Cómo invertir en educación

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas incluyen la "educación de calidad" como una de las 17 prioridades

La educación es esencial para reducir la pobreza y fomentar un crecimiento económico sostenible: cada año adicional de educación está asociado a un PIB per cápita de un 13%-35% mayor. Sin embargo, no todo el mundo tiene acceso a una educación de calidad.

Más de 262 millones de jóvenes en edad escolar no van a la escuela, seis de cada diez niños no adquieren capacidades básicas de lectura, escritura y cálculo tras varios años en la escuela y 750 millones de adultos son analfabetos.

Este es el motivo por el cual los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas incluyen la «educación de calidad» como una de las 17 máximas prioridades, lo cual apunta a la función clave que pueden desempeñar los inversores.

Se estima que el gasto anual en educación en todo el mundo en 2018 fue de 5,9 billones de dólares y que podría alcanzar los 10 billones de dólares para 2030.

10 billones de dólares es el gasto anual en educación que se estima para 2030

La perspectiva de crecimiento para el mercado educativo cuenta con el respaldo de una sólida demanda global, pero existen diferencias entre regiones.

Los países en vías de desarrollo precisan de un mejor acceso a la educación para satisfacer las necesidades de una creciente clase media, potenciar el crecimiento urbano y promover un giro hacia sectores de mayor valor añadido.

En los países desarrollados, el acceso a la educación no es en gran medida el problema, sino el aumento de los costes y la «brecha de habilidades» entre lo que se imparte en los centros de educación superior y lo que las empresas necesitan.

Alcanzar cualquiera de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas será un reto que requiere una participación decidida de los sectores público y privado; lo mismo sucede con el ODS 4 (educación de calidad).

El sector privado da un paso al frente en el ámbito educativo

Afortunadamente, el sector privado está dando pasos al frente, pues ofrece a los inversores un número cada vez mayor de maneras de participar. Fijémonos en el número de empresas de educación cotizadas con un valor superior a 1.000 millones de dólares: en 2015, había unas 10 empresas con estas características, pero el número creció a 30 en 2018 y se espera que se superen las 100 para 2025.

Se estima que el número de empresas de educación cotizadas superarán las 100 en 2025

El capital riesgo también está desempeñando una importante función: en 2018 y 2019, las inversiones de capital riesgo en educación en todo el mundo ascendieron a 8.200 millones de dólares y 7.000 millones de dólares, respectivamente, lo cual supone un importante aumento desde los 4.400 millones de dólares de 2017[1].

Siendo el capital riesgo el factor impulsor de numerosas salidas a bolsa, cada vez más empresas de educación hacen lo propio, lo cual brinda a los inversores un conjunto de oportunidades más amplio.

Existen numerosas lecciones de gran importancia sobre la inversión en educación que los inversores deben aprender —desde mejorar el acceso a la educación hasta explorar nuevas tecnologías—, pero la de mayor valor puede que también sea la más sencilla: invertir en educación permite a los inversores aspirar a resultados financieros atractivos siempre de acuerdo con los ODS.

En todo el mundo, existe una gran disparidad en los niveles educativos

Media de años de escolarización (2017)


Fuente: Our World in Data/Lee-Lee (2016), Barro-Lee (2018) y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre Desarrollo Humano (2018). El gráfico muestra el número medio de años de escolarización total en todos los niveles educativos, en relación con la población mayor de 25 años

[1] HolonIQ, USD 4.5 billion Global EdTech Venture Capital for 1H 2020

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