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La condena a España por Doñana: una alerta para que los fondos prioricen la biodiversidad

La sentencia por la alteración de los hábitats protegidos del parque nacional pone de relieve el riesgo social y económico que supone la pérdida de biodiversidad. Las políticas de inversión de las mayores gestoras carecen de compromisos específicos

Flamencos.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha condenado esta semana a España por no adoptar las medidas apropiadas para evitar las alteraciones de los tipos de hábitats protegidos situados en el andaluz Parque Natural de Doñana provocadas por las extracciones de agua subterránea.

La sentencia llega tras años de denuncias de los ecologistas por la extracción insostenible de agua para el cultivo intensivo de frutos rojos, que ha causado graves daños en este patrimonio mundial natural donde habitan especies protegidas como el lince ibérico o la tortuga mora.

El grupo ecologista WWF ha pedido al Gobierno español y la Junta de Andalucía que se cierren «urgentemente» las más de 3.000 hectáreas de cultivos ilícitos y 1.000 pozos ilegales detectadas en este área.

“La gravedad de estas actividades dañinas se demuestra por el hecho de que violan dos piezas de la legislación de la UE: la Directiva Marco del Agua y la Directiva Hábitats», afirmó el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, en un comunicado.

Este es el último de la lista de ejemplos que muestran cómo la pérdida de biodiversidad crea riesgos para la sociedad y las empresas que pueden conllevar importantes consecuencias económicas negativas, más allá del impacto social.

Sin embargo, tomar medidas contra la pérdida de biodiversidad «ofrece oportunidades para los inversores», señala el ‘discussion paper’ sobre la acción de los inversores en biodiversidad de los Principios para la Inversión Responsable (PRI).

«La pérdida de la biodiversidad y de los ecosistemas afecta a las empresas como resultado de los litigios y la transición regulatoria, así como por los riesgos sistémicos, con el potencial de afectar al valor de la inversión en el corto, medio y largo plazo«, argumenta el estudio de PRI.

Varias iniciativas de inversores reman por la biodiversidad

Una comprensión clara del impacto potencial por la pérdida de biodiversidad puede afectar al perfil de rentabilidad-riesgo de las participadas, así como en la cartera general.

Por todo ello, es una cuestión que los inversores no pueden obviar, especialmente, entre aquellos que aplican criterios ambientales, sociales y de buena gobernanza (ESG).

Existen varias iniciativas y redes de inversores que toman medidas a favor de la biodiversidad como, por ejemplo, la Iniciativa Inversora por los bosques sostenibles impulsada en colaboración con Ceres y que ayuda a los inversores a comprender cómo la deforestación en las cadenas de suministro representa un riesgo material para las empresas.

Ninguna de las grandes gestoras tiene políticas de biodiversidad

No obstante, les queda mucho camino por andar, según revela un estudio de ShareAction que analiza a los 75 mayores gestores de activos, con 56 billones de dólares bajo gestión.

Entre ellas solo figura una española, Santander Asset Management, en la parte inferior del listado. Y es que, su acercamiento a las cuestiones de biodiversidad, dentro de la estrategia de inversión responsable, logra un suspenso: un ‘rating’ E, que supone menos de 12,5 sobre 100 puntos.

ShareAction suspende a Santander AM por su desempeño en cuestiones de biodiversidad

En el lado contrario, Robeco y BNP Paribas Asset Managament son dos únicas gestoras en ‘verde’ por su acción y compromisos con la biodiversidad en su estrategia de inversión. Ambas están calificadas con una ‘A’, con una nota entre 75 y 87,5 puntos.

«Los pasos de la industria de la gestión de activos hacia la transversalización e integración sistemática de la biodiversidad en la estrategia, la toma de decisiones de inversión, la gestión de riesgos y la evaluación de impacto son todavía muy iniciales«, valora el informe.

Si bien es cierto que los riesgos relacionados con la biodiversidad están apareciendo en el radar de algunas de las firmas de inversión evaluadas en 2020, ninguna había desarrollado una política integral de biodiversidad para la cobertura de este aspecto en sus carteras bajo gestión.

Las soluciones de agricultura sostenible y de economía circular se perfilan como oportunidades de inversión

Asimismo, las políticas de inversión responsable publicadas por las mayores gestoras del mundo tampoco incluyen compromisos específicos sobre cuestiones relacionadas con la biodiversidad.

En el lado de las oportunidades, las soluciones de agricultura sostenible y de economía circular son las más referidas por estas gestoras, que se centran en el contexto de las inversiones en agricultura, productos forestales y la industria extractiva.

Los riesgos regulatorios y reputacionales son los que más preocupan

El análisis de ShareAction resalta, además, la «abrumadora dependencia» de los administradores de activos en la provisión de datos de terceras partes.

En este sentido, incide en el limitado uso de métricas para cuantificar los riesgos de las carteras relacionados con la biodiversidad.

Riegos relacionados con la biodiversidad. ShareAction.

Los riesgos legales y regulatorios son los más comúnmente identificados, el 29% de las ocasiones, por delante de los riesgos reputacionales, identificados por un 27%.

En menor medida, los riesgos operacionales y de mercado también son identificados como materiales en cuestiones de biodiversidad, para un 24% y un 15% de las gestoras, según el análisis.

Menos de la mitad incluye la biodiversidad en su ‘engagement’ ESG

En cuanto al ‘engagement‘ con las compañías de la cartera, el estudio desvela que menos de la mitad (49%) de los administradores de activos discuten la estrategia corporativa de biodiversidad de sus participadas. La deforestación es el tema más tratado.

En cuanto a las políticas de votación, a pesar del creciente nivel de detalle en algunas de las firmas de inversión en sus intenciones de voto ESG, la mayoría carecen de compromisos específicos sobre las propuestas de los accionistas relativas a la biodiversidad.

Las políticas de inversión responsable de las mayores gestoras carecen de compromisos específicos

Solo el 7% de las políticas de votación analizadas incluyeron el compromiso de votar a favor de mayor transparencia en torno a los impactos ambientales más amplios de las operaciones de la empresa.

«Es hora de que la industria financiera muestre la audacia necesaria para hacer frente a la degradación y el declive sin precedentes de los sistemas naturales que son clave para nuestra existencia y prosperidad», zanja la analista de ShareAction autora del estudio, Krystyna Springer.

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