La inversión social se adelanta a Bruselas y pide mejoras para los proveedores de la gran distribución

La alianza Living Wage, en la que se integran firmas como Amundi, Robeco o Triodos, tiene en su punto de mira a los pesos pesados del sector

Fábrica textil en Asia, imagen de Unsplash

Sólo dos preguntas y, una de ellas llegada de fuera de España. El grupo de distribución textil Inditex celebró esta pasada semana su junta anual de accionistas. Una cita con sus inversores donde el presidente de la dueña de Zara, Pablo Isla, tuvo que responder a una pregunta de una inversora con sólo una acción de la compañía.

La cuestión: si la multinacional gallega cumple con los principios de la iniciativa Living Wage, que busca conseguir que los grupos de distribución, sean de ropa o de alimentación, se comprometan a conseguir salarios dignos para sus proveedores. Y la respuesta de Isla, que la compañía analiza esta y otras iniciativas similares.

En realidad, Inditex no es ajena a esta iniciativa porque se trata de una de las compañías que están bajo su radar. 

Platform Living Wage Financial (PLWF) es una coalización de inversores, que suman más de 3,2 billones de euros en activos bajo gestión. Y en la que están presentes firmas de inversión que ligan su actividad a los compromisos ESG.

La integran ABN AMRO, Achmea Investment Management, Actiam, Aegon, Amundi, ASN Bank, BMO Global Asset Management, ING, Kempen Capital Management, Nationale Nederlanden Investment Partners, PGGM, Robeco y Triodos Investment Management.

Aprovechar la influencia

Una acción que pone de relieve cómo el sector inversor se está moviendo más rápido que la propia regulación internacional, porque la cuestión de los salarios dignos en toda la cadena de negocio -no sólo en las propias compañías, también en los proveedores- va a ser una de las claves de la futura taxonomía social que desarrolle la Unión Europea

En cuanto a Platform Living Wage Financial, la coalición busca utilizar su influencia y la potencia de su músculo inversor para influir en las compañías en las que participan.

Para conseguirlo, miden los diferentes desempeños en materia de salarios a proveedores, además de promover discusiones en cuanto a la evolución en esta materia e impulsar que las compañías pongan en marcha proyectos para conseguir avances. Y, si no los constatan, se replantean la inversión en las cotizadas donde no vean esos avances.

“Tomamos decisiones de inversión sostenible basadas en la (falta de) progreso, sujeto a las elecciones individuales y a las preferencias de gestión de cada uno de los miembros de la plataforma”, explica esta al desglosar su modelo de inversión bajo criterios sociales.

La alianza no indica cifras concretas sobre cuál es el salario mínimo que considera digno, pero sí que se trata de aquel que permite a los trabajadores, independientemente del sector en el que estén empleados, poder cubrir sus necesidades básicas. Entre ellas, menciona desde la vivienda, hasta la atención médica o la propia alimentación.

Distribución textil y alimentación, en el foco

De momento, Living Wage está centrada en la distribución minorista. Al explicar sus principios, indica que el los inversores asumen que no pueden esperar a que “las empresas individuales resuelvan un problema sistémico como el salario digno por sí mismas”. Necesitan ayuda. 

Por ello, trabajan con más de 30 marcas de ropa y calzado cotizadas, 11 empresas productoras de alimentos y 10 empresas de distribución de alimentación (de ‘súper’ o de hipermercados). Además, Living Wage apunta que la alianza busca expandir su alcance, pero dentro de estos sectores.

A esa treintena de empresas de distribución textil, la iniciativa las clasifica en función no sólo de la información que divulgan sobre su estrategia salarial con los proveedores, sino también sobre cómo están acelerando el pago de salarios dignos en el terreno.

En esta clasificación, ninguna empresa es considerada ‘Líder’, la categoría de aquellas que son catalizadoras para el resto. Una compañía sí está en el segundo escalón, el Avanzado. Se trata de Adidas que, en opinión de Living Wage, está avanzando en las distintas ramas de su cadena de suministro. Y, en el escalón intermedio, el de ‘Maduración’ está Inditex, junto a otras multinacionales como sus rivales H&M o GAP

En este escalafón están aquellas firmas que asumen que el impulso de un salario digno en sus proveedores es un tema relevante y que cuenta con procesos formales para avanzar en esta dirección, pero aún con un margen de mejora.

Un análisis similar pone el foco en la distribución alimentaria, donde no hay ninguna cotizada española. Sí multinacionales como Carrefour. Y, en este campo, sólo Tesco estaría en un escalón de ‘Maduración’ de esta política social; mientras que empresas como la citada multinacional francesa o Metro, aún están en fase de desarrollo. 

Los movimientos de Inditex para avanzar en los ‘salarios dignos’

En el detalle de Inditex, la multinacional gallega indica en su memoria anual que sí que participa en iniciativas vinculadas a esta temática social, en concreto, en el “desarrollo socioeconómico de los trabajadores de la cadena de suministro en aspectos como los salarios dignos”.

No menciona Living Wage, pero sí ‘Covid-19: Action in the Global Garment Industry’, impulsada en el último año y cuya base es articular una respuesta urgente a los efectos económicos derivados de la pandemia.

Entre sus principios está “movilizar fondos para permitir a los fabricantes garantizar la continuidad del negocio, incluido el pago de salarios para todos los trabajadores”.

Por otro lado, en cuanto a esas iniciativas lanzadas en este último año, Inditex menciona que, a través de la alianza sectorial ACT (Action, Collaboration, Transformation) que “tiene como fin transformar la industria de la confección, textil y calzado y lograr salarios dignos para los trabajadores a través de la negociación colectiva favorecida por las prácticas de compra responsables”. 

“Durante el 2020 se han impulsado plataformas de diálogo entre los miembros del ACT, empleadores y los afiliados locales de IndustriALL [una alianza sectorial] en países como Bangladés, Camboya o Myanmar para colaborar conjuntamente en la respuesta a los efectos de la Covid-19”, resume en su informe.

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