El Santander y el BBVA, entre los 50 mayores financiadores de empresas de combustibles fósiles del mundo

Los dos bancos ceden posiciones en el ranking de principales financiadores del sector del gas y del petróleo desde la firma de los Acuerdos de París

Industria de los combustibles fósiles.

La presión sobre el sector financiero por su papel en la lucha contra el cambio climático aumenta día a día, lo que podría obligarle a ‘cerrar el grifo’ del crédito a los sectores más contaminantes que no vayan hacia la transición energética. En este contexto influenciado por reguladores, activistas e inversores, parece casi obligatorio para las entidades bancarias presentar algún compromiso de descarbonización para reducir su cartera de crédito a industrias como el petróleo y el carbón.

Entre ellos, dos grandes bancos españoles con exposición global, Banco Santander y BBVA, están en el punto de mira de los activistas. Aunque ninguno de ellos se coloca a la cabeza en crédito a este sector, ambos se ubican en el grupo de los 50 principales financiadores del mundo de empresas de combustibles fósiles.

De acuerdo con los datos de Rainforest Action Network, la entidad que preside Ana Botín habría firmado créditos por 34.036 millones de dólares entre el 2016 y 2020 con dichas empresas, con lo que ocupa el lugar 32 en la lista global de bancos que más financian compañías de combustibles fósiles.

Por su parte, el BBVA se habría quedado por debajo en la clasificación que el Santander, siendo el banco número 42 en cuanto a financiación del sector en el mundo, con una cartera de préstamos que el informe cifra en 22.351 millones de dólares en los últimos cinco años, desde que se firmó el Acuerdo de París.

El Santander ocupa el puesto 32, mientras que el BBVA cae hasta el 42

Esta última actualización del informe recoge que las dos entidades españolas mejoran en términos relativos su posición en el ranking de financiadores respecto al cierre de 2019, cuando Santander ocupaba el lugar 29 y BBVA, el 32; con lo que han caído tres y diez puestos en la lista, respectivamente, a pesar de que ambas han aumentado su volumen en créditos con este sector durante el último año.

Así, según los datos del análisis, —elaborado también por BankTrack, Ind native Environmental Network (IEN), Oil Change International (OCI), Reclaim Finance y Sierra Club —, el Santander financió 9.678 millones de dólares al sector durante 2020, mientras que el BBVA amplió su cartera de préstamos con 4.871 millones de dólares durante el pasado año.

No obstante, las entidades defienden que el peso total en su cartera es muy pequeño. Durante la presentación de resultados de 2020, Carlos Torres, presidente del BBVA, la cifró en un 1%.

El Santander, por su parte, no aportó este dato, pero el tamaño de su balance es muy significativo, al rozar los 1,2 billones de euros al cierre del año pasado.

Ambición de convertirse en ‘cero emisiones’

Hace solo unos días, el banco presidido por Ana Botín convirtió la sostenibilidad en uno de los ejes de su ‘storytelling’ durante la junta de accionistas, después de que en febrero, el grupo de origen cántabro anunciara «su ambición» de convertirse en cero emisiones en 2050, tanto para el grupo —que es neutro en carbono desde 2020—, como «para todas las emisiones de sus clientes derivadas de cualquiera de los servicios de financiación, asesoramiento o inversión que ofrece Santander».

A estos compromisos del banco Santander, se suma el aterrizaje de su área de gestión de activos, Santander Asset Management (181.000 millones de euros bajo gestión a cierre de 2020), en la red Net Zero Asset Managers, siendo la primera firma de inversión española en hacerlo, como publica este martes SOCIAL INVESTOR.

Este mismo mes, le ha seguido el BBVA. El grupo presidido por Carlos Torres Vila, que se comprometió en 2018 a alinear su cartera de crédito con los objetivos de calentamiento global del Acuerdo de París, ha anunciado que dejará de financiar a empresas del carbón. Este compromiso a reducir a cero la exposición a actividades relacionadas con el carbón de la entidad española se concreta en dejar de financiar a empresas vinculadas al carbón antes del 2030 en países desarrollados y antes del 2040 en el resto de los países.

BBVA se comprometió también a completar, a lo largo de 2021, con nuevos planes y objetivos que impulsen la descarbonización de sus clientes en todos los sectores intensivos en emisiones de CO2, que, junto al carbón, representan dos tercios de las emisiones globales: petróleo, gas, automoción, siderurgia, cemento y transporte.

Bajar los compromisos al 2021

El informe de Rainforest Action Network también analiza esta ola de compromisos bancarios para reducir las emisiones a «cero neto» para 2050, así como las nuevas políticas relacionadas como la medición y divulgación las emisiones financiadas. A este respecto, destaca que «ningún banco que se compromete con el clima para 2050 debe tomarse en serio a menos que también actúa sobre los combustibles fósiles en 2021«.

Un compromiso a 2050 no debe tomarse en serio a menos que actúe también 2021

En esta línea, los activistas redundan en que, hasta que las entidades prueben lo contrario, el empleo del término «neto» en sus compromisos de «cero neto» podría acarrear que estos objetivos de recorte de las emisiones se quedasen cortos respecto a lo que exige la ciencia, al basarse en «suposiciones contrarias sobre esquemas futuros de captura de carbono» y el «fraude», que a menudo van de la mano con el mercado de compensaciones del carbono.

Aumenta la financiación en 2020 por encima de los niveles de 2016

En los cinco años transcurridos desde la adopción del Acuerdo de París, los 60 mayores bancos del sector privado financiaron combustibles fósiles con 3,8 billones de dólares, según los datos del informe. Este enfatiza que los préstamos y suscripciones de los principales protagonistas de la banca comercial y de inversión a nivel global fue mayor durante el 2020 que en 2016.

En concreto, la financiación de las 2.300 empresas de combustibles fósiles analizadas cayeron casi 9% entre 2019 y 2020, después de tres años de incrementos, en la horquilla entre el 4,4% y 5,5% anual. A pesar de esta importante caída, la tendencia general de los últimos cinco años está «definitivamente en la dirección equivocada», en opinión de los activistas que elaboran el informe.

A pesar de la importante caída en 2020, la tendencia general de los últimos cinco años está en la dirección equivocada

El bloqueo de la economía mundial durante el último año, para enfrentar la pandemia del Covid-19, dio lugar a la mayor caída interanual en el consumo mundial de combustibles fósiles. Según a la Agencia Internacional de Energía, el uso de el petróleo, el carbón y el gas cayeron un 8%, 7% y 3%, respectivamente, en 2020. Con la disminución en la quema de combustibles fósiles, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) disminuyeron un 7% en 2020, según estas estimaciones.

El informe ‘Banking on Climate Chaos 2021’ subraya la divergencia entre semestres, de forma que en el primero, entre enero y junio del 2020 se registró la mayor financiación de combustibles fósiles de cualquier medio año desde la adopción del Acuerdo de París, aprovechando los bajos tipos de interés y los programas de compra de bonos de los banco centrales. La segunda mitad del año tuvo, por contra, los niveles más bajos de financiación de la serie.

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