El primer inversor del mundo amenaza con salir de todas las participadas que no sean cero emisiones en 2050

BlackRock presiona para que las empresas en las que invierte se comprometan a desplegar un plan acorde con el Acuerdo de París

El mayor inversor del mundo se suma

El gigante de las inversiones norteamericanas, BlackRock, se suma a la corriente de activismo climático. El primer inversor del mundo -y del IBEX– ha avanzado en sus tradicionales cartas anuales a los consejeros delegados y sus inversores que da un paso más allá en sus compromisos ESG. Y ahora amenaza con desinvertir en aquellas empresas que no se comprometan a dejar en cero sus emisiones en 2050.

En sus escritos, Larry Fink, consejero delegado de la firma, exige a sus participadas que publiquen planes claros sobre cómo sus negocios van a adaptarse a una economía de «cero emisiones».

Esta política de explicar es una de las que los inversores ESG nórdicos, por ejemplo, están exigiendo a compañías del sector del petróleo o del gas para evitar ser excluidos de sus carteras.

Para BlackRock, contar con planes claros sobre estos objetivos es una condición para asegurar la viabilidad de las empresas, en un entorno en el que el cambio climático es algo real.

Este paso viene justo un año después de que el gigante instara -en lo que parecía un aviso previo a este paso más contundente- a sus participadas a considerar el cambio climático algo urgente y a incorporar la sostenibilidad como uno de sus objetivos clave.

El gigante estadounidense también ha progresado este año en su política de voto sobre diversidad

Además, este año también ha progresado en políticas de voto; especialmente en lo que se refiere a la diversidad racial y de género.

Una temática que se ha puesto «de moda» entre los grandes inversores mundiales alentados tanto por el movimiento Black Lives Matter, como por la igualdad hombre-mujer.

Ahora habrá que ver cómo implementa el posible ‘castigo’ para quienes no cumplan con los objetivos climáticos.

El gigante puede aplicar esta medida a todo el espectro de fondos que gestiona de manera activa, pero es más complicado en los productos indexados, los ETF, que replican indicadores sobre los que el gigante no controla su composición.

Un paso más tras la polémica sobre su falta de activismo en voto

El mayor gestor de activos del mundo marca así una línea pública en la que se adhiere mucho más en firme con los compromisos contra el clima.

Algunos activistas le habían reprochado que su compromiso del año pasado -con su pronunciamiento público para luchar contra el cambio climático- fuera un «green-washing».

De acuerdo con Share Action, durante la temporada de juntas de 2020, el gigante, a pesar de la carta de intenciones de Larry Fink, habría sido poco activo apoyando propuestas alineadas con el cambio climático.

De hecho, le acusaba, al igual que a Vanguard, de haber sido uno de los grandes culpables de que algunas propuestas no hubieran salido adelante.

El concreto, sólo habría votado a favor de un 24% de las propuestas climáticas lanzadas en una serie de juntas seleccionadas por este ‘lobby’.

Sin embargo, BlackRock sí que habría progresado de forma notable en el trabajo que hace con sus participadas a favor del clima.

Entre los mayores gestores del mundo, el norteamericano es uno de los que ha dado pasos adelante más significativos en un año, de acuerdo con los datos de InfluenceMap.

En doce meses, el gigante habría avanzado varios puestos en el ‘rating’ que elabora este grupo a la hora de medir la influencia en sus participadas. Logró una B, cuando en 2019 esa nota era de C+.

La difusión de la carta coincide con el cambio en la política climática de los EEUU

La difusión de esta carta, además, no puede ser más acorde con el cambio político en los Estados Unidos. La carta de Larry Fink se ha publicado unos pocos días después de que Joe Biden haya vuelvo a comprometer a la primera economía del mundo con el Acuerdo de París.

También parece todo un desafío para el tradicional liderazgo en ESG y sostenibilidad de las gestoras europeas. Hasta el momento, las grandes firmas de la gestión de activos con mejor nota en sostenibilidad eran europeas, pero el paso dado por BlackRock podría amenazar esa posición dominante.

El gigante controla 8,6 billones de dólares en activos. Es una cifra incluso superior a la que suman gestoras europeas ‘top’ ESG como Legal & General IM (1,6 billones), Allianz (2,6 billones) y Amundi (1,7 billones).

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