El futuro de la agricultura sostenible

Con las prácticas actuales, para satisfacer la demanda de alimentos de cara al futuro tendríamos que aumentar la superficie mundial de la tierra en 593 millones de hectáreas

La pandemia de la Covid-19 ha creado un riesgo de escasez de alimentos y un incremento en las tasas de malnutrición. Por tanto, ha puesto de manifiesto la necesidad de una rápida transición hacia un sistema agrícola sostenible y más respetuoso con el medio ambiente y la población.

No obstante, para satisfacer la demanda de alimentos de cara al futuro, con las prácticas actuales, tendríamos que aumentar la superficie mundial de la tierra en 593 millones de hectáreas, lo que corresponde a casi el doble del tamaño de India.

En este sentido, tenemos que hacer más con menos. La mejora de la gestión de la tierra es crucial para preservar los ecosistemas. La mejora de la rentabilidad mediante la protección de la biodiversidad y el uso eficiente de los recursos disponibles es una alternativa a la ampliación de la superficie de la tierra (produciendo más por kilo de fertilizante o litro de agua, etc.).

El desarrollo de alimentos de origen vegetal contribuye a una agricultura más sostenible, ya que es menos contaminante en comparación con los alimentos de origen animal. Siempre han existido alternativas a las proteínas animales.

El desarrollo de alimentos de origen vegetal es menos contaminante

De hecho, las proteínas vegetales, como las legumbres y la soja, son la base de muchas dietas. Sin embargo, en los últimos años han surgido nuevas alternativas, como los productos veganos estándar a base de guisantes, soja y verduras, que reproducen el sabor de la carne.

El ganado de pastoreo, como el vacuno, el ovino y el caprino, utiliza dos tercios de las tierras de cultivo del mundo y produce alrededor del 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GES) de la agricultura. Para reducir estas emisiones de aquí a 2050, el 20 por ciento de la población mundial tendría que reducir su consumo medio de carne de ganado de pastoreo en un 40 por ciento respecto a 2010. 

En los países emergentes, las nuevas proteínas de alta calidad y asequibles darían una respuesta parcial a los problemas de malnutrición. Las proteínas basadas en insectos también son una solución, aunque existe una resistencia cultural en los países occidentales.

La pregunta es, ¿cómo se puede apoyar la agricultura sostenible desde el punto de vista de la inversión? Los inversores tienen un papel cada vez más importante, ya que pueden orientar a las empresas para que asuman sus responsabilidades.

Si los inversores, a la hora de evaluar los riesgos y buscar oportunidades, son capaces de tener más en cuenta los efectos sobre la naturaleza y la biodiversidad, se enviará una fuerte señal al conjunto de la economía.

Los inversores debemos adaptar los modelos de evaluación para incluir el impacto directo sobre la diversidad

Como inversores, tenemos el deber de adaptar nuestros modelos de evaluación de empresas para incluir el impacto directo de numerosas industrias sobre la biodiversidad. A pesar de la falta de datos estandarizados publicados por las empresas sobre este tema, estamos decididos a hacerlo.

La inversión, así como el diálogo y el compromiso, son fundamentales para apoyar la transición hacia una agricultura sostenible, más respetuosa con el medio ambiente y con la sociedad.

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