Los bancos europeos se quedan cortos en productos de inversión con foco social

Las grandes entidades, entre ellas el Santander y BBVA, deben apoyarse en su experiencia en ‘finanzas verdes’ para mejorar su cartera ESG, según un informe de Mazars

Los bancos europeos tienen los principios ESG (Environmental, Social & Corporate Governance) en el punto de mira, tanto en su propia gestión, como compañías, como en los productos financieros que comercializan. Pero no han hecho los deberes por igual en cada una de esas tres siglas.

Es en la segunda, en concreto en el enfoque de inversiones sociales, donde van más rezagadas, según el informe ‘Responsible Banking Practices’ elaborado por la consultora y auditora francesa Mazars. Hay que recordar que Francia es uno de los países europeos más avanzados en materia de certificación ESG.

“Actualmente, comercializan una amplia gama de productos enfocados en la responsabilidad medioambiental, pero aún tienen que desarrollar una oferta de productos que abarque el abanico de las cuestiones socioeconómicas”, indica la firma al detallar las conclusiones de su estudio.

“A la luz de la situación provocada por el Covid 19, los bancos deben ser más proclives a desarrollar productos y servicios que respondan a los desafíos actuales”, resume en un análisis en el que Mazars ha estudiado una treintena de entidades. De ellas, la inmensa mayoría (25) son europeas. Y, entre estas, hay dos españolas: BBVA y Santander.

Por ello, la firma francesa insta a los bancos a apoyarse en su propia experiencia en el desarrollo de las finanzas ‘verdes’, con ese componente medioambiental, para desarrollar productos y servicios que abarquen las tres dimensiones de la sostenibilidad.

Mejorar en gobierno corporativo vía incentivos

En sus conclusiones, Mazars también enfatiza otros cuatro aspectos. El primero es que las entidades europeas aún deben avanzar en la implementación de la sostenibilidad en sus propios modelos de gobernanza. Es decir, en la G de la ESG.

Para conseguirlo, recomienda que se incluyan incentivos, principalmente en los criterios en los que se basa la remuneración de sus consejos de administración.

El segundo aspecto que destaca es la necesidad de mejorar la gestión de riesgos ESG, mediante el desarrollo de una metodología cuantitativa y un enfoque prospectivo, que complemente los actuales, más cualitativos.

Mazars recomienda un enfoque cuantitativo para medir la evolución en ESG y marcarse fechas objetivo para lograr avances

Además, Mazars ahonda en que las entidades financieras están avanzando en ESG y en su ‘reporting’ con pasos voluntarios y en que tienen que identificar y hacer énfasis en qué es más relevante para su negocio y para sus grupos de interés.

Considera que la iniciativa Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), impulsada por el Banco de Inglaterra, es el estándar preferible para los bancos, en materia de difusión de información ESG, aunque también puedan decantarse por otros modelos como Global Reporting Initiative (GRI).

Por último, Mazars concluye que los bancos no sólo deben marcarse objetivos en cuanto a la ESG, también un horizonte temporal para lograrlos; así como informar de forma regular de sus avances.

Ningún banco saca sobresaliente o matrícula

Más allá de las recomendaciones y conclusiones, Mazars valora qué nota sacan las entidades financieras, aunque no desvela la nota de cada una, sólo la fotografía global, en la que también están nombres como Barclays, Citi, Credit Suisse, Deutsche Bank o ING, entre otros.

Y no hay ninguna que saque más de un 9. La firma francesa ha analizado cinco categorías: gestión de riesgos ESG; divulgación y presentación de información sobre sostenibilidad, productos y servicios; marco de trabajo interno; y objetivos y metas.

Más de la mitad de la treintena de entidades analizadas van rezagadas en prácticas ESG

Ninguno de los 30 bancos analizados ha logrado la valoración ‘best practice’, que implica un ‘score’ positivo en más del 90% de las categorías analizadas.

“Actualmente no hay ningún banco en la categoría sobresaliente”, indica Mazars. “El rango más algo que se ha alcanzado es el 85%”, apunta. “Sin embargo, es probable que esto cambie en los próximos años a medida que los bancos continúen mejorando sus prácticas en sostenibilidad”.

Sólo tres bancos obtienen la calificación de líder, al lograr una nota positiva en entre el 71% y el 90% de las categorías. La mayoría se queda en la posición de ‘seguidor’, en la que está el 57% de los bancos analizados y que pone en evidencia unas buenas prácticas en sostenibilidad muy limitadas.

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