La inversión en biodiversidad crearía 39 millones de empleos en el mundo

WWF asegura que la reasignación de los subsidios concedidos a sectores económicos perjudiciales para la biodiversidad tendría un efecto catalizador en los modelos de negocio más sostenibles

Peces

La pérdida de biodiversidad es un problema que los gobiernos de todo el mundo deben abordar. En España, el último grito de socorro ha llegado desde el Mar Menor en Murcia, de donde se han recogido unas 5 toneladas de peces y crustáceos muertos en la última semana.

El nuevo episodio de destrucción de la fauna marina en la mayor laguna litoral española, que los ecologistas atribuyen a los vertidos de las aguas de drenaje con nitrato de los cultivos intensivos, pone de relieve la urgencia de una actuación coordinada de las autoridades en el rediseño de un modelo económico más sostenible.

Precisamente, una reciente investigación de la asociación ecologista WWF asegura que la reasignación de los subsidios concedidos a sectores económicos perjudiciales para la biodiversidad, como la agricultura insostenible o la ganadería extensiva, tendría un efecto catalizador en los modelos de negocio más sostenibles.

Según la OCDE, los Estados conceden unos 500.000 millones de dólares anuales en subsidios a sectores que dañan la biodiversidad. WWF calcula que realizar una inversión global de este montante daría lugar a 39 millones de empleos positivos para la naturaleza.

De realizarse de forma sostenida durante esta década, este estímulo podría ser un catalizador para crear hasta 400 millones de trabajos en una economía positiva para la naturaleza para el 2030, lo que contribuiría a la recuperación post-Covid.

«La reasignación de este gasto hacia prácticas sostenibles no solo ayudaría a reducir el impacto sobre la biodiversidad, sino que contribuiría a la transición hacia una economía positiva para la naturaleza y a reformar el modelo actual de producción y consumo insostenible», explica la organización.

Este análisis calcula los nuevos empleos que se crearían sin tener en cuenta aquellos trabajos de la ‘Vieja Economía’ que se destruirían en la transición.

No obstante, un estudio anterior de la Organización Internacional del Trabajo sugería que el «impacto neto» de invertir en empleos verdes es altamente positivo. Por ejemplo, por cada trabajo perdido en energías fósiles es probable que se generen cuatro puestos en energías verdes.

En el supuesto de la reinversión de 500.000 millones de dólares en biodiversidad, estos nuevos empleos se distribuirían en cinco sectores. La agricultura sostenible y el sector alimentario acapararían un 30 por ciento, con algo más de 11,3 millones de trabajos.

El impulso de la sostenibilidad en la silvicultura y en la industria pesquera daría lugar a 9,1 millones y 8,5 millones de empleos, respectivamente, según los cálculos llevados a cabo por Dalberg Advisors.

Asimismo, esta estrategia de reinversión ocuparía a unos 6,9 millones de trabajadores en labores de economía circular y otros 3,1 millones de profesionales en la construcción y el mantenimiento de las infraestructuras sostenibles.

Por regiones, casi un tercio de estos empleos (12,5 millones) se situarían en el este asiático y el Pacífico, mientras que el sur de Asia coparía unos 10,9 millones de estos nuevos puestos de trabajo.

La mayoría de estos nuevos empleos serían en Asia y África

Por su parte, en el continente africano sería el segundo mayor beneficiado con unos 6,5 millones de puestos en el África Subsahariana y otros 2,3 millones de nuevos empleos en la zona del Norte y en Oriente medio.

Según los cálculos de WWF, Latinoamérica y el Caribe ocuparían a 3,6 millones de trabajadores con esta inversión, que dejaría unos 2,7 millones de puestos en Europa y Asia Central. En Norteamérica, la estrategia redundaría en 300.000 nuevos empleos.

Tres propuestas

Más allá de la propuesta de inversión sobre la que se basan los datos de empleo, el informe apunta a los tres grandes cambios necesarios para reducir a la mitad la huella mundial de la humanidad.

En concreto, propone realizar una contabilidad del capital natural en las cuentas nacionales y de empresas, la transformación sostenible de los modelos productivos de alimentos y la implantación de modelos de economía circular que minimicen los residuos producidos y la necesidad de recursos.

En búsqueda del nuevo acuerdo mundial sobre diversidad biológica

La publicación del estudio esta semana se produce mientras los negociadores se preparan para una tercera ronda de conversaciones sobre un nuevo acuerdo mundial sobre biodiversidad que se pondrá en marcha de forma virtual este lunes.

Las conversaciones se llevan a cabo en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), y el plan final está programado para ser adoptado en octubre de 2021, en la XV Conferencia de las Partes del CDB en Kunming, China (COP15). 

A falta de confirmación oficial, WWF espera que las negociaciones finales y su adopción se retrasen hasta que las reuniones presenciales sean posibles en 2022.

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