Los esfuerzos en descarbonización de Shell convencen más al mercado que al activismo

El traslado al Reino Unido tras el choque con los tribunales de los Países Bajos puede reforzar las estrategias de diálogo activo entre los inversores y la empresa, donde el activismo climático ya ejecuta su propia batalla

Pese a los esfuerzos de Shell, el activismo no termina de confiar en su hoja de ruta hacia la reducción de emisiones.

La multinacional anglo-neerlandesa volvió a dar este martes nuevos detalles en su estrategia hasta 2030. Sus planes pasan por construir una planta de biocombustibles en Singapur con capacidad para producir 550.000 toneladas anuales de hidrógeno usando como materias primas aceites y grasas de animales.

Esto supondría un balón de oxígeno para sus instalaciones en la ciudad de Bukom, uno de los mayores complejos de producción petrolera de Singapur, y en el que Shell ya ha comenzado a reducir la capacidad de procesamiento.

“Existe un compromiso claro lejos de combustibles fósiles y tradicionales, dijo Aw Kah Peng, presidente de la división en Singapur de Shell. 

Un compromiso que, sin embargo, ponen en duda los activistas climáticos, especialmente después del último gran movimiento que pretende hacer la petrolera.

La unificación de la estructura

A comienzos de la semana pasada, Shell desveló que planea fusionar sus estructuras británica y holandesa para reubicar la sede corporativa en Londres. 

La compañía dijo que esto repercutiría en un mayor retorno a los accionistas y la posibilidad de simplificar su cartera de activos hacia otros más alineados con su estrategia climática.

La explicación del cambio de movimiento, no obstante, también responde a las idas y venidas con la Justicia neerlandesa. A finales de mayo, una sentencia impuso a Shell la responsabilidad legal de reducir sus gases de efecto invernadero; una derrota para el gigante petrolero que ha tardado meses en cobrar su particular ‘vendetta’ al anunciar el traslado de sede a tierras británicas.

El traslado a Reino Unido puede ser una puerta para que el activismo refuerce sus políticas de engagement con Shell

Recientemente, el Ejecutivo en funciones de Mark Rutte anunció que trataría de retener a la multinacional en Países Bajos a través de la supresión de la tasa al dividendo.

“Uno de los líderes inversores declaró que Shell puede hacer lo que quiera siempre y cuando no intente escapar de sus obligaciones con los juzgados en Países Bajos”, dijo José Lazuen de Zuloaga, especialista en estrategia de descarbonización en IGFCC, cuestionado sobre el asunto en el foro Social Investor

“Son estrategias que están haciendo muchas empresas. Es favorable que se vaya al Reino Unido, ya que es muy complicado hacer ‘engagement’ en Países Bajos, los derechos de los inversores están muy restringidos”, puntualizó.

La presión activista

Shell someterá la propuesta a la votación de sus accionistas el próximo mes durante su Junta anual. 

De momento, ha recibido la presión de los fondos activistas, en especial de Third Point, de Daniel Loeb, que pidió ejecutar la división para conseguir una entidad con “energía más limpia”. Pero no todo el activismo está de su parte.

Follow This, un grupo que aglutina a cerca de 10.000 accionistas de compañías petroleras, mostró su rechazo. “A primera vista, este es un activismo a corto plazo que no ayudará ni a Shell ni a la lucha contra el cambio climático”, escribió Mark van Baal, director de Follow This.

“Creemos que es mejor generar flujo de caja con la disminución de las ventas derivadas de combustibles fósiles e invertirlo en energías renovables”, apuntó el activista. 

Así, el fondo logra captar cada vez más atención. Su votación contra la última resolución climática de Shell contó con el apoyo de un 30 por ciento de los accionistas, más del doble frente al 14 por ciento que alcanzó hace un año.

Otro informe de los activistas de Global Climate Insights (CGI) reveló que Shell planea aumentar en un 4 por ciento sus emisiones para 2030. Tras la publicación del documento, hasta el fondo Third Point acusó a la petrolera de contar con estrategias “incoherentes”.

El mercado apuesta por Shell

Aunque la presión de los activistas se ha intensificado en los últimos meses, la multinacional cuenta con el respaldo de un amplio espectro de inversores.

El anuncio de la separación en dos unidades de negocio le valió a Shell una subida en bolsa del 2 por ciento, mientras que en el año suma más de un 30 por ciento.

El consenso de Bloomberg, apunta a que la trayectoria alcista no concluirá aquí: el panel marca un potencial de revalorización a doce meses del 30 por ciento, que llevaría sus acciones hasta los 24,70 euros, lo que acercaría a las acciones a sus niveles previos a la pandemia por primera vez desde el comienzo de la crisis sanitaria, reflejo de la confianza del mercado en los títulos.

Los analistas estiman un potencial alcista en bolsa del 30% a doce meses

Los analistas también han recibido positivamente la noticia. “Después de 16 años, Shell está simplificando su estructura corporativa, sustituyendo las dos clases de acciones actuales por una”, apuntan los analistas de Barclays en un informe titulado ‘Simplificando para un futuro mejor’.

“La compañía cree que fortalecerá su competitividad, acelerará la retribución a los accionistas y la consecución del objetivo de cero emisiones”, detallan los expertos del banco británico. Un mensaje que ha calado hondo entre el mercado, y se percibe en las recomendaciones que acumula el valor en el panel de Bloomberg.

Un 81 por ciento de los analistas recogidos apuesta por la compra de títulos -uno de los mayores reclamos para los inversores- mientras que el 18 por ciento restante indica mantener, a la espera de nuevas comunicaciones. Ningún analista considera vender los títulos.

“La simplificación incluye establecer una única línea de acciones, donde el límite anterior del retorno a los accionistas había sido de 2.500 millones de dólares por trimestre. Ahora, esta capacidad se puede duplicar”, afirman en Barclays. Una respuesta al optimismo que genera la petrolera entre los analistas a pesar de la incertidumbre en torno a su estrategia climática.

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