¿Qué son las emisiones cero y la neutralidad de carbono?

Los expertos indican que debemos bajar al menos un 40% las emisiones de gases efecto invernadero en 2050, de cara a lograr una emisión cero a final de siglo

Desde el Acuerdo de París de 2015, la reducción de los gases de efecto invernadero ha pasado de ser una buena intención para materializarse en una meta definida por las Naciones Unidas. El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (abreviado como IPCC por sus siglas en inglés), fundado en 1988 y dependiente de la ONU, ha defendido múltiples veces en sus informes la necesidad de una estrategia coordinada y efectiva que permita modificar la actual tendencia de calentamiento del planeta.

El objetivo es ambicioso: eliminar totalmente las emisiones de gases de efecto invernadero a finales de siglo. Para marcar un reto tan exigente ha sido necesario demostrar la relación entre la acción del hombre y los efectos indeseados en el cambio climático, así como convencer de la necesidad de modificar el modelo energético y de desarrollo.

Objetivo: eliminar totalmente las emisiones de gases de efecto invernadero a finales de siglo

La senda que dibujan los expertos del IPCC indica que el descenso de los gases de efecto invernadero entre 2010 y 2050 debe ser de entre un 40% y un 70% o de lo contrario llegar a cero emisiones en el año 2099 será arduamente complicado. Las implicaciones no sólo serán medioambientales, sino que repercutirá en la economía mundial.

Según advierte el Banco Mundial, si no adoptamos medidas de carácter urgente los impactos del cambio climático podrían empujar a la pobreza a 100 millones de personas más en 2030. Los costes asociados a la adaptación de las zonas costeras debido a la subida del nivel del agua, la pérdida de productividad del sector agrario o los desplazamientos de poblaciones en zonas áridas son solo algunos de los efectos socioeconómicos del cambio climático.

Qué son las emisiones de gases de efecto invernadero

El dióxido de carbono, tan inofensivo en pequeña escala y presente en el aire que respiramos o en las burbujas de tu refresco preferido, es abundante en el planeta de manera natural. Sin embargo, un exceso de este gas acentúa su función de retención del calor y contribuye (junto con otros gases) a crear una capa en la atmósfera que aumenta la temperatura de la Tierra, siendo así causante directo del cambio climático.

Cada grado que se eleve la temperatura del planeta importa. Los expertos de la ONU han detallado en sus informes los efectos positivos de contener ese aumento solo 0,5°C, esto conllevaría una elevación del nivel del mar diez centímetros inferior. Para los arrecifes de coral de planeta significaría la diferencia entre disminuir un 70% y un 90% o que desaparecieran totalmente.

Cada grado que se eleve la temperatura del planeta importa

Conociendo la incidencia de la actividad humana, más de 70 países se han comprometido en torno a la búsqueda de la estabilidad climática y la neutralidad de carbono.

¿Qué significa ser carbono neutro?

El planteamiento para lograr dicha neutralidad de carbono combina reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y apostar por la emisión de dosis equivalentes de oxígeno.

El primer paso es la reducción tras el análisis pormenorizado de qué tipo de consumo energético y de transporte se debe limitar o transformar juntamente con la obtención de electricidad con energía renovable.

Una vez reducido al mínimo el volumen de emisiones, el segundo paso es compensar la huella de carbono, retirando CO2 mediante las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, que podrían ser separar el CO2 emitido por la industria y aislarlo, comprimirlo o emplearlo por ejemplo en plantas de biomasa.

El primero paso es la reducción, el segundo la compensación.

Son procesos costosos, pero según Rajendra K. Pachauri, presidente del IPCC “todo es cuestión de tener voluntad de cambio” y de creer que “tenemos los medios para limitar el cambio climático”.

¿Es posible un mundo dependiente únicamente de energía renovable?

El economista norteamericano William D. Nordhaus, premio Nobel de Economía junto a Paul Romer en 2018, por integrar los estudios sobre el cambio climático y las innovaciones tecnológicas en el análisis macroeconómico a largo plazo, ha sido el primero en desarrollar un modelo que reproduce la relación existente entre el calentamiento global y el desarrollo económico. En resumen, sus investigaciones han permitido poner un precio a las emisiones.

Para lograr un modelo económico sostenible y resiliente, deben transformarse estas cinco las áreas clave:

  • Urbanismo inteligente
  • Uso sostenible de la tierra
  • Gestión inteligente del agua
  • Sistemas de energías limpias
  • Economía circular industrial

La evolución requiere la implicación de los sectores público y privado. En la situación de parálisis post pandemia, la dimensión ambiental puede progresar hasta un papel protagonista al afrontar los nuevos escenarios de recuperación económica.

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