Foro Social Investor. La regulación, ese mal necesario

Empresas y gestoras coinciden en la necesidad de crear marcos regulatorios claros que permitan avanzar en la descarbonización o luchar contra el 'greenwashing'

El liberalismo que tradicionalmente se impone en las finanzas se está corrigiendo a sí mismo cuando se trata del avance de la descarbonización y de la expansión de la inversión responsable.

De hecho, fue un punto de vista en el que coincidieron tanto las empresas del IBEX participantes en la primera mesa del Foro Social Investor.

En ella intervinieron Nuria Rodríguez Peinado, directora de medio ambiente y responsabilidad social de Naturgy; Lucas Bobes, responsable de sostenibilidad y reporting ESG de Amadeus; Ana Ribalta, directora general adjunta y directora de sostenibilidad de Banco Sabadell, y José Miguel Tudela Olivares, director de organización y sostenibilidad de Enagás, así como los responsables de las gestoras que protagonizaron la tercera mesa de la jornada.

Esta última estuvo compuesta por Sebastian Senegas, Head del Sur de Europa Edmond de Rothschild, Carlo Fassinotti, responsable de Marketing Advisory y Experto en ESG de Nordea y Carlos Capela, CFA, CAIA, director – Distribution, Iberia de Federated Hermes.

En concreto, en este segundo grupo, Sebastian Senegas reconoció que la entrada en vigor del Reglamento de Divulgación -echó a andar el pasado 11 de marzo- había sido un paso muy importante para, entre otras cosas, acotar el greenwashing.

«La SFDR ha supuesto un empujón enorme, primero para calificación de inversores minoristas -si voy a tener un fondo art. 6, art. 8, art. 9», señaló durante su intervención. «También es útil para inversores institucionales, para ver quién respeta y quién no los criterios, para que no haya tanto greenwashing», insistió.

En esta línea, Carlos Capela valoraba positivamente el espíritu de la norma, que busca aportar información a los clientes, e insistió en que la inclusión de la sostenibilidad en los modelos de inversión será algo que en 15 años hará toda la industria de la inversión. «El problema es identificar quién hace greenwashing de quién no lo hace», reiteró.

Como parte positiva, reiteró en que -tras conocer la regulación- la industria se estaba centrando en ofrecer rentabilidad a los partícipes, que es algo que «ya viene haciendo desde los años 80», apostilló.

El cumplimiento normativo impacta significativamente en las gestoras medianas y pequeñas

Por su parte, Carlo Fassinotti coincidió en que la industria de la gestión de activos se está encaminando a ser globalmente responsable y reconoció que la regulación está detrás de este impulso. Sin embargo, reconoció que para algunas firmas este paso puede ser un hándicap importante.

«Tenemos la suerte de ser una empresa con un tamaño grande -refiriéndose a Nordea-. Si consideramos todos los recursos que las gestoras medianas y pequeñas deben invertir para cumplir con la regulación, vemos que el impacto es muy significativo», apuntó durante su intervención.

Un marco claro para progresar

Las empresas del IBEX también creen que para alcanzar los objetivos de descarbonización es necesario crear un marco que impulse la seguridad jurídica y que permita ver en el horizonte cómo caminar hacia los objetivos ‘net zero’.

Sin embargo, al contrario que con el Reglamento de Divulgación, este es un entorno en el que existe mucha menos claridad. Así, Nuria Rodríguez Peinado, directora de medio ambiente y responsabilidad social de Naturgy, reconoció que el entorno es muy complejo. «No hay una unidad de criterio todavía, nos encontramos en un proceso previo de debate», señaló durante su intervención y requirió que se dieran pasos hacia la homogenización.

Por su parte, Lucas Bobes, apoyó la reclamación de Nuria Rodríguez, pero avanzó que no esperaba una solución inmediata en el corto plazo. «Me temos que vamos a tener que convivir varios años con las duplicidades, por lo que tendremos que ser lo más transparentes posible», avanzó.

También pidió que se reenfocaran algunas perspectivas; por ejemplo, cómo se mide el impacto de las empresas en el medio ambiente, dónde solo se tienen en cuenta los aspectos negativos. «Es algo que tenemos que resolver», insistió.

Por su parte, Ana Ribalta insistió en la necesidad de «acompasar los tiempos». Los objetivos de descarbonización son a largo plazo – 30 años- pero los mandatos de los reguladores duran 3 o 4 años; y esto puede crear algunos conflictos. No obstante, reconoció que la regulación era clave para avanzar.

«Las soluciones vendrán de la mano de la tecnología, pero acompañada de escenarios regulatorios», predijo Ribalta.

Enagás, asimismo, se alineó con sus compañeros de mesa. José Miguel Tudela Olivares, director de organización y sostenibilidad, insistió en que la regulación y la estrategia debían ir de la mano. «De cara a 2030, hay un objetivo de reducción de emisiones del 55 por ciento en Europa: es clave que las reglas de juego estén claras», insistió.

Respecto al reporte de datos de sostenibilidad, Tudela señaló que, aunque la regulación estaba ayudando a estandarizar, la sostenibilidad -de cara al mercado- era (y debía seguir siendo) un elemento diferenciador entre unas empresas y otras.

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