The Yes Men: así son los sátiros que ponen a prueba a BlackRock y al Banco de Inglaterra

Ambos han sido víctimas de este grupo activista que recurre a las 'fake news' para atacar el 'greenwashing' corporativo e institucional. SOCIAL INVESTOR los entrevista tras su última escaramuza

Que nadie baje la guardia, cualquiera en el IBEX 35 podría ser la próxima presa de los maestros de la broma corporativa, el colectivo activista norteamericano The Yes Men

Desde Juvenal hasta nuestros días, todas las épocas han encontrado en la sátira un bálsamo contra la decadencia y las malas costumbres del momento. En el terreno de la ESG, el ‘greenwashing’ y la hipocresía corporativa, podrían ser los vicios objeto de sátira. Era cuestión de tiempo, por tanto, que The Yes Men irrumpiera en escena.

En España se ha escrito muy poco sobre sus embaucamientos, menos aun sobre sus nuevas incursiones en el terreno fértil de las finanzas sostenibles. En las últimas décadas, sus esperanzadoras ‘fake news for good’, a mitad de camino entre la performance y el vodevil, han mostrado cuál es el camino hacia la virtud empresarial. 

The Yes Men irrumpe en el panorama ESG en calidad supervisora

La semana pasada, en su última acción, han saldado cuentas nada menos que con el Banco de Inglaterra. Jeff Walburn, alias de unos de los activistas de The Yes Men, cuenta a SOCIAL INVESTOR por qué en esta ocasión han optado por una institución supervisora en vez de una multinacional: 

“El Banco de Inglaterra es un modelo para otros bancos centrales que ha pregonado mucho su intención de liderar en asuntos climáticos. Sin embargo, como ocurre con todas las organizaciones de cierta envergadura, necesitan que se les achuche para ir de las palabras a los hechos y para que se centren en lo que todos sabemos que deben de hacer”.

Suplantando al banco central inglés desde una página web calcada a su original, The Yes Men anunciaba que su programa de compra de bonos empezaría a regir en función del riesgo climático de su emisor. Por lo tanto, las empresas en sectores con mayor exposición a combustibles fósiles quedarían excluidos de su política de estímulo.

Walburn comenta: “La pandemia, en lugar de ser una excusa, debería ser una oportunidad para hacer estos cambios en la política monetaria de los bancos centrales y así proteger a sus economías de futuras catástrofes desde el punto de vista de la estabilidad financiera.”

NGFS tampoco se escapa

Poco después de una primera nota de prensa del ficticio banco central, llegaba la segunda parte de la inocentada. El Network for Greening the Financial System (NGFS), del que forma parte el Banco de España, celebraba la medida tomada por el Banco de Inglaterra

En un supuesto comunicado, el NGFS aplaudía el arrojo del banco al alinear sus políticas y objetivos con los del Acuerdo de París, pues incluso en las circunstancias actuales de pandemia, la lucha contra el cambio climático sigue siendo un asunto vital y urgente. 

El golpe lo completaba una cuenta de twitter abierta por Walburn hace un par de años, y reconvertida en una cuenta paralela de la oficina de prensa del Banco de Inglaterra que replicaba los tweets de la original. 

En su último acción, el colectivo de activistas puso el foco en el Banco de Inglaterra y NGFS con el objetivo de demandar la responsabilidad social de estas entidades

Pero este tipo de acciones son sencillas, en comparación con otras llevadas a cabo en el pasado. Por ejemplo, cuando embaucaron a la BBC para anunciar en directo que la empresa Dow Chemical pretendía recompensar a todas las víctimas del desastre de Bhopal, una demanda de responsabilidad social que la empresa siempre repelió o consideró saldada.

Walburn afirma que lo fundamental del proceso les llevó un par de semanas. Lo que más tiempo requiere es la investigación, adquirir el lenguaje técnico en la redacción y conseguir una especie de veracidad ficcionada. Para tal propósito, The Yes Men colabora frecuentemente con think tanks y ONGs versadas en ESG, quienes prefieren permanecer en el anonimato. 

“La clave es reflejar qué puede hacer y qué debería estar haciendo el banco. A diferencia de las fake news ‘reales’, la intención es inducir a pensar que quizás el anuncio en cuestión sea prematuro pero es totalmente factible como titular de periódico en cualquier momento,” explica Walburn.

La acción de The Yes Men viene tras el nombramiento del nuevo gobernador en marzo de este año, Andrew Bailey, en sustitución de Mark Carney quien dejó el pabellón muy alto en materia de finanzas climáticas. Recuérdese su discurso en Lloyd’s of London: “Breaking the tragedy of the horizon – climate change and financial stability” dado meses antes de la firma del Acuerdo de París.

“Parece que Carney estaba trabajando duro para conseguir cambios reales y Bailey se está beneficiando de la reputación de su antecesor pero sin llevar a cabo los mismos progresos,” opina Walburn. 

El bautismo de The Yes Men con BlackRock

El bautismo de fuego de The Yes Men en el terreno de la ESG fue en enero de 2019 con un objetivo difícilmente más ambicioso: BlackRock, la mayor gestora del mundo por activos bajo gestión.

La misiva anual del fundador de Blackrock, Larry Fink, a los CEOs de la firma donde invierte es un hito que calienta el comienzo del año. En 2018, Fink ya había coqueteado con la ESG en su carta, afirmando que “para prosperar en el tiempo, toda empresa debe mostrar cómo está contribuyendo de forma positiva a la sociedad”. 

Al año siguiente, The Yes Men se tomó la libertad de mejorar la carta de Fink, publicando la que hasta la fecha ha sido la más memorable de todas. La carta ficticia de BlackRock de 2019 proponía excluir de sus ETFs a todas las compañías que no se alineasen con los objetivos de París y votar en contra de los consejos de administración que no estuvieran poniendo las bases para alcanzar la neutralidad climática en 2050. 

En aquella ocasión prácticamente todos los medios financieros tragaron el anzuelo, porque como afirma Walburn expresaba “lo que la carta de nuestros sueños hubiera dicho”.

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