Carrera hacia la COP 26. Ana Botín y Chris Hohn exigen más agilidad normativa

El activismo y las entidades financieras presionan a las instituciones y a los gobiernos para legislen y conviertan sus ambiciones climáticas en obligaciones

En la cuenta atrás para la celebración en pocos días de la esperada cumbre climática COP 26, los inversores activistas y las alianzas de la industria financiera para el ‘net zero’ han intensificado la llamada a la acción de los países para que conviertan las ‘ambiciones’ climáticas en marcos legislativos, que realmente empujen el camino hacia la descarbonización.

Y es que, a pesar del imparable crecimiento de los compromisos voluntarios de las instituciones financieras por el clima, estas redes de acciones voluntarias -que no llegan a toda la industria- son conscientes de que no pueden sustituir la acción de los gobiernos. Por ello, les urgen a regular.

En este sentido, la Alianza Financiera de Glasgow para Net Zero (GFANZ), respaldada por entidades con más de 90 billones de dólares en activos, pidió hace pocos días a los gobiernos del G20 políticas climáticas «claras, creíbles y ambiciosas» para evitar la catástrofe climática.

«La acción de las instituciones financieras será fundamental para lograr las cero emisiones netas, pero no sustituye a la acción del gobierno«, explica la Alianza, que ofrece una serie de recomendaciones a los gobiernos de las principales economías del mundo para reestructurar el sistema financiero global de cara a acelerar una transición justa.

Los integrantes de esta red, entre los que se encuentran Santander, BBVA, Caixabank y Bankinterlos cuatro bancos cotizados españoles firmantes de la Net Zero Banking Alliance-, se han comprometido a hacer la transición de sus propias inversiones y negocios para que sean ‘net zero’ para 2050 a más tardar.

Además, han fijado objetivos intermedios para 2030 y deberán informar de su cumplimiento siguiendo los criterios de las Naciones Unidas.

Alineamiento de los reguladores

«El núcleo del sector financiero está intensificando su acción (para evitar la catástrofe climática); es hora de que las principales economías hagan lo mismo», ha argumentado el enviado especial de la ONU Mark Carney, quien ha enfatizado que las próximas semanas son decisivas.

Entre los puntos claves, la alianza considera que los gobiernos del G20 deben alinear los marcos regulatorios con los objetivos ‘net zero’, incluyendo el desglose de información, las métricas y las metodologías. Asimismo, piden que los países den a los bancos centrales y a los reguladores financieros mandatos específicos para afrontar el cambio climático.

Paralelamente, la red de bancos e inversores pro-clima hace hincapié en sus recomendaciones al G20 sobre la importancia del alineamiento de los reguladores en cuestiones como los tests de estrés climáticos, para no penalizar ciertas jurisdicciones.

En esta línea, la presidenta ejecutiva del Banco Santander, Ana Botín, ha pedido «una respuesta global inmediata y coordinada» para salvar las ambiciones que el mundo acordó en París en 2015. «El tiempo de hablar se acabó, ahora necesitamos actuar», aseveró hace pocos días.

Para maximizar el impacto de las instituciones financieras, Botín ha pedido a los gobiernos y los reguladores que «trabajen juntos con urgencia para establecer caminos claros hacia las cero emisiones netas y establezcan las regulaciones financieras globales para respaldar una transición justa».

Las peticiones de Chris Hohn

Más allá de las peticiones de la propia industria bancaria, también los inversores activistas consideran que el principal impulso debe venir por parte de la regulación. Precisamente, hace unos días, Chris Hohn se dirigía a las autoridades con esta premisa.

El presidente de The Children Investment Fund ha remitido tres cartas a los responsables del Banco Central Europeo y la Autoridad Bancaria Europea, el Banco de Inglaterra y el Tesoro de los Estados Unidos para abordar la necesidad de que actúen para limitar el calentamiento global.

En la misiva dirigida a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el presidente de la EBA, José Manuel Campa, pide que adelanten las exigencias a los bancos para que revelen las emisiones absolutas de carbono de su cartera de préstamos y sus operaciones de suscripción antes de la Directiva de informes de sostenibilidad corporativa de 2023.

También incide en la necesidad de que BCE y EBA exijan a los bancos que establezcan y divulguen objetivos de reducción de emisiones a 5 años y proporcionen un plan de acción climática para lograr esos objetivos, entre otras.

«Las normas de elegibilidad de las garantías para todos los servicios del BCE deben ajustarse de la misma manera para permitir solo activos respaldado por empresas que cumplan con planes de acción climática de cinco años creíbles», propone Hohn.

De su lado, en la carta dirigida a la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, las propuestas desde el Children’s Investment Fund Foundation se encaminan a aumentar la ambición de las próximas normativas.

«No se puede dejar que el sector financiero gestione su propio papel en la transición climática»

Chris Hohn (TCI Fund)

Así, pide que la Securities & Exchange Commission (SEC) actúe para favorecer la divulgación de los fondos de inversión y combatir el ‘greenwashing’, toda vez que aumente los requerimientos de información financiera con un plan climático obligatorio a cinco años

A su juicio, no se puede dejar que el sector financiero gestione su propio papel en la transición climática.

«Las iniciativas actuales como los Principios de Banca Responsable de las Naciones Unidas y la alianza Net Zero Banking no cubren a todos los bancos y no exigen una divulgación completa y el fin de los préstamos de combustibles fósiles. Por sí solas, no tienen sentido», zanja.

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