Cómo puede recuperar la inversión ESG la economía latinoamericana

Los expertos confían en este modelo de inversión para apuntalar el despegue de la zona tras la COVID-19

Invertir en sectores considerados claves para la sostenibilidad o que fomentan una economía baja en carbono, puede pavimentar el camino de la recuperación económica en Latinoamérica en el período post COVID-19.

Energía, Infraestructura, Saneamiento, Transporte, Agronegocio, Construcción Civil y Tecnología son algunas de estas industrias.

Entre los desafíos que existen para alcanzar este escenario, principalmente, se necesita ampliar la oferta de activos que siguen los criterios ESG, según señalan expertos de S&P Global Market Intelligence.

De forma general, la ausencia de capacidad de inversión de los gobiernos de la región se ha agravado con la pandemia. Por otro lado, la crisis mundial en la salud ha despertado con más vivacidad la conciencia ambiental y social en el mundo, provocando un aumento en la demanda de los inversores por activos sostenibles.

Por eso, este momento esta siendo considerado como un periodo sin precedentes para atraer el capital hacia proyectos temáticos relevantes y que posibilitarán la transición para una economía global más sostenible.

Las economías más desarrolladas son las que lo están haciendo con más velocidad, ya sea por la vía pública o privada.

Latinoamérica se queda rezagada

Europa, Estados Unidos y Asia son los continentes que lideran el proceso. Sin embargo, Latinoamérica todavía esta rezagada en este movimiento, lo que puede representar una oportunidad.

Las cifras son representativas. Las inversiones sostenibles globales alcanzaron los 30,7 billones en 2019, según Bloomberg, que hace referencia al informa del Global Sustainable Investment Alliance de 2018.

Los fondos globales que invierten según los criterios ESG alcanzaran el billón de dólares, según S&P Global Market Intelligence y también han crecido exponencialmente los bonos verdes.

El año pasado se emitieron 269.500 millones de dólares, por encima de los 266.500 millones de 2019, de acuerdo con Climate Bonds Initiative.

Las demás herramientas financieras también experimentan expansión en el mundo, especialmente en los últimos dos años.

Al lado de los bonos verdes, los préstamos verdes y otras financiaciones sumaron un billón de dólares entre 2015 y 2020.

Pese al aumento de las emisiones de bonos verdes en 2020, solo cerca 3% del total de las emisiones están relacionadas a la región latinoamericana.

Solo el 3% de las emisiones de bonos verdes están relacionadas con América Latina

Un incremento del que el Bank of America muestra que solo 0,5% de los activos de capital gestionados por fondos extranjeros de América Latina tienen un enfoque ESG. En otras partes del mundo, el porcentaje medio es de 3% o 4%,  de acuerdo con S&P – Global Market Intelligence.

«Atraer una parte de este capital puede ser crucial para Latinoamérica, que ha sido devastada por los efectos de la pandemia en sus economías provocando la pérdida de empleos en muchos países», señala David Feliba, desde S&P Market Intelligence, que concluye que las inversiones ESG pueden impulsar la recuperación económica de la zona.

Para Maria Netto, experta en finanzas verdes en el banco de desarrollo Inter-American Development Bank, la ESG es una tendencia importante para Latinoamérica, ya que puede atraer inversores internacionales.

«La participación del ESG en el mercado total es muy pequeña, por eso hay mucho potencial de crecimiento», destaca. Solo una pequeña fracción de los mercados verdes globales miran hacía Latinoamérica.

Baja participación propiciada por la escasez de recursos

Parte de la explicación para la baja participación de la región en el mercado global viene de la propia escasez de recursos para adecuar los proyectos a las exigencias de los criterios ESG.

Los padrones y clasificaciones son relevantes para evitar el ‘greenwashing’ y demandan dinero y la pandemia ha consumido gran volumen de recursos.

Para las economías más frágiles, la crisis sanitaria ha ampliado aún más el problema fiscal. Y no hay solo mucha disparidad económica en la región sino que hay mucha diferencia en la madurez de la temática a nivel gubernamental.

Economías como la de Chile ha logrado financiarse con la emisión de bonos verdes soberanos para ampliar su capacidad de infraestructura entre otros proyectos sostenibles.

Chile ha superado a Brasil en volumen de emisiones y ahora está en el décimo tercero dentro del ranking mundial de emisores de bonos verdes en 2020.

Brasil no ha hecho emisiones de bonos verdes soberanos hasta ahora, pero plantea ponerlas en marcha antes de 2023, según el Tesoro Nacional.

Son las empresas del sector privado en Brasil las que impulsan las emisiones de títulos de deuda verdes. Lo mismo ocurre en la mayor parte de los demás países de la región.

Para los expertos en finanzas verdes, la región necesita ampliar la diversificación de oferta de activos para atraer más inversores extranjeros y dar aliento a la recuperación económica en los próximos años.

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