Energía, automóvil, inmobiliario… el mapa de la Agencia Internacional de la Energía hacia las cero emisiones

En los próximos diez años se perderán cinco millones de empleos en gas y petróleo, pero se ganarán 14 con el avance de las renovables y la bioenergía

La ruta hacia las cero emisiones no se debe dilatar si los distintos estados que componen el mundo quieren convertir en algo más de una promesa su ruta hacia las cero emisiones para 2050.

La Agencia Internacional de la Energía, la IEA por sus siglas en inglés, ha avanzado esta semana en un extensísimo informe cuál es la hoja de ruta a seguir para conseguir, realmente, alinearse con los objetivos firmados en el Acuerdo de París.

Con el punto de partida de que a partir de hoy mismo es necesario dejar de financiar cualquier nuevo proyecto de exploración relacionado con el gas y el petróleo o con la puesta en marcha de nuevas minas de carbón, la agencia ha presentado una hoja de ruta muy trabajada en el que recoge cómo debe hacer la transición energética los sectores considerados como los mayores emisiones de gases de efecto invernadero: la energía, el transporte (entre ellos la utilización del vehículo privado), el sector inmobiliario y la industria.

Un plan por etapas y objetivos completos por por bloques de cinco años -muy en línea con la hoja de ruta que están exigiendo los inversores a las empresas cotizadas- y que exige compromisos ya a partir de este 2021.

La Agencia Internacional de la energía, además, recomienda combinar las medidas de recorte de emisiones con la puesta en marcha de tecnologías que, en paralelo, las capturen. Una tecnología en la que trabajan varias petroleras -entre ellas las estadounidenses-, y también la española Repsol.

2025-2030

La Agencia Internacional de la Energía aconseja ponerse a trabajar desde este momento y hacerlo a través de tres vetos: la no financiación de nuevas plantas de carbón, de explotaciones mineras -incluso si solo son expansiones de las que ya están en marcha- y el fin de las nuevas exploraciones en gas y petróleo.

Unos vetos a los que en 2025 habría que sumar dejar de vender nuevas calderas de combustibles fósiles.

Con estas herramientas, la agencia plantea una serie de objetivos a conseguir en 2030, sobre los que se deberían centrar las estrategias políticas y empresariales.

En 2030 todos los nuevos edificios deben ser cero emisiones

Así, según su mapa, dentro de nueve años, el mundo debería haber conseguido que todos los edificios contaran con acceso universal a la energía y que las nuevas edificaciones fueran cero emisiones.

En el caso del sector del automóvil, la agencia espera que ese ejercicio el 60% de los vehículos que se pongan a la venta sean eléctricos y que se estén instalando 1.020 GW de activos solares y de eólicos.

En esta etapa, además, se producirá una intensa reorganización laboral. La ralentización del sector del gas y del petróleo provocará la pérdida de cerca de cinco millones de empleos en el sector energético.

No obstante, la agencia espera que, en términos netos, el impulso de la bioenergía y de la transformación energética añadan nueve millones de empleos (calcula que serán capaces de crear por su desarrollo 14 millones de empleos).

2030-2040

Durante la siguiente década, y con pruebas intermedias, el mapa hacia las cero emisiones presentado por la Agencia Internacional de la Energía incluye objetivos como haber logrado en 2040 que el 50% de los edificios se hayan readaptado para ser cero emisiones, o que el 50% de los combustibles utilizados por la aviación sean poco contaminantes.

La mitad del combustible deberá ser de bajas emisiones en 2040

Para entonces, la agencia cree que la generación eléctrica ya deberá ser ‘net zero’ y los países desarrollados deberían haberlo ya logrado cinco años antes; en el mismo ejercicio -2035- en el que se dejarán de vender vehículos contaminantes.

2050

Si todos estos pasos se consiguen, la IEA cree que en 2050 más del 85% de los edificios en el mundo serán ‘net zero’; el 90% de la industria pesada será de bajas emisiones y casi el 70% de la generación eléctrica provendrá de la energía solar y la eólica a nivel global.

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