S&P incorpora la ESG a sus rating de crédito tradicionales

Desde noviembre irá actualizando sus análisis para dar transparencia a la influencia de estos factores en sus notas. No generará impactos en las calificaciones, que irá haciendo públicas por sectores

Standard & Poor’s (S&P) dará un paso adelante para dar visibilidad sobre el impacto de la ESG en la materialidad financiera de las compañías que califica. La agencia de rating va incorporar esta información específica e individualizada por temáticas (medioambiental, social y gobernanza) en sus calificaciones a lo largo de los próximos meses.

Las actualizaciones, que comenzarán a partir de noviembre y se extenderán a lo largo de 2022, no conllevarán cambios en las calificaciones, según explican Luisina Berberian, Directora del Equipo de Finanzas Sostenibles de S&P Global Ratings y Florence Devevey, Directora Senior y Manager del Equipo de Finanzas Sostenibles en Europa, a Social Investor.

«Lo que queremos hacer es visualizar el impacto que estos criterios ya tienen en cómo elaboramos nuestras calificaciones», apunta Berberian. «No van a suponer ningún cambio en las notas», insiste Devevey.

«El mercado estaba demandando más transparencia sobre este tipo de información y por eso hemos adoptado la decisión de incluirla. Nosotros la teníamos en cuenta a la hora de establecer cualquier calificación crediticia, pero era algo que no se especificaba», añade.

El mercado demanda más transparencia sobre cómo la ESG influye en las calificaciones globales de crédito

Los inversores institucionales necesitan contar con información ESG específica para evaluar los niveles de sostenibilidad de los distintos activos en sus carteras aunque no sean fondos sostenibles.

Además, son muchas las gestoras que están optando por integrar la inversión responsable en los productos de inversión que ya comercializan y necesitarían conocer estos aspectos para los bonos en su cartera -de acuerdo con el último informe de Spainsif la integración ya sería la estrategia con más activos bajo gestión en lo que se refiere -.

Aunque existen análisis ESG específicos de compañías -que también están dando lugar a calificaciones solo de sostenibilidad-, la incorporación de estos datos a los rating tradicionales aporta más «transparencia», insiste S&P, sobre cómo las políticas medioambientales, sociales y de gobernanza repercuten en la capacidad de pago global de cada emisor.

Las valoraciones que se incluyan en las actualizaciones de los rating serán independientes para cada empresa -no están en relación con su sector como sucede en el caso de los análisis propiamente ESG-, y también aportarán visibilidad sobre su evolución histórica.

Una escala negativa

La información ESG que difundirá S&P en sus calificaciones habituales se organizará en una escala comprendida entre el 1 y el 5 para cada criterio. El 1 indica que la influencia es positiva; el 2, neutral; y el 3,4 y 5, que es moderadamente negativa, negativa y muy negativa, respectivamente.

Este sesgo hacia lo malo se justifica en la propia experiencia de los analistas de S&P con la integración de la ESG en los rating de crédito. «Es algo deliberado y refleja nuestra opinión de que las consideraciones ESG relevantes para nuestro análisis de calificación tienen más a menudo una influencia negativa que positiva», explica la agencia de calificación.

La influencia de la ESG suele ser más negativa que positiva en las calificaciones de rating

Asimismo, especifica cuáles son las temáticas más relevantes en cada uno de los factores. En el aspecto medioambiental se estarían incluyendo los riesgos de transición, los físicos, el capital natural o los residuos y la contaminación. En los sociales, se considerarían aspectos como la salud y la seguridad, o el capital social o el humano.

En cuanto a la gobernanza, S&P analiza en sus rating de crédito factores como la estructura de gobierno corporativo, la gestión del riesgo y la cultura corporativa o la transparencia en la difusión de datos.

Un calendario sectorializado

S&P planea ir incorporando la información ESG a sus rating a partir de mediados de noviembre. Para ello, seguirá un orden preestablecido. Comenzará por la deuda corporativa y las infraestructuras, para continuar con la banca y con la aseguradoras, a lo largo de diciembre y 2022. Por el momento, S&P no especifica si hará lo mismo con la deuda soberana.

En el primer bloque de actualizaciones, se incluirán sectores como el del petróleo y el gas o las ‘utilities’ y las mineras; todos ellos implicados y afectados por el proceso de transición energética.

El análisis de S&P se centrará en el impacto de los riesgos físicos o transicionales del cambio climático sobre la generación de caja o sobre la posición de la compañía en el mercado. Considerará factores como el apalancamiento o las inversiones que esté realizando -una buena posición en renovables para una compañía de servicios públicos reducirá los riesgos negativos o será neutral para su perfil de crédito, por ejemplo-.

El gráfico posterior hace una primera aproximación a cómo afectarían los factores medioambientales en términos generales a los sectores que primero verán actualizada la información de análisis de sus rating.

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Tras esta primera hornada de actualizaciones, la agencia de calificación difundirá las del sector bancario. No obstante, ya anticipa que el clima, en este momento y a pesar del interés del mercado para que la banca descarbonice sus carteras, no tendría impacto en la calidad crediticia.

«Los factores ambientales actualmente tienen una influencia muy limitada en nuestro análisis de calificación crediticia de los bancos. Por tanto, esperamos que la mayoría de los bancos tengan un indicador de crédito ambiental que se correlacione con E-2 (neutral)», adelanta.

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