La S gana terreno a la E en la lista de prioridades de la inversión responsable

Asociaciones como Spainsif, firmas de inversión, como Edmond de Rothschild y asesores de voto, como Glass Lewis, reconocen que es un factor que gana peso

La inversión responsable ha encontrado en la pandemia del coronavirus una razón para evolucionar. Aunque la E de la ESG, relacionada con el medio ambiente, es la que cuenta con más visibilidad por el éxito de sus empresas en bolsa y por la expectativa de las inversiones públicas sean cada vez más ‘verdes’, la S se reivindica este 2021.

Más escondida -porque es mucho menos evidente que la E desde una perspectiva del negocio- el fuerte golpe que ha supuesto el coronavirus para las economías y que anticipa un empeoramiento de las condiciones laborales, está reenfocando a la industria de la inversión a fijarse en los componentes sociales.

Lo social se plantea como una herramienta para captar valor, reducir el riesgo de una inversión, y con el que los inversores se ligan con el ‘todo’ y no solo con una parte de la inversión responsable.

Firmas como Edmond de Rothschild reconocen que el factor social va a ser un pilar clave en sus estrategias de ESG para este año; centrándose en el cómo tratan las empresas a sus empleados.

Los factores sociales son un indicador del futuro de una empresa

«La mayoría de las mejores prácticas actuales, como la preservación de los salarios, los planes de salud eficientes para los empleados y el respeto a los proveedores, actúan como indicadores del futuro de una empresa», explica.

«La gestión de los recursos humanos sigue siendo un reto crucial para los inversores responsables. La educación y la formación son fundamentales, ya que la mayoría de los puestos de trabajo disponibles después de 2030 todavía no se han creado», señalan.

Para la gestora francesa, de hecho, esta estrategia es un camino para escapar al ‘greenwashing’, según explicó este jueves en rueda de prensa, y una vía para encontrar oportunidades en un entorno en el que se comienza a debatir si existen suficientes activos ESG para absorber el incremento de la demanda.

La responsabilidad de lo social, en manos del consejo de administración

Los asesores de voto, además, también van a incidir este año en la importancia de lo social. Glass Lewis ya ha avanzado que va a ser especialmente susceptible con que la política salarial de los consejos de administración esté alineada con la que se esté siguiendo con la plantilla.

Los ajustes de personal o las revisiones salariales que se puedan llevar a cabo serán críticas a la hora de emitir sus recomendaciones sobre las políticas retributivas de los consejos de administración.

De cara a las juntas de este año, Glass también buscará que los sueldos de los consejos estén alineados con la evolución de las empresas que dirigen en bolsa.

Muchos accionistas han visto mermado su patrimonio por los números rojos acumulados a lo largo de 2020; y esto también debería reflejarse en la retribución de la cúpula de las cotizadas.

La taxonomía social, una vía de equiparación con lo medioambiental

Pocos días antes de que finalizara 2020, Spainsif, la asociación que trabaja para impulsar la inversión responsable en España, publicaba un informe titulado «La dimensión social de la inversión sostenible» en el que insistía en la importancia de los factores sociales dentro de la ESG y anticipaba un crecimiento relevante.

«Ciertamente, el peso de la inversión sostenible sigue recayendo sobre los aspectos ambientales, pero la crisis sanitaria ha potenciado fuertemente los criterios sociales, que se colocan en un primer plano, aunque sigan siendo los más complejos de medir y monitorizar», señalaba.

La crisis sanitaria ha potenciado fuertemente los criterios sociales, que deben ser medibles y comparables

Para Spainsif, la equiparación de los aspectos sociales con los medioambientales necesitarán de un impulso regulatorio.

«La elaboración de una taxonomía social por parte de la UE a la que se pueda hacer referencia para la emisión de productos financieros, como fondos o bonos, supondrá la equiparación de los aspectos sociales con los ambientales en el trinomio ASG (ESG)», anticipan.

Por el momento, para ese paso, todavía queda tiempo y será necesario avanzar en la calidad de la información social y en que sea comparable (una de las principales pegas que también se está viendo en el caso de los datos medioambientales), de acuerdo con el informe de Spainsif.

Sin ello, los factores sociales, serán susceptibles también de verse envueltos en el ‘socialwashing’.

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