Las objeciones de la inversión responsable a la taxonomía verde y social

Eurosif duda sobre algunas de las propuestas de la Plataforma de Finanzas Sostenibles, como la clasificación de actividades intermedias, que podrían fomentar el 'greenwashing'

La Plataforma de Finanzas Sostenibles de la Unión Europea cerró este lunes el plazo de consulta de su propuesta para la ampliación de la taxonomía verde y la social.

Eurosif, que aglutina a las plataformas de la inversión responsable europeas entre ellas a la española Spainsif, ha dado a conocer las puntualizaciones que ha transmitido a la Plataforma sobre los borradores de los documentos que este grupo asesor presentará a la Comisión Europea.

En su respuesta, el lobby reconoce el trabajo realizado por la Plataforma, pero duda de la oportunidad de alguna de sus propuestas. Por ejemplo respecto a la ampliación de la taxonomía verde, no acaba de ver la utilidad de la creación de una lista de actividades «de categoría intermedia».

En la ampliación, la Plataforma propone la creación de varias listas; con el objetivo de que la categorización ayude a que los capitales se muevan a favor de la transición energética y no solo premien a las actividades ya consideradas sostenible.

La categoría intermedia cubriría un conjunto de actividades con niveles de sostenibilidad muy diversos

Para ello, además de la lista de actividades que generan un «daño significativo» para el medio ambiente, la Plataforma aboga en su primer borrador por dar vida a una categoría intermedia de actividades, que Eurosif cuestiona y a otra de ‘Sin impacto significativo‘ (No Significant Impact -NSI-).

«Abrigamos dudas sobre la necesidad de desarrollar una categoría de ‘desempeño Intermedio’, ya que es probable que cubra un conjunto muy amplio de actividades con una sostenibilidad probablemente muy diversa», señala en el documento.

«Una categoría tan amplia podría causar más confusión y mayores riesgos de percepción de greenwashing. Mitigar este riesgo requeriría más subcategorías granulares que probablemente necesiten actualizaciones frecuentes, lo que haría que el taxonomía excesivamente compleja. Cuanto más compleja se vuelve la taxonomía, menos útil se vuelve para los inversores», añade.

Para Eurosif la misma reflexión es aplicable para las actividades «sin impacto significativo».

El límite político de la taxonomía social

Eurosif valora positivamente la puesta en marcha de una taxonomía social, entre otras razones, porque ayudará a dar visibilidad y los inversores sobre el impacto social de sus inversiones.

La asociación es especialmente positiva con que la propuesta de la Plataforma siga la misma «dimensión vertical» de la taxonomía verde y establezca una categoría de actividades que generen una «contribución sustancial a los objetivos sociales sobre las que existe un amplio consenso, como el acceso a viviendas asequibles, educación y atención médica», indica.

El hándicap de esta clasificación -y que planteará dificultades a los inversores- es que el concepto de contribución sustancial probablemente será distinto entre los diferentes países de la Unión Europea. Las políticas sociales variarán dependiendo del color o las inquietudes políticas de los distintos gobiernos; algo que puede complicar la labor de los gestores.

La jerarquía en temas sociales puede dejar abierta la puerta a la subjetividad

Además, Eurosif destaca que para muchos sectores «evaluar el impacto social implicará establecer una jerarquía de dimensiones sociales a veces conflictivas que inevitablemente pueden involucrar a subjetividad», reflexiona.

En este sentido, pide cautela a la hora de elaborar una lista de sectores «automáticamente excluidos» de poder generar un impacto social significativo.

Por último, Eurosif pide coordinación entre los distintos asesores de la Comisión Europea para que la regulación esté coordinada. En concreto, especifica la importancia de que la propuesta de informe de sostenibilidad en la que trabaja el EFRAG, esté alineada con las taxonomías.

Para la asociación es clave que la información no financiera, que obligatoriamente tendrán que presentar todas las cotizadas y las grandes empresas cuando la Directiva que sustituirá a la de Información No Financiera, sea coherente con estas clasificaciones.

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