Foro Social Investor. La implicación es la única opción

El diálogo activo -el engagement- no es una moda pasajera. Forma parte de las estrategias más avanzadas de la inversión responsable y afecta a compañías y también a gobiernos

La persuasión activael engagement o política de implicación– ha llegado para quedarse. Aunque todavía es una estrategia de la inversión responsable que no está muy extendida entre la industria de la gestión de activos española, es un modelo que ya está siendo protagonista de los principales grupos activistas que operan en cambio climático, y que las gestoras internacionales reconocen como una práctica crítica en sus relaciones con sus participadas.

De hecho, fue una temática que se trató tanto en la segunda, como en la tercera mesa celebrada este 16 de noviembre en el Foro Social Investor en el Espacio Fundación Telefónica.

El segundo debate estuvo protagonizado por José Lazuen de Zuloaga, especialista en estrategia de descarbonización en IIGCC, Andrea González González, subdirectora de Spainsif y Antonio Santoro, Head of Southern Europe de PRI.

La tercera mesa la protagonizaron Sebastian Senegas, Head del Sur de Europa de Edmond de Rothschild, Carlo Fassinotti, responsable de Marketing Advisory y Experto en ESG de Nordea y Carlos Capela, CFA, CAIA, director – Distribution, Iberia de Federated Hermes.

«El engagement no es una moda, es muy útil», insistió Antonio Santoro durante su intervención. «Tener una relación con la empresa te ayuda a obtener resultados más rápidamente y a alcanzar objetivos», puntualizó.

Andrea González apoyó esta tesis, aunque reconoció que, por el momento, no es la estrategia más utilizada en la industria de la inversión española, que opta por el momento por la integración, aunque espera que despegue en el futuro.

Es muy útil cuando se trata de fomentar que las empresas cotizadas reduzcan sus emisiones. «Para sectores que necesitan una descarbonización mayor la recomendación es hacer engagement a tres o cuatro años», reveló la subdirectora general de Spainsif.

En esa línea, Jose Lazuen de Zuloaga profundizó en lo que lleva a los inversores institucionales a apostar por el engagement: los inversores institucionales a largo plazo ven el cambio climático como una amenaza real que puede destruir el valor de su cartera.

Los inversores institucionales ven en el cambio climático una amenaza para el valor de su cartera

Con esta premisa unen fuerzas en grupos como The Institutional Investors Group on Climate Change (IIGCC) o Climate Accion 100+ para fomentar cambios reales. «El impacto del engagement es que sienta precedente. Es un efecto dominó. En el momento de que una empresa se compromete, es difícil convencer a los inversores de que otra empresa no lo puede hacer», reveló Lazuen.

Este diálogo, además, no se produce exclusivamente con las empresas. Aunque en un plano más discreto, para evitar que se pueda interpretar como un movimiento de presión política, el engagement también llega a la deuda pública.

«Es un tema bastante sensible», reconoce Antonio Santoro. «Se realiza para obtener datos, porque faltan muchos y es necesario poder hacer integración ESG en deuda, que afecta al riesgo crediticio y a los ratings», valoró el jefe para el Sur de Europa de PRI. González también destacó la necesidad de contar con más información para tener capacidad de hacer previsiones a futuro.

Una relación entre gestoras o grupos

Nordea, Edmond de Rothschild y Federated Hermes también destacaron la importancia del engagement como parte de sus estrategias de gestión durante sus intervenciones.

En este sentido, Carlos Capela, destacó la aportación de valor que genera mantener un diálogo con las empresas cuando se trata de impulsar la lucha contra el cambio climático. «Poder implicarte con ellas, tratar con ellas desde el inicio, es mucho más interesante», aseveró.

Carlo Fassinotti, responsable de Marketing Advisory y Experto en ESG de Nordea, reconoció que la actitud de las empresas es algo que tienen en cuenta y que aquellas que son proactivas y asequibles ya tienen una ventaja. «Preferimos trabajar con las empresas que quieren colaborar», explicó.

Porque las gestoras tienen sus propias preferencias cuando se trata de impulsar la descarbonización y así lo explica Sebastian Senegas. Una de las herramientas de Edmond de Rothschild es «premiar a las empresas que van a ser los líderes contra el cambio climático», señaló durante su intervención.

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