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Brasil reforma su legislación para cubrir un déficit de 100.000M en inversión sostenible agraria

Crea el Fondo de Inversión en las Cadenas Productivas Agroindustriales (Fiagro) para impulsar las inversiones, asentadas en las mejores prácticas de gobernanza, pero los expertos creen que las limitaciones fiscales restan atractivo

El gobierno brasileño ha puesto en marcha una nueva normativa que da vida a nuevos instrumentos de financiación específicos para el sector agrícola y agroecológico con el gancho de su objetivos es seguir las mejores prácticas de gobierno corporativo.

Esta nueva legislación crea el Fondo de Inversión en las Cadenas Productivas Agroindustriales (Fiagro), ya ha sido firmada por el presidente Jair Bolsonaro, y nace con el reto de atraer grandes inversiones para ampliar la escala y sostenibilidad del agronegocio en el largo plazo.

De acuerdo con estimaciones gubernamentales, el sector necesita 100.000 millones de dólares anuales, sin contar las inversiones en logística, industrialización o almacenamiento.

De acuerdo con el secretario-adjunto de Política Agrícola del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (Mapa), José Angelo Mazzillo Júnior, la creación de este instrumento de financiación busca aproximar las finanzas del agronegocio a los procedimientos de captación de capitales que se utilizan en los mercados internacionales, beneficiándose de las mejoras en las condiciones de las que se benefician actualmente las ‘buenas prácticas’ en gobernanza y ESG.

Mazzillo Júnior confía en que el Fiagro tendrá un impacto muy positivo en el ‘compliance’ de las actividades rurales que cumplan las legislaciones ambientales, laborales, tributarias, y «de la de adquisición de tierras por extranjeros», de acuerdo con un comunicado oficial.  

Qué queda bajo el paraguas del Fiagro

El Fiagro podrá constituirse en condominio abierto o cerrado, con plazo de duración determinado o indeterminado, y podrá realizar adquisiciones de activos como:

  • Propiedades rurales
  • Participación en sociedades que exploren actividades integrantes de la cadena productiva agroindustrial;
  • Activos financieros, títulos de crédito o valores mobiliarios emitidos por personas físicas o jurídicas que participen de la cadena productiva agroindustrial
  • Derechos de crédito y titulizaciones emitidas relacionados con el agronegocio, incluso certificados de recibos del sector y diversos derechos de crédito
  • Cuotas de fondos de inversión que aplican más del 50% de su patrimonio en los activos previos

Esta extensa lista de activos del Fiagro le otorga una característica versátil para actuar en distintos frentes de inversión, como los títulos de financiación privada del agronegocio, el CRA, o en operaciones vinculadas al sector -ya sea a través de transacciones de ‘private equity’, en la que actúa como inversor estratégico en estas empresas o ya sea comprando él mismo las propiedades rurales-.

La versatilidad de opciones de inversión dirigidas al sector de agronegocios, sumada a la perspectiva de tornarse un vector de gobernanza y incentivo a la formalización del sector, por la actuación de los profesiones del mercado en proximidad con los empresarios, ha hecho del proyecto de ley uno de los más esperados por el mercado.

No obstante, algunos expertos apuntan que se habría quedado corto.

Bajo ‘gancho’ en materia fiscal

Según el despacho VBSO Abogados, el Fiagro nace «como el peor vehículo de inversión bajo la perspectiva de los tributos». Su categórica afirmación se justifica en que Jair Bolsonaro firmó la ley del Fiagro con vetos importantes, como la exención del impuesto sobre la renta de los dividendos distribuidos a las personas físicas que invierten en los fondos, bajo criterios específicos, y el aplazamiento del pago de este tributo sobre la plusvalía calculada sobre la conversión de una transacción en la cual se da la propiedad a cambio de cuotas del fondo, por ejemplo.

La propuesta original concedía mayor plazo para el pago del tributo por la naturaleza de la transacción que no confiere pago de dinero inmediato al dueño de la propiedad.

El veto a las ventajas fiscales roba atractivo a la nueva herramienta

Expertos del mercado de capitales señalan que el mayor atractivos que estos vetos robaron el ‘plus’ de atractivo que el Fiagro podía tener sobre otros fondos. Así, en el Fiagro, las rentas y plusvalías obtenidas y distribuidas tienen que pagar un impuesto del 20% en el origen.

Pese a la reacción negativa, en la visión del Ejecutivo de Bolsonaro, el Fiagro tendrá un reflejo positivo en el dato de recaudación del Tesoro, contribuyendo a mejorar el balance fiscal del país.

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