Larry Fink (BlackRock) reclama una clasificación única mundial de actividades sostenibles

Valora positivamente las nuevas metas de emisiones de EEUU pero pide más actividad del sector privado: “Tenemos el capital, faltan proyectos”

Es el hombre más poderoso de la industria de la inversión y su opinión, prácticamente, sienta cátedra, Larry Fink, presidente y consejero delegado de BlackRock, ha instado este lunes a gobiernos y sector privado a lanzar un único modelo de taxonomía, para clarificar cuáles son los activos considerados sostenibles; así como un único modelo de medición de riesgos ESG (Environmental, Social & Corporate Governance).

Nosotros queremos una sola taxonomía, una única forma de medir, no podemos permitirnos arbitrariedades en función de países”, ha asegurado Fink este lunes durante su intervención en un encuentro digital organizado por ‘Bloomberg’.

El CEO de BlackRock ha recordado que la medición de riesgos ligados al cambio climático es una cuestión en la que la Unión Europea va mucho más adelantada que Estados Unidos y que aspira a que haya más uniformidad de criterios.

“Espero que en la COP26 haya avances en la información, en la medición, en los estándares, que los países se pongan de acuerdo”, ha reclamado de cara a la próxima Cumbre Mundial del Clima, organizada por Naciones Unidas, que se desarrollará en noviembre en Glasgow.

Fink ha recordado que su papel, básicamente, es del de gestor de activos -cerca de 9 billones de dólares bajo gestión, ha apuntado-, pero que, además, mantiene un contacto directo con Gobiernos y con los primeros directivos de empresas cotizadas, a los que ha aumentado en los últimos años las exigencias de sostenibilidad y su ‘engagement’.

Por ello, ha apuntado, aspira a que esa exigencia de medición de riesgos y de sostenibilidad sea global, también para empresas no cotizadas o públicas. 

“Si los gobiernos solo lo exigen a las empresas que cotizan, éstas estarán en desventaja. Tiene que ser una exigencia global, porque si cada vez es más exigencia para las cotizadas, pues dejarán de serlo”, ha recalcado.

“Cada vez que hablo con algún gobierno lo digo, esto tiene que ser global, un movimiento social, de todas las empresas . Es la única forma de llegar a las emisiones cero en 2050. Las cotizadas son un primer paso, pero no van a ser suficientes para llegar”.

Exigencia de inversión privada en Estados Unidos

En cuanto a la noticia geopolítica de la última semana, la Cumbre del Clima organizada por Joe Biden, el CEO de BlackRock valora positivamente el fondo, las formas, pero exige más ambición, sobre todo en Estados Unidos.

Larry Fink ha recordado en su intervención en el ‘green summit’ organizado por Bloomberg que Estados Unidos va por detrás de otras grandes potencias en lo relativo a recorte de emisiones, en referencia sin citarlo a la Unión Europea o Reino Unido. 

“Hay muchos países que ya se han movido antes”, ha apuntado y necesitamos cambios claros”. Una ambición que debería llegar de nuevas tecnologías, de carburantes verdes y de industrias más tradicionales, como el acero o el cemento. También de las petroleras tradicionales que, considera, deben jugar un papel esencial en esta transforación. 

Y ahí es donde entra el sector privado, en combinación con el público, porque, según Fink, de momento, en Estados Unidos no hay suficientes proyectos ligados a la sostenibilidad, a la espera de ver si sale adelante en las Cámaras el plan de infraestructuras, que la Casa Blanca cifra en más de dos billones de dólares. 

“No hay suficientes proyectos en Estados Unidos para invertir en sostenibilidad, hacen falta proyectos, en solar, en infraestructuras… ¿Los puede financiar el sector privado? Sin duda, porque hay una demanda”, ha indicado, pero se necesitan también a los “gobiernos locales, estatales, federales, tenemos que acelerar el proceso”.

Cambios fiscales en Estados Unidos

“Nosotros vamos a estar allí, tenemos el capital, pero necesitamos los proyectos; queremos ver los proyectos. Voy a resumirlo: Tenemos el capital, no tenemos los proyectos”, ha insistido.

Respecto a si es necesaria una reforma fiscal en Estados Unidos, que eleve la presión sobre las rentas más altas, para financiar esta transformación, el CEO de BlackRock ha esquivado la polémica. “Hay una reserva de dinero que quiere invertir en esto”.

Fink no ha querido valorar una reforma fiscal de calado promovida por la Casa Blanca, pero sí ha recordado que dos tercios de los fondos que gestiona están ligados a pensiones -con lo que no le afectaría una mayor presión fiscal- sin olvidar que gran parte de su actividad procede de fuera de Estados Unidos.

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