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La carrera hacia la descarbonización resucita los ‘bancos malos’

El retraso de algunos países está impulsando la creación de vehículos que absorban los activos de generación sucios de las empresas. La iniciativa privada también se mueve

La hoja de ruta hacia las cero emisiones no encaja igual de bien a lo largo de la geografía europea, ya que el peso de la generación con carbón es distinta en unos países y en otros; con una diferencia muy marcada entre la Europa del Este y la del Oeste, que genera importantes diferencias también entre las eléctricas de unos países y otros; y que ya ha llevado a países como Polonia a crear su propio ‘banco malo’.

Un ente al que traspasar activos de generación sucios, que eviten pérdidas a las empresas, y que les mantenga abierta la puerta a la financiación.

«Existen importantes diferencias regionales. En algunos países, la descarbonización del sector eléctrico se ha retrasado debido a la importancia social de las industrias estratégicas de combustibles fósiles, que se encuentran entre los mayores empleadores en algunas áreas. Los ejemplos incluyen el petróleo de esquisto en Estonia, el carbón en Polonia y el lignito en ciertas partes de Alemania«, señala Moody’s.

Este distinto desarrollo complica que la aceleración de la transición se produzca de una forma homogénea, con los países del Este europeo más retrasados que los del Oeste, y con el reto de que para que la transición se realice de una manera efectiva en los primeros va a requerir de un importante apoyo público.

«Los obstáculos estructurales evitarán que la capacidad de generación de energías renovables despegue en muchos países de Europa del Este durante los próximos cinco años», previene la agencia de calificación crediticia.

«Por el contrario, los servicios públicos en otros países, particularmente en Europa Occidental, han sido los primeros en acelerar el cierre de plantas de carbón y centrándose más en fuentes de energía más limpias, como las renovables, la nuclear y el gas natural», añade.

Un sector eléctrico a muchas velocidades

Si las diferencias entre países son notables, las de las eléctricas europeas también. Algunos nombres propios están mucho más avanzados que otros en transición energética y, por tanto, menos expuestos a verse golpeados por el efecto negativo de encontrarse con muchos activos inservibles –stranded assets– antes de lo previsto.

Los efectos negativos de estos activos son numerosos. Además de que pueden generar pérdidas relevantes a las empresas -ajustar su valor va contra la cuenta de resultados-, su apagón ‘obligado’ y previo al término de su ciclo de vida, merma su capacidad de obtener ingresos. Esto también repercute en sus rating y en sus costes de financiación; algo que es un hándicap cuando es necesario realizar inversiones importantes.

Según Moody’s, la situación de las compañías respecto a este reto es muy desigual. En el gráfico inferior, sus analistas calculan el impacto (el menor figura en verde y el mayor en rojo oscuro) entre las principales ‘utilities’ europeas en lo que se refiere los cierres de activos que deberán afrontar en los próximos diez años. Lo recoge en su informe «Power generation is moderately positioned for carbon transition risk» publicado hace unos días.

Según sus estimaciones, Iberdrola o Naturgy serían las cotizadas españolas menos afectadas de cara a la próxima década. Endesa se encontraría en peor posición.

El rescate de las eléctricas

Algunos países ya están tomando iniciativas para evitar que las grandes eléctricas que todavía no se han transformado sufran un golpe muy significativo ante la urgencia de invertir en nuevas fuentes de generación y el riesgo de ‘muerte’ de muchos de sus activos.

Polonia, por ejemplo, acaba de anunciar la creación de una especie de ‘banco malo’ para que las empresas más importantes del sector inyecten sus activos de generación de carbón y otros combustibles fósiles. Un movimiento con el que espera que sigan conservando capacidad para financiarse.

Moody’s de hecho, reconoce que ha sido una iniciativa útil. «Como resultado de esta transferencia, se espera que el mix de generación de PGE Polska Grupa Energetyczna aumente hasta 2025″, pronostica.

Los inversores privados también están empezando a ver que puede haber oportunidades en comprar estos activos y explotarlos hasta su apagón, en una mezcla de negocio y de compromiso con la transición climática.

Se estudian operaciones de adquisición de activos en Asia para acelerar su descarbonización

Hace pocos días, Bloomberg adelantaba que BlackRock y otros pesos pesados de la industria financiera, entre los que se encuentran Citigroup, HSBC Holdings o The Asian Development Bank, estaban estudiando comprar plantas de generación de carbón en Asia con el objetivo de acelerar su cierre.

El proyecto plantearía adquirir los activos y mantenerlos vivos no más de 15 años. Modelos de este tipo ayudarían a que la transición energética se pudiera realizar con más rapidez y sería especialmente útil en mercados en vías de desarrollo, donde las plantas de generación ‘sucia’ son jóvenes.

El carbón es la principal fuente de energía en países como China o India y que generan dos tercios de la demanda global. Además, como economías en desarrollo se espera que el consumo vaya a más, ligado al crecimiento poblacional y al desarrollo económico.



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