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PRI advierte: si no se aceleran las políticas climáticas peligran las metas del Acuerdo de París

La alimentación, con cambios en la ganadería y la agricultura, es un pilar crítico para que se logren los objetivos de descarbonización a largo plazo

Acelerar las políticas climáticas hasta 2025 será fundamental para cumplir con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados para medidos del siglo, según advierte un análisis comisionado por los Principios de Inversión Responsable (PRI), que lleva al centro las cuestiones alimentarias.

La combinación de la presión de los inversores, las empresas y la sociedad civil en torno a los objetivos ‘net zero’, junto al desarrollo de tecnologías de bajas emisiones de carbono, empujarán a realizar los cambios políticos necesarios para alcanzar la ruta que limite el aumento de temperatura antes de 2025.

Ese es el pronóstico del ‘Inevitable Policy Response‘, que describe cómo los cambios en las políticas en la próxima década conducirán a una transformación en todo el sistema energético y subraya el papel de los cambios en los sistemas alimentarios en el escenario climático.

«Los rápidos cambios en los sistemas alimentarios y terrestres, que a menudo se pasan por alto en los escenarios climáticos, también desempeñan un papel fundamental«, asegura el informe encargado por la red de inversores que cuenta con más de 120 billones de dólares bajo gestión.

Su estimación es que haya «enormes cambios en la producción de alimentos», que harán que el uso de la tierra se convierta en un sumidero neto de carbono en 30 años, a medida que el mundo alcanza el consumo máximo de carne en 2030.

El uso de la tierra como sumidero

El análisis, respaldado por la Organización de Naciones Unidas y al comparable al Escenario de Emisiones Netas Cero (NZE) de la Agencia Internacional de la Energía, anticipa que el consumo de carne disminuirá rápidamente cuando las alternativas alimentarias se vuelvan competitivas en costes para 2035.

De esta forma, se plantea un escenario donde más de 400 millones de hectáreas de pasto serán reemplazadas por bosques, tierras de cultivo y soluciones basadas en la naturaleza a nivel mundial para 2050. Así, la tierra será un sumidero neto de CO2 antes de 2050.

Estos cambios, según los pronostica el informe, producirán 7 gigatoneladas de reducción de emisiones para 2050 en comparación con los valores de 2020. Juntas, las emisiones negativas y los proyectos de deforestación evitada conducirán a una oportunidad de inversión.

En particular, la red calcula que esta oportunidad será un ingreso anual estimado de 167.000 millones de dólares para 2050. China tendrá el mayor potencial de implementación acumulada de soluciones basadas en la naturaleza hasta 2050.

El fin de la deforestación

En el escenario de políticas requeridas para limitar el calentamiento a 1,5 grados se establece que poner fin a la deforestación para 2025 situaría al planeta en este camino.

A juicio de los más de doscientos expertos en políticas globales que elaboran el informe, esto podría ser impulsado por una intervención gubernamental más fuerte en el sistema alimentario.

En particular, al integrar más el precio del carbono en la agricultura; con subvenciones al desarrollo de carnes vegetales y celulares; así como programas de educación para impulsar los cambios de los consumidores y limitar directamente el consumo de proteína animal.

Si no se persiguen estos cambios de política tan significativos en los próximos dos años, la alternativa potencial es un aumento significativo de las tecnologías de emisiones negativas (NETS) en la década de 2030.

«Dadas las restricciones de uso de la tierra y los alimentos, y el hecho de que muchas tecnologías no están probadas a escala, ir más allá de la aceleración ya pronosticada en Soluciones Basadas en la Naturaleza también requeriría un apoyo político significativo y urgente«, advierte el análisis.

Energías limpias

Paralelamente, para impulsar un cambio radical en el sistema energético el análisis da claves en la hoja de ruta de las políticas necesarias en los sistemas de energía para mantener los aumentos de temperatura en 1,5 grados:

  • Eliminar gradualmente los nuevos automóviles fósiles en casi todos los mercados para 2040.
  • Lograr una transición a energía 100 por ciento limpia a nivel mundial para 2045.
  • Eliminar el carbón en la mayoría de las economías avanzadas, incluida China, para 2035.

Tras el progreso en el último año, el programa Inevitable Policy Response (IPR), espera una ambición política acelerada y confía en que la COP 26 envíe una “señal inequívoca de ambición y acción” en las próximas semanas.

«Estos pronósticos indican a los inversores deben centrarse en la transición, 2030 y las rutas de cero emisiones netas y las oportunidades de inversión que surgen a medida que los responsables de la formulación de políticas responden a los crecientes desafíos climáticos», ha señalado Fiona Reynolds, CEO de los Principios para la Inversión Responsable.

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