La ambigüedad regulatoria deriva en una paleta multicolor en fondos ‘verdes’

Un análisis de Reuters muestra la divergencia y los "reclamos limitados de sostenibilidad" dentro de la oferta de fondos clasificados como artículo 8 según el Reglamento de Divulgación

No se puede decir que el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) haya cumplido, de momento, su objetivo de evitar el ‘greenwashing’ y facilitar a los inversores minoristas la tarea de discernir qué fondos cumplen con los requisitos de inversión sostenible.

Y es que a falta del desarrollo de los criterios técnicos del Reglamento, que se van a retrasar hasta el próximo verano, en la oferta de fondos clasificados en el Artículo 8, que ‘promueven criterios de sostenibilidad’, las gestoras han incluido productos con un nivel de exigencias ESG muy variado, según un análisis de Reuters.

El Reglamento de Divulgación, en vigor desde el 10 de marzo, obliga a las gestoras a explicar en sus folletos en qué grado la sostenibilidad está ligada a la cartera y al modelo de gestión de cada producto.

La agencia de noticias ha examinado la oferta de fondos para inversores minoristas enmarcados en los artículos 8 (‘verde claro’) y 9 (‘verde oscuro’) de SFDR por las 20 mayores gestoras por volumen administrado. Bajo la etiqueta ‘verde claro’ de las 14 que facilitaron los datos, hallaron divergencias significativas.

De esta forma, se dan «limitadas concesiones de sostenibilidad» bajo esta categoría que incluye fondos indexados a índices de bonos y acciones tradicionales, vehículos que invierten en combustibles fósiles o compran deuda de países con bajos estándares ESG como Arabia Saudí o Nigeria.

Entre las justificaciones para incluir a fondos índices no ESG bajo el Artículo 8, algunas gestoras alegaron las exclusiones de ciertos sectores por su política interna, aunque la propia composición del índice no las ha hecho necesarias.

Para algunos expertos de la industria, esto es un ejemplo precisamente del ‘lavado ecológico’ o ‘greenwashing‘ -una exageración de los atributos sostenibles de los productos para atraer inversores responsables- que pretendía evitar la normativa.

Hortense Bioy, la directora de investigación de sostenibilidad en Morningstar, explicó a Reuters que los fondos del Artículo 8 van desde temas climáticas hasta un verde «muy, muy claro», que excluyendo solo unas pocas empresas. «El mensaje clave es que los inversores no deben esperar nada del Artículo 8».

¿Futuros daños reputacionales?

La investigación subraya que ninguno de los gestores de activos está infringiendo las normas, ya que son las propias firmas quienes determinan cómo clasificar sus fondos y la Comisión no lo tiene que ratificar.

No obstante, solo es cuestión de tiempo que los RTS entren en aplicación. Entonces, si hay gestoras que no puedan respaldar el alineamiento de sus productos financieros incluidos en los Artículos 8 y 9 con la taxonomía se podría dañar su reputación.

«La lente que deberíamos usar es la correcta. No es solo sobre lo que se requiere legalmente porque no parece que los requisitos legales sean muchos», señaló Eric Christian Pedersen, director de inversiones responsables en Nordea Asset Management.

Según un informe de Morningstar, publicado en julio, un tercio de los activos englobados bajo SFDR ahora se etiquetan como Artículo 8 o 9.

Este desveló que uno de cada cuatro fondos ‘verde claro’ tenían exposición a empresas involucradas en armas controvertidas y uno de cada cinco al tabaco.

Asimismo, encontró que un tercio de los fondos de los artículos 8 y 9 tienen más del 5 por ciento de exposición a empresas de combustibles fósiles.

Un tercio de la los activos bajo SFDR se etiquetan como Artículo 8 o 9

En parte, esto se explica porque los productos del Artículo 6, los que no abordan la sostenibilidad en su estrategia de inversión, están desapareciendo de las listas de recomendaciones de los asesores de inversiones.

El análisis de Reuters incide en los diferentes niveles de ‘cautela’ para calificar los fondos como sostenibles.

Algunas firmas incluyen productos que claramente promueven la sostenibilidad, por ejemplo las estrategias de bajo impacto de carbono o enfocadas en la gestión del agua. Otras dan cabida a cualquier compañía solo excluyendo las que no cumplen los principios de Naciones Unidas.

Dos de las firmas más grandes de Europa, Alliance Bernstein y AXA IM han clasificado 9 de cada 10 euros de activos que gestionan en el ámbito de SFDR en los artículos 8 o 9.

BlackRock dijo que esperaba exceder el objetivo de poner el 70 por ciento de sus productos nuevos o reciclados de este año bajo la clasificación de ‘sostenible’ o ‘promotor de la sostenibilidad’.

Otras como Pictet Asset Management y Allianz Global Investores colocaron algo más de la mitad de sus activos en esas dos categorías aptas para inversores ESG, según sus datos.

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