La patronal de la industria de la gestión propone desligar la taxonomía social de la ‘verde’

EFAMA considera que, en esta fase inicial, un modelo conjunto reduciría aún más el universo elegible para los inversores sostenibles. Sin embargo, ve conveniente que se alineen cuando estén plenamente establecidas

A un ritmo más lento del previsto, avanza el calendario de la taxonomía europea. A la espera de las recomendaciones finales de la Plataforma de Finanzas Sostenibles para este otoño, esta semana ha concluido el plazo que dio la Comisión Europea para consultar a los ‘stakeholders’ sobre los aspectos sociales.

EFAMA, la asociación europea de la inversión colectiva, ha sido una de las partes interesadas en aportar su ‘feedback’ para el desarrollo de la gran clasificación de actividades sostenibles. Su objetivo final es que esta permita «aprovechar todo el potencial de la inversión bajo criterios ESG».

Para ello, la patronal de la gestión de activos ha propuesto que, en una primera etapa, la taxonomía social sea independiente de la taxonomía ambiental. De esta forma, no se requerirá una revisión de la clasificación ‘verde’, que podría conllevar retrasos adicionales.

“Una taxonomía social utilizable, centrada en el inversor y relevante a nivel mundial reequilibraría la estrategia de financiación sostenible de la UE y aprovecharía todo el potencial de la inversión ESG», ha asegurado Tanguy van de Werve, director general de EFAMA.

En esta fase inicial, un modelo que aplique conjuntamente los criterios sociales y medioambientales reduciría aún más el universo elegible de actividades alineadas para los inversores sostenibles.

Sin embargo, ve conveniente que, en el largo plazo, cuando ambas taxonomías estén plenamente establecidas en la práctica, se considere un modelo conjunto para evitar posibles conflictos.

Y es que, según apuntan, con un modelo por separado en el horizonte podría darse la situación de que una actividad alineada con la taxonomía desde el punto medioambiental socave los objetivos sociales, o viceversa.

En cualquier caso, para la patronal inversora europea todavía es «prematuro» comenzar a categorizar las actividades elegibles bajo la taxonomía social. Como primer paso, ven necesario definir los objetivos políticos de una taxonomía social.

Una cuestión clave es si la taxonomía social debería basarse en la taxonomía medioambiental para promover el concepto de «transición justa» o tener un objetivo más amplio, como fomentar niveles de vida adecuados.

Además, también se debe definir el enfoque geográfico —la Unión Europea o a nivel global— de la taxonomía social. Según su punto de vista, esta debe ser relevante a nivel mundial.

Cómo afrontar la escasa disponibilidad de datos

En tanto que ha ofrecido las recomendaciones para la taxonomía social, la patronal también ha recordado que los datos sociales son «particularmente escasos» y los administradores de activos «no pueden responder a puntos de datos que no existen».

Por ello, considera que la Plataforma debe considerar la situación de disponibilidad de datos y, por ejemplo, identificar qué instrumento legislativo regiría la presentación de informes de las empresas frente a la taxonomía social.

Asimismo, sugiere que armonizar la taxonomía social con los principales indicadores de impactos adversos del Reglamento de Divulgación (SFDR, por sus siglas en inglés) ya existentes también mejoraría la usabilidad de la taxonomía.

EFAMA propone armonizar la taxonomía social con los indicadores de impactos adversos de SFDR

«Para evitar la duplicación de algunos de los desafíos creados con la taxonomía ambiental, la taxonomía social debe estar alineada con la disponibilidad actual de datos sociales y requerir que la empresa participada informe antes de las divulgaciones que los inversores«, ha afirmado Dominik Hatiar, asesor de políticas regulatorias de EFAMA.

A su juicio, faltan estándares y métricas bien definidos y universales para los objetivos sociales debido a su dependencia del contexto nacional y la legislación en asuntos sociales.

Ante esta situación, la propuesta de la asociación que representa gestoras de fondos con más de 27 billones en activos bajo gestión, es basar la taxonomía social en principios reconocidos mundialmente incorporados en tratados y estándares internacionales.

Entre ellos, destacan los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos o las Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales.

Usar umbrales relativos según el desarrollo del país podría reorientar flujos de capital a las economías emergentes

«Esto contribuiría a estándares universalmente reconocibles para la inversión social y maximizaría el potencial para reorientar los flujos de capital también en las economías emergentes», argumentan.

Precisamente, para que no haya discriminación a ciertas regiones, la propuesta de EFAMA es que la Plataforma de Finanzas Sostenibles considere «umbrales relativos diferenciados según el desarrollo económico de un país».

La pandemia de Covid-19 ha subrayado que las inversiones en proyectos que abordan las necesidades sociales no pueden descuidarse.

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