El debate sobre la sostenibilidad del gas frena el desarrollo de la taxonomía europea

La Comisión Europea se enfrenta a una amenaza de veto por parte de países de Europa del Este o a la desbandada de expertos si excluye o incluye a este combustible en su clasificación 'verde'

Un grupo de los expertos climáticos de la Plataforma de Finanzas Sostenibles que asesoran a la Comisión Europea han presionado con plantarse si el borrador de la Regulación de la Taxonomía Verde sigue adelante para su aprobación con las condiciones filtradas hace unos días, porque a su juicio, desacredita los esfuerzos para combatir el cambio climático.

En un duro escrito, fechado el 31 de marzo, un total de nueve de los 67 expertos, entre los que figuran representantes de organizaciones como WWF y Birdlife, manifiestan su «profunda preocupación» por las nuevas revisiones de la Regulación de la Taxonomía Verde, particularmente, en la definición de las actividades clave para la transición (Artículo 10.2) y el requisito de que los criterios técnicos se base en «evidencia científica concluyente» (Artículo 19).

Esta presión por parte de los expertos sigue a las ejercidas por grupos políticos y los cabilderos de las industrias excluidas del grupo de energías consideradas sostenibles, ante la amenaza de ver reducidas sus vías de financiación.

Desde que los primeros trabajos de la taxonomía vieran la luz, el debate sobre dónde debía ubicarse el gas y la energía nuclear ha creado controversia en tanto que esta clasificación puede tener un notable impacto económico, positivo para unos y negativo para otros.

A lo largo de la misiva, dirigida a la presidenta de la Comisión Ursula Von de Leyer, los vicepresidentes ejecutivos Frans Timmermans (Pacto Verde Europeo) y Valdis Dombrovskis (Economía al Servicio de las Personas) y la comisaria de Servicios Financieros, Estabilidad Financiera y Unión de los Mercados de Capitales, Mairead McGuinness, los integrantes de la Plataforma de Finanzas Sostenibles argumentan que los criterios para considerar que la silvicultura y la bioenergía «contribuyen a la mitigación del cambio climático» no tienen base científica y entran «en una clara contradicción» con la ciencia climática.

«Si se etiquetan como actividades sostenibles las que pueden causar daños significativos al clima y al medio ambiente, como ocurre con dichos sectores en el texto filtrado, la Taxonomía se convertiría en una herramienta de blanqueo en lugar de ser el estándar de oro en la lucha contra el ‘greenwashing’ que se prometió ser», apunta al escrito, avanzado por la agencia Reuters y consultado por SOCIAL INVESTOR.

Los expertos creen que podría contribuir al ‘greenwashing’ en lugar de combatirlo

Y es más, los expertos consideran que el despliegue de la Taxonomía, en los términos del borrador, conduciría a «importantes daños» para la Unión Europea, desacreditando el «Pacto Verde» y penalizando a aquellos sectores que sí están haciendo esfuerzos para alinearse con los Acuerdos de París.

En este sentido, denuncian que todo el trabajo para crear la Taxonomía climática, que ha involucrado a expertos de muchas industrias, instituciones financieras y expertos de la sociedad civil y la academia durante tres años, ha sido desestimado en un proceso «opaco, politizado y de última hora».

«Nos preocupa que el tiempo y el esfuerzo que invertimos en el desarrollo de criterios científicos podría ser deshecho por el lobby que presiona por detrás, sin la misma evidencia ni atención que se requiere a la plataforma», prosiguen estos expertos, que consideran que el nuevo borrador les coloca «en una posición sumamente difícil», por los riesgos reputacionales tanto para ellos como para las organizaciones que representan.

La Plataforma teme que los criterios científicos en la Taxonomía pesen menos que el lobby

En este sentido, concluyen que se verán «forzados a reconsiderar su contribución» a la Plataforma, si la política y los grupos de presión prevalecen sobre la ciencia en esta clasificación, según recoge la carta firmada por Monique Goyens, Ariel Brunner, Mathilde Crepy, Luca Bonaccorsi, Sebastien Godinot, Andreas G. F. Hoepner, Theodor Cojoianu, Sandrine Dixson-Declève y Linda Romanovska.

Amenaza de veto en el Europarlamento

Por otra parte, la Taxonomía para las finanzas sostenibles también se enfrenta a amenazas de veto por parte de algunos representantes de estados miembros del Este de Europa, como reveló Euroactiv.

El pasado 18 de diciembre, cuando finalizó la consulta pública del Acto delegado, que generó más de 46.500 respuestas, un grupo de diez países —Bulgaria, Croacia, Chipre, Chequia, Grecia, Hungría, Malta, Polonia, Rumanía y Eslovaquia— presentó un «documento de trabajo oficioso» (‘working non-paper‘) a la Comisión Europea con sus preocupaciones al respecto.

Entre estas reclamaciones destaca su apuesta por «mantener la posibilidad de usar el gas como combustible de transición», fuertemente defendida por los diplomáticos de Polonia, que argumentan sobre la soberanía de los países para elegir su propio ‘mix’ energético para cumplir con los nuevos objetivos climáticos del bloque para 2030.

Otro punto que, previsiblemente, traerá más polémica antes de su aprobación definitiva es la energía nuclear. Enfocado hacia la descarbonización, esta tecnología se colocará, aparentemente, en el grupo de sostenibles, a pesar de la polémica sobre sus residuos. Francia es una de sus grandes defensoras.

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