El activismo medioambiental tiene a la banca en su lista de objetivos

HSBC protagoniza la primera campaña del año y se anticipa que la presión empujará al sector a asumir nuevos compromisos en 2021. El Santander y el BBVA figuran en la lista de los 35 mayores financiadores de empresas de combustibles fósiles

La banca está en el punto de mira del activismo medioambiental. Foto por Ansia Lasa en Unsplash

Son varias las voces que anticipan que las juntas de accionistas este año serán más animadas que otros ejercicios porque se acelerará el activismo. La pandemia ha incrementado la inquietud de los ‘proxy’ y los grandes inversores por temas como la diversidad o las retribuciones de los consejos, pero sin dejar de lado el clima.

Este año, la COP-26 se celebrará en Reino Unido -concretamente en Glasgow-, tras haberse suspendido en 2020 por la pandemia de la Covid-19. Y los activistas anglosajones han empezado el año con intensidad; exigiendo avances en materia de compromiso con el clima.

Así, Share Action, una plataforma que se creó hace doce años con el objetivo de impulsar la inversión responsable, ha retomado su ‘ataque’ contra HSBC.

Firmas como Amundi respaldan la exigencia de un plan más claro del banco sobre el proceso hacia las cero emisiones

Este enero, ha reunido a unos 15 accionistas institucionales, que gestionan activos conjuntamente por 2,4 billones de dólares -entre ellos a algunos nombres propios del mundo de la ESG como Amundi– y más de 100 individuales, para exigir al primer banco por valor bursátil del Reino Unido que presente un plan claro sobre cómo va a dejar de financiar a las industrias que generan emisiones de gases de efecto invernadero; concretamente a las de combustibles fósiles.

El compromiso de alcanzar las cero emisiones que presentó el banco en octubre, parece insuficiente para el ‘lobby’, que exige una ruta clara.

«Sin pasos concretos para lograr esa meta, incluidos compromisos de reducción de la financiación a los actores claves del negocio de los combustibles fósiles, no existe nada de más que un comunicado a prensa», valora este grupo. «Creemos que es sano para los inversores lanzar el mensaje de que no esto no es suficiente», añade.

Share Action justifica sus dudas sobre el compromiso del banco británico con la descarbonización por su actividad crediticia durante los últimos años.

«HSBC ha otorgado miles de millones en préstamos y actuó como colocador de empresas muy expuestas al carbón y o a la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón desde la firma del acuerdo climático de París», apuntan los activistas.

El británico, además, está un jugador muy relevante en el mercado asiático y los activistas quieren que los compromisos adquiridos por la entidad también se apliquen a sus operaciones en dicho continente.

No obstante, el HSBC se resiste a ir por el momento mucho más allá. El consejero delegado del banco, Mark Tucker, habría defendido ese lunes durante su intervención en el ‘Asian Financial Forum’ que la solución no es dejar de financiar a estos sectores, sino apoyar la transición energética.

Según Share Action, que utiliza las estadísticas de Rainforest Action Network, HSBC es el segundo banco europeo más activo en dar crédito y asesorar a la industria de los combustibles fósiles.

Así, calcula que entre 2016 y 2019 -después de que se firmara el Acuerdo de París– habría otorgado préstamos por más de 86.000 millones de dólares a estos sectores.

Barclays sería el primer banco europeo en este ranking, que lideran las entidades estadounidenses. El británico habría firmado financiaciones con esta industria por más de 118.000 millones de dólares durante el mismo periodo.

El líder indiscutible es JPMorgan, con préstamos al sector por 268.000 millones en tres años

El líder indiscutible de esta liga es JPMorgan. Desde 2016, el banco ha otorgado más 268.000 millones en este tipo de financiación; bastante por delante de su compatriota Wells Fargo, que es el segundo banco del mundo por crédito al sector de los combustibles fósiles y que reduce la cifra hasta los 197.000 millones.

La campaña de ShareAction, sin embargo, no está teniendo ningún efecto en bolsa. Desde que arrancó hace una semana, las acciones de HSBC se anotan un 1,3%; una subida que está muy en línea con el FTSE 100, que suma en el mismo periodo un 1,2%.

El Santander y el BBVA, en el puesto 29 y 32 del mundo

Aunque HSBC esté siendo el protagonista de la primera campaña pública del año, existe una presión silenciosa sobre todo el sector financiero que podría obligarle a ‘cerrar el grifo’.

UBS, de hecho, pronostica que la banca se va a mover en este sentido; en medio de un clima en el que parece casi obligatorio presentar algún compromiso y que incluso algunas podrían dejar fuera de su cartera de crédito a este industria.

«Algunos bancos anunciarán reducciones significativas en la financiación de empresas de combustibles fósiles este año, mientras que otros, quizás, pueden optar por salir por completo», avanza la firma de inversión suiza.

La temporada de resultados que arranca en pocos días puede ser la primera prueba de fuego a esta previsión.

Los grandes bancos españoles con exposición global –Banco Santander y el BBVA– también estarán en el punto de mira.

Ninguno de ellos se coloca a la cabeza en crédito a esta industria, pero ambos se ubican en el grupo de los 40 principales financiadores de empresas de combustibles fósiles.

De acuerdo con los datos de Rainforest Action Network, la entidad que preside Ana Botín habría firmado créditos por 25.700 millones de dólares entre 2016 y 2019 con este sector, ocupando el puesto 29 del ranking mundial.

BBVA se habría quedado por debajo en la clasificación -más lejos en volumen-, como el 32 del mundo, y con una cartera de préstamos por 17.400 millones de dólares.

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