La inversión responsable rechaza la inclusión del gas y la energía nuclear en la taxonomía

PRI propone a la Comisión Europea una ampliación de la norma o la incorporación de estas fuentes energéticas dentro de la Iniciativa para la Financiación de la Descarbonización, que todavía no ha sido presentada

La inversión responsable no puede ser más transparente con su posicionamiento respecto a la posible inclusión del gas y la energía nuclear dentro de la taxonomía de actividades sostenibles de la Unión Europea.

Principles for Responsible Investment (PRI), institución dentro del paraguas de Naciones Unidas que lidera la inversión responsable a nivel global, ha emitido un posicionamiento oficial en los últimos días recordando a la Comisión Europea que -siguiendo términos científicos- ninguna de estas dos energías cumplirían los parámetros necesarios para ser clasificadas como actividades sostenibles.

Y no es el primer aviso. La red ‘net zero’ también pone en cuestión que este paso -que se ve más políticos que científico- pueda permitir a Europa convertir a su taxonomía en un standard de oro para el resto del mundo.

Las razones para rechazar estas energías son distintas. En el caso del gas, para PRI, su inclusión «comprometería la capacidad de la herramienta de la Unión Europea para actuar como herramienta diseñada de forma independiente y científica», señala.

En el caso de la energía nuclear, que efectivamente no es emisora de gases de efecto invernadero, su entrada condicionaría el principio de que las actividades de la taxonomía sostenible no deben causar daño significativo en otros objetivos medioambientales: y los residuos nucleares son todavía una realidad.

La energía nuclear es una de las exclusiones típicas de los fondos ESG que siguen esta estrategia

El posicionamiento contra la energía nuclear es tanto -y puede crear un importante conflicto para algunas gestoras- que es una de las actividades que figuran en la lista de actividades excluidas, de los fondos ESG que recurren a aplicar esta estrategia a la hora de crear su universo de inversión

Un modelo que va en declive, pero que todavía es relevante en la industria de la inversión responsable.

La mala interpretación de la taxonomía

El Reglamento de Taxonomía está creando algunas interpretaciones complejas y está siendo una fuente de debate constante. Una de las malas interpretaciones que se ha hecho de esta clasificación es que su utilización cerrará el flujo de capitales hacia otras energías, como señaló Eurosif hace unos meses.

Este pánico ha adulterado el objetivo inaugural de la taxonomía de actividades sostenibles, que era solo ofrecer una clasificación clara de actividades verdes, pero sin ‘demonizar’ a ninguna otra. Los ‘lobbies’ empresariales también han hecho su parte. Por lo pronto, ya lograron retrasar la decisión sobre su inclusión, o no, del debate a finales de 2021.

La actual crisis energética -con la fuerte subida de los precios de la electricidad- ha servido para reactivar la actividad de estos ‘lobbies’ y unirla a la de los propios estados de cara a sus votantes.

Francia se ha adelantado anunciando inversiones en energía nuclear, que ahora Macron debe defender de cara a la ciudadanía, con la excusa de que es una vía para asegurar que no se producen cortes energéticos y que cuenta con herramientas para controlar el precio del gas.

Alemania, antinuclear como España, no parece que vaya a aceptar la entrada de la nuclear en la lista sin alguna compensación; que sería el gas. Y sin los dos contentos -o los dos insatisfechos- la Comisión Europea puede tener muy complicado que la propuesta pase el visto bueno del Consejo Europeo.

¿Nos replanteamos la taxonomía?

El problema, tal vez, radicaría en que el desarrollo de la norma ha comenzado por la cabeza del iceberg; olvidando que sin actividades de transición no tendremos descarbonización. Quizás, para lo que estamos a tiempo, es para replantear cómo está diseñada la taxonomía o bien el desarrollo de otras ‘premiadas’ de alguna manera porque son necesarias para que el camino hacia 2050 -y hacia 2030- se haga con garantías.

Este parece ser el posicionamiento de PRI, que propone a la Comisión Europea alternativas con este enfoque. «La Comisión Europea y los estados miembros de la UE deberían explorar posibles alternativas, desarrollando un marco que reconozca la electricidad a gas y la energía nuclear como actividades de transición a corto plazo para alcanzar emisiones netas cero para 2050», recomienda.

La energía nuclear y el gas podrían estar protegidas por la Iniciativa de Financiación de la Descabonización en la que trabaja la Comisión

Para ello, se podrían afrontar dos alternativas. Por una parte, el desarrollo de una propuesta legislativa sobre sectores en transición bajo la Iniciativa de Financiación de la Descarbonización.

«Esta legislación debe estar separada de la taxonomía sostenible de la UE para garantizar que no socava los objetivos de sostenibilidad de la UE ni conduce al bloqueo de actividades intensivas en carbono», señala PRI.

Ni el contenido de esta iniciativa, ni su hoja de ruta se ha presentado hasta ahora -estaba prevista para el cuarto trimestre de este ejercicio- por lo que puede ser una vía para reforzar estas dos actividades como claves para conseguir los objetivos climáticos comprometidos por la Unión Europea.

La segunda, sería replantear la propia taxonomía. Es una posibilidad que se incluye en el reglamento. «Como se indica en un informe de la Plataforma de Finanzas Sostenibles, la posible extensión de la taxonomía de la UE permitiría reconocer las actividades económicas intermedias y transicionales, como el gas, que opera por debajo del «daño significativo», que se encuentra en el umbral de los 270g CO2/kWh», valora PRI.

También pide que las posibles decisiones no se tomen de forma unilateral y que cualquier nueva propuesta que pueda generar la Comisión Europea debe someterse a consulta pública y debe ser revisada por la Plataforma de Finanzas sostenibles para asegurar que «la Taxonomía sostenible de la UE mantiene la confianza del mercado y se basa en la mejor evidencia científica», puntualiza.

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