Los inversores rehabilitan a las nucleares

El uranio y los ETF que lo replican se disparan en plena escalada de la luz. Francia y otros países aprovechan la crisis para presionar a Bruselas, que tiene pendiente incluirla o no en la taxonomía

El debate sobre cómo llevar a cabo la transición energética está más vivo que nunca con la crisis en los precios de la energía. Mientras en Europa continúa la división en torno a la sostenibilidad de la energía nuclear, algunos inversores hacen caja.

En particular, aquellos que han apostado por el uranio. Su principal uso es como combustible para los reactores nucleares y con la exposición a través de fondos cotizados (ETF) han conseguido prácticamente duplicar su cotización en el año.

Frente al aumento de precio de los combustibles fósiles, los fondos ‘NorthShore Global Uranium Mining’ y ‘Global X Uranium ETF’ se han revalorizado un 112 por ciento y un 80 por ciento, respectivamente, en lo que va de año.

Ambos registran una racha alcista desde finales de agosto, aunque con un periodo más plano en el último mes, que se ha visto relanzada de nuevo en la semana, cuando anotan subidas del en el entorno del 15 por ciento.

Impulso desde Francia

El impulso de este metal radiactivo se ha visto respaldado por el anuncio del plan de transición ecológica en Francia, que recoge una inversión de 1.000 millones de euros para la construcción de reactores nucleares.

En el anuncio esta semana, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, precisamente hizo hincapié en la importancia de los reactores nucleares para reducir las emisiones nucleares de carbono.

El país europeo con más centrales es Francia, que cuenta con 56 reactores. Junto con Polonia, son dos de los principales valedores de la energía nuclear ante Europa, donde el debate está totalmente polarizado.

¿Debe ser parte de la solución? No hay consenso. Al menos entre los países de la Unión Europea, lo que supone una presión añadida para la Comisión Europea.

Si bien es cierto que la nuclear no emite gases con efecto invernadero, tampoco puede considerarse inocua para el medio ambiente, por los residuos que genera.

Europa tiene pendiente decidir si la nuclear formará parte de la taxonomía de actividades consideradas sostenibles.

Pendientes de la Taxonomía

Cuando el Ejecutivo comunitario publicó su primera taxonomía dejó en ‘a la espera’ dos de las actividades más polémicas: el gas y la nuclear. Por eso, la presión continúa.

Este lunes, los ministros de Economía y Energía de Bulgaria, Croacia, República Checa, Finlandia, Francia, Hungría, Polonia, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia salieron en su defensa en un artículo de opinión conjunto publicado en varios periódicos europeos.

“Para ganar la batalla climática, necesitamos energía nuclear. Es, para todos nosotros, un activo crucial y confiable para un futuro con bajas emisiones de carbono ”, argumentaron los representantes de diez potencias del Euro.

Las plantas nucleares generan más del 26 por ciento de la energía producida en la Unión Europea, que depende de países terceros como Rusia para importar el gas natural.

«El aumento de los precios de la energía también ha demostrado lo importante que es reducir nuestra dependencia energética de terceros países lo más rápido posible», dice la carta, recogida por Euronews.

En el lado contrario, países como Alemania donde hay un fuerte posicionamiento en contra de la energía nuclear. Esta ha sido la línea roja para partidos como los Verdes.

España y la prórroga a las nucleares

De su lado, España ya ha marcado un calendario de cierre de centrales, que comenzará en 2027, con la vista puesta en 2035, cuando el despliegue renovable esté aún más afianzado. Aunque podría haber sobresaltos.

Con el anuncio del Real Decreto-Ley que actúa sobre la retribución del CO2 no emitido del mercado eléctrico para abaratar la factura de la luz, el Foro de la Industria Nuclear Española advirtió de que el ministerio que dirige Teresa Ribera está abocando al cese anticipado de la actividad del parque nuclear.

«Para Foro Nuclear este proyecto de Ley no debe aplicarse sobre la energía nuclear (…) Aún siendo de aplicación temporal, ahonda aún más en la penalización a la generación eléctrica de origen nuclear», esgrimió la patronal.

En 2020, las centrales nucleares españolas generaron más de un quinto (el 22,18 por ciento) de la electricidad, una cifra que las sitúa como la primera fuente de producción, según los datos del Foro Nuclear.

El país cuenta con siete reactores nucleares operativos -y con fecha de cierre programado- en España, que son propiedad de Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP. Son Almaraz I y II (Cáceres), Ascó I y II (Tarragona), Cofrentes (Valencia), Trillo (Guadalajara) y Vandellós II (Tarragona).

Respaldo de EEUU y Reino Unido

Fuera de Europea, actualmente, Estados Unidos cuenta con el mayor parque nuclear del mundo. Suma 94 reactores operativos, distribuidos en 56 plantas repartidas en 28 Estados, con una vida media de 39 años.

Con la llegada de Biden y su plan hacia las emisiones cero, las nucleares estadounidenses seguirán operando, aunque de momento no está claro si se contemplan o no nuevas plantas nucleares.

Quien sí lo tiene claro es el Reino Unido. Y es que uno de los ejes de la nueva estrategia climática del Reino Unido es la energía nuclear, que será uno de sus pilares en su limpieza energética hasta 2030.

Así lo recoge el Gobierno de Boris Johnson en el Libro Blanco de la Energía que marca su hoja de ruta para la próxima década, con la estimación de crear alrededor de 250.000 puestos de trabajo.

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