Europa da el primer paso hacia el informe unificado de sostenibilidad

El EFRAG arranca la reforma de su gobernanza y los trabajos técnicos. Ampliará el número de componentes para dar entrada a las instituciones europeas y la sociedad civil

La Unión Europa ha dado el primer paso para avanzar en normativa que sustituirá a la Directiva de Información No Financiera y que incluye la creación de un modelo unificado de informe de sostenibilidad para todas las cotizadas y grandes empresas integradas en la unión. Las extranjeras que coticen en algún mercado europeo también estarán obligadas a presentarlo, de acuerdo con el borrador de directiva presentado por la Comisión Europea.

Así, el comisario Mc Guinnes ha instado al EFRAG (European Financial Reporting Advisory Group) a que comience con los trabajos técnicos para dar cuerpo a un primer borrador sobre el futuro reporte y a que modifique su sistema de gobernanza actual, de manera que quede habilitado para poder dar este servicio a la Comisión Europea.

La transformación y el trabajo del EFRAG se va a llevar a cabo en paralelo a las negociaciones sobre la Directiva de información sobre Sostenibilidad Corporativa -Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD)-, que sustituirá a la que se encuentra en vigor sobre información no financiera.

La intención del EFRAG es contar con el apoyo de una amplia representación de ‘stakeholders’, de manera que pretende ampliar el número de componentes, dando entrada tanto a diferentes instituciones europeas, como a la sociedad civil.

Actualmente, la representación española en el organismo la ostenta el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

Objetivo: octubre de 2022

El calendario inicial propuesto por la Comisión Europea contempla contar con un primer modelo de estándares en octubre de 2022, que podrían adoptar la forma de actos delegados y que abarquen todos los conceptos de la ESG.

El primer ejercicio en el que las empresas cotizadas podrían tener que presentar esta información será el de 2023; de manera que los primeros informes llegarían en 2024.

Así, se espera que la propuesta de estandarización contenga guías, que serán obligatorias, para consignar factores medioambientales, como la mitigación del riesgo climático, la adaptación a estos cambios, información sobre recursos marinos y agua, recursos utilizados y datos sobre economía circular; emisiones, diversidad y ecosistemas.

Si se cumple el calendario, los primeros informes llegarán en 2024

También se anticipa que cubra áreas como sociales como la igualdad de oportunidades, las condiciones de trabajo o el respecto por los derechos humanos y que cubra la gobernanza corporativa.

Estos informes, que se integrarán en la información anual, deberán estar auditados y el objetivo es que incorporen elementos esenciales de estándares que ya están globalmente aceptados, como las guías sobre información climática de la Task Force on Climate-related Financial Disclosure.

Europa está buscando con este paso -igual que ha sucedido con la taxonomía de actividades sostenibles– crear un modelo que pueda servir de base para un estándar internacional.

Más empresas afectadas, más activos disponibles

Uno de los principales cambios de la reforma es que afectará a todas las empresas cotizadas, salvo las que formen parte de un mercado alternativo como el MAB, y a las grandes empresas. Las ‘pymes’ contarán con un modelo simplificado. Las que no estén obligadas a utilizarlo podrán adoptarlo de manera voluntaria.

De acuerdo con los cálculos de la Comisión Europea, estos cambios ampliarán el número de empresas obligadas a presentar información ‘no financiera’ desde las 11.000 actuales hasta las 49.000.

Uno de los mayores problemas con los que se encuentra la ESG actualmente es que el número de activos que ofrecen suficientes datos es reducido; este paso ampliaría también el número de hipotéticos activos que podrían integrarse en el universo de inversión.

Estos informes se deberán preparar en el European Single Electronic Format (“ESEF” / “XHTML”), que se incorporarían a un punto europeo único de acceso -que todavía no existe- y que permitiría que la información pudiera ser tratada, por ejemplo, con técnicas de inteligencia artificial.

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