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Las gestoras de BBVA y Santander, entre los inversores con 34 billones que presionan al G7 por el clima

457 inversores institucionales reclaman a las potencias económicas que incrementen su ambición climática. Señalan que los países no alineados con los objetivos de descarbonización están en "desventaja competitiva" para atraer inversiones

En la lucha contra el cambio climático es necesario que todos los actores se alineen. Con esta idea, una red de inversores institucionales, The Investor Agenda, ha puesto el foco de presión en los mandatarios de las principales potencias económicas del mundo, que se reúnen desde este viernes en la cumbre del G7.

En una declaración conjunta firmada por 456 inversores institucionales —incluidas 7 entidades españolas— que gestionan conjuntamente un patrimonio de 41 billones de dólares (unos 34 billones de euros) han instado a los gobiernos a reforzar su acción nacional para lograr una economía neutra en emisiones de dióxido de carbono para 2050.

En la víspera de esta cumbre, los inversores firmantes exigen que se extremen las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) —núcleo del Acuerdo de París— de cara a 2030, poniendo énfasis en que aquellos sin planes a corto y medio plazo estarán en «desventaja competitiva» para recibir flujos de inversión.

Por otro lado, la Alianza de de CEO Líderes Climáticos, con 79 consejeros delegados de grandes compañías -entre ellos, los primeros espadas de Acciona e Iberdrola-, también ha pedido este jueves en una carta abierta a todos los gobiernos «acciones audaces» ahora para cumplir los objetivos de emisiones futuros. Ambas reclamaciones coinciden con la inminente reunión del G7 en el Reino Unido, a donde ya ha llegado el presidente estadounidense Joe Biden.

El G7 congregará a 11 representantes de países que contribuyen con más del 50% del PIB mundial. Australia, India, Corea del Sur y Sudáfrica son los países invitados que asistirán junto con la UE y los siete miembros del club: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Japón, Alemania, Canadá e Italia.

Para conseguir un desarrollo sostenible y limitar el calentamiento de 1,5 a 2 grados por encima de los niveles preindustriales es necesario que las emisiones netas de dióxido de carbono a nivel global se recorten en un 45% con respecto a los niveles de 2010 para 2030, con una reducción drástica de todos los gases de efecto invernadero.

Por esto, los grupos inversores firmantes piden que todos los países fijen esta ruta con un plan de transición hacia las cero emisiones netas antes del 2050 en su preparación para la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se celebrará en Glasgow en noviembre.

¿Quiénes respaldan la iniciativa?

Estas exigencias al G7 se han planteado desde The Investor Agenda, entre cuyos miembros fundadores figuran Ceres, la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI) y los Principles for Responsible Investment (PRI).

Además, completan el organigrama inicial las organizaciones The Institutional Investor Group on Climate Change (IIGCC), Asia Investor Group on Climate Action (AIGCC), Investor Group on Climate Change (IGCC) y CDP Disclossure Insight Action.

Aunque la presencia española en este tipo de redes internacionales es aún bastante limitado. En esta ocasión, un total de 7 de los 457 grupos firmantes, con representación de tres gestoras, una caja, una aseguradora y dos fondos de pensiones.

Siete de los 457 firmantes son españoles

En concreto, firman estas demandas las gestoras de Santander y BBVA. Asimismo, participan Caja Ingenieros y también Caja Ingenieros Gestión, así como VidaCaixa, Fonditel Pensiones y el Fondo de pensiones de empleados de Telefónica.

En el ámbito internacional también sobresalen entidades de gestión de activos particularmente reconocidas en el ámbito de los criterios de sostenibilidad ambiental, social y de buen gobierno como son Allianz GI, AXA IM, Amundi o Candriam.

Implicaciones a la hora de invertir

De forma sutil, el comunicado de los inversores deja entrever que los países que retrasen sus políticas ambientales hacia la descarbonización se verán perjudicados en los flujos que reciban de los grandes grupos inversores.

«Reconocemos las diferentes capacidades de los países, pero aquellos que establezcan metas ambiciosas para lograr emisiones netas cero e implementen políticas climáticas nacionales consistentes en el corto y medio plazo se convertirán en destinos de inversión cada vez más atractivos. Los países que no lo hagan se encontrarán en desventaja competitiva«, afirman.

Los inversores ven en «desventaja competitiva» a los países no alineados con los objetivos climáticos

No obstante, los firmantes reconocen que su capacidad de asignar adecuadamente los billones de dólares necesarios para respaldar la transición hacia el modelo económico de cero emisiones está limitada por la «brecha de ambición» entre los compromisos establecidos en las NDC y las reducciones necesarias para limitar el calentamiento global.

Paralelamente, recuerdan el papel de los gobiernos para regular el acceso a la información adecuada sobre cómo las empresas evalúan y gestionan los riesgos climáticos. «La política gubernamental tiene un papel fundamental que jugar en el acceso y divulgación de dicha información».

Seis peticiones a los gobiernos

El documento firmado por los grupos inversores hace seis peticiones a los gobiernos, que se concretan en:

  1. Reforzar las contribuciones determinadas a nivel nacional para 2030 antes de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) de noviembre de 2021.
  2. Comprometerse con un objetivo nacional de emisiones netas cero para mediados de siglo y fijar una hoja de ruta clara de descarbonización para cada sector intensivo en carbono.
  3. Implementar políticas ambiciosas antes de 2030, eliminando gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles y a la energía basada en el carbón, evitando nuevas infraestructuras intensivas en carbono y desarrollando planes de transición justa para trabajadores y comunidades.
  4. Asegurarse de que los planes de recuperación económica frente a la crisis provocada por la pandemia apoyan la transición a una economía neutra en emisiones. Para ello, deben evitar la inversión pública en nuevas infraestructuras intensivas en carbono.
  5. Comprometerse a implementar unos requisitos obligatorios de divulgación de riesgos climáticos alineados con el Grupo de Trabajo de Divulgaciones Financieras sobre el Clima (TCFD, Task Force Climate-related Financial Disclosure, en sus siglas en inglés).

Con todo ello, el objetivo es reducir las emisiones netas de dióxido de carbono a nivel global en un 45% hasta el 2030 y alcanzar un economía neutra en emisiones para 2050 o antes.

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