El mayor fondo ESG español apuesta por energéticas y banca

Los gestores del 'Caixabank Master Renta Fija Privada Euro' prevén que el Banco Central Europeo incorpore criterios de sostenibilidad en la compra de deuda corporativa, lo que favorecerá a estos bonos

Invertir en crédito con un riesgo moderado, promover los aspectos ESG y lograr una rentabilidad que bata a la inflación. Estas son las grandes premisas en las que se basa el mayor fondo de inversión ‘verde’ español, que, al entrar al detalle, ve oportunidades en ‘utilities’ y banca.

Se trata del fondo de inversión ‘Caixabank Master Renta Fija Privada Euro’, de 3.110 millones de euros, líder en volumen la oferta sostenible nacional tras la reordenación que ha supuesto la entrada en vigor del Reglamento de Divulgación SFDR.

Este fondo «verde claro» de Caixabank Asset Management lleva una rentabilidad anual del 0,46 por ciento, hasta el 9 de agosto, y sus gestores mantienen unas «expectativas positivas» para el resto del año.

«Pensamos que el Banco Central Europeo va a seguir con políticas monetarias acomodaticias y con su programa de compras de deuda corporativa, favoreciendo a los activos en los que invierte el fondo», explican desde el fondo a SOCIAL INVESTOR.

Asimismo, anticipan que el organismo que preside Christine Lagard incorpore los criterios ESG dentro del programa de compras de deuda corporativa.

«Esto favorecería principalmente a las ‘utilities‘ —uno de los que más emisiones de bonos verdes ha realizado— y animaría a otros sectores», aseguran.

Precisamente, el energético es uno de los sectores que más gusta a los responsables del fondo. Consideran que ahora mismo es un segmento «muy comprometido y alineado con todos los intereses ESG que buscamos a la hora de invertir en el fondo».

«El sector de banca nos gusta por sus fundamentales»

Junto a las ‘utilities‘, la actividad bancaria comparte posición entre las apuestas favoritas del ‘megafondo’ de Caixabank AM en este ejercicio.

«La banca nos gusta por sus fundamentales y además es uno de los principales emisores de ‘green’, ‘sustainable’ y ‘social bonds'», argumentan.

Bonos de Telefónica, E.ON y Crédit Agricole

Más allá del peso relevante que ya supone la energía y las finanzas en la cartera en agosto, el sector de telecomunicaciones también ocupa un espacio importante.

De hecho, por emisores, los mayores pesos corresponden a la ‘teleco’ española Telefónica, además de la energética alemana E.ON y el banco francés Crédit Agricole.

Por su enfoque ESG, este vehículo invierte en bonos verdes (suponen un 20 por ciento de la cartera), bonos sociales (4 por ciento), bonos sostenibles (3 por ciento) y bonos ligados a la sostenibilidad (3 por ciento).

Los bonos verdes acaparan el 20 por ciento de la cartera

Estos bonos están regidos bajo los criterios de The International Capital Market Association (ICMA) y están alineados con la Taxonomía verde europea.

El resto de bonos de la cartera, sin ser sostenibles o ir destinados a financiar proyectos ESG, son bonos emitidos por emisores con muy buenos ratings ESG, siguiendo la clasificación del proveedor de datos MSCI.

En el análisis del fondo destacan los bonos con ‘rating’ MSCI de ‘AAA’ emitidos por Enel e Iberdrola y dentro del sector bancario, las posiciones de crédito de la entidad española BBVA y la belga KBC.

Aunque el fondo cuenta con al menos un 75 por ciento de renta fija privada, puede invertir también en bonos soberanos y sus futuros. En este momento, cuenta solo con futuros de los bonos soberanos de Alemania.

«Los futuros de renta fija soberana son una herramienta para la gestión del riesgo del tipo de interés«, razona la firma.

Los criterios ESG obligaron a la exclusión de Volkswagen y Danske

Se dan las circunstancias de que el ‘Caixabank Master Renta Fija Privada Euro’ fue lanzado al mercado en junio de 2019 y no ha sido hasta la actualización de los folletos con la entrada en vigor de SFDR, en marzo, que se han incluido los criterios de sostenibilidad en su gestión.

En este sentido, se ha producido una «limitación en la inversión en ciertas compañías» que estaban en la cartera, explica el portavoz del fondo, que ha supuesto la exclusión de Volkswagen o Danske.

Cabe recordar que el fabricante automovilístico ha protagonizado un escándalo de manipulación de las emisiones de sus motores, mientras que el banco danés pudo haber contribuido al lavado de miles de millones de euros con su filial estona.

Según su folleto, la estrategia ESG adopta criterios de exclusión en sectores vinculados con «armas controvertidas» y arenas bituminosas, así como en en compañías con una facturación superior al 40 por ciento en extracción o generación de carbón térmico o más del 35 por ciento de contratos militares.

El ‘engagement’ es importante

A juicio de los gestores, otro de los aspectos diferenciales de este producto respecto a un fondo estándar de renta fija es la importancia de las tareas de implicación en el proceso de selección de los emisores a la hora de invertir.

«Cuando nos reunimos con el ‘management’ de las compañías en las que invertimos, cada vez más introducimos dentro de nuestras preguntas o intereses temas ESG«, explican desde el fondo.

Estas cuestiones están relacionadas principalmente con gobierno corporativo (porcentaje de mujeres en los consejos de administración, porcentaje de miembros independientes y política de remuneración del ‘top management’), así como la gestión del riesgo climático.

«En aquellos puntos ESG menos fuertes es donde centramos nuestra atención y profundizamos sobre dichos aspectos con la compañía con el objetivo final de que esta mejore», puntualiza el portavoz.

El fondo, dirigido a clientes con contrato de gestión discrecional con el grupo Caixabank, contaba al cierre del primer semestre con unos 267.000 partícipes.

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