Los máximos en el precio del carbono llegan para quedarse

El récord de 50 euros (60 dólares) marcado este martes no será anecdótico. Podría escalar hasta los 100 dólares y debería hacerlo para impulsar la transición enérgica, según PRI

El precio de los futuros del carbono no descansa y parece poco probable que lo haga. Este martes el coste de las emisiones ha superado los 50 euros en la Unión Europea (60 dólares) por tonelada métrica y su encarecimiento no debería ser anecdótico, dado que se considera que a mayor coste, más incentivo a las empresas contaminantes (que deben comprar derechos) a impulsar la transición energética.

Con el mundo viviendo un cambio sin precedentes en lo que se refiere a compromisos climáticos -la cumbre impulsada por Joe Biden hace dos semanas se convirtió en un revulsivo para que muchos países impulsaran nuevos compromisos-, ahora es necesario aterrizarlos y la ‘penalización’ a la contaminación es un importante aliciente.

De acuerdo con las previsiones de Principles for Responsible Investment (PRI), los países del G20 necesitarán tener un precio del carbono comprendido entre los 40 y los 100 dólares en 2030 para se logre mantener el calentamiento global en el nivel de los dos grados.

El G20 necesita un precio del carbono comprendido entre los 40 y los 100 dólares para progresar en la transición

Y es algo que la Unión Europea tiene presente. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE) ya explicó que la reforma del mercado de carbono era una de las claves de la transición energética y no solo lo afirman las instituciones europeas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también ha señalado, que difícilmente se haría el salto hacia una economía más respetuosa con el medio ambiente sin un encarecimiento de estos ‘permisos’ para contaminar.

La posible creación de un impuesto sobre el carbono también es un catalizador para la subida de precios.

Un punto de atracción para los especuladores

Este contexto, además, es un aliciente para atraer a inversores que buscan subirse a la tendencia y que ‘calientan’ el precio. La Unión Europea limita el volumen de emisiones, por lo que la única manera de frenar la subida sería aumentar los permisos de emisión; algo que chocaría con el discurso netamente verde de las instituciones europeas.

Y esta evidencia es un imán para algunos operadores, que esperan que la subida continúe y que gran parte del ascenso a apuntarse durante los próximos nueve años pueda conseguirse en pocos meses.

En este sentido, por ejemplo, los expertos del ‘hedge fund’ Northlander Commodity Advisors LLP esperan que los precios puedan escalar hasta los 75 euros de aquí al cierre del año, de acuerdo con ‘Bloomberg’, aunque también lo ven como un nivel que podría actuar de freno, ya que acercándose a 100 sí que se podría incentivar el debate político que bloqueara a los especuladores.

Una vuelta en doce meses

El mercado de carbono ha dado un giro de 180 grados en los últimos doce meses. El protagonismo que la lucha contra el cambio climático ha obtenido entre los planes de recuperación de la economía mundial ha dado completamente la vuelta al precio.

De hecho, en contraste con los más de 50 euros marcados este martes, en marzo de 2020 los contratos, en pleno cierre económico, cayeron hasta los 15 euros. El parón del sector industrial estuvo detrás del descenso en los precios.

El precio en marzo de 2020, en pleno parón económico, era de 15 euros

Pero, en julio, cuando ya se anticipaba que los planes de recuperación iban a estar fuertemente ligados en la Unión Europea a la transición climática, los futuros del carbono ya escalaban hasta los 30 euros.

Está previsto que el próximo 23 de mayo los líderes europeos debatan la promulgación de leyes más estrictas relativas a las emisiones, aunque todavía existen diferencias relevantes entre países, por ejemplo en cómo introducir sectores como el de transporte o el de vivienda en el mercado de carbono.

Después de que hace pocos días el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo validaran la propuesta de la Comisión Europea de elevar al 55% el recorte de emisiones previsto para 2030, ahora se espera que el organismo que preside Ursula von der Leyen presente un paquete de regulaciones para implementarlo.

Su propuesta tendrá que ser validada por los distintos gobiernos de la Unión y también por el Parlamento.

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