Repsol arranca su ‘roadshow’ en el mercado de deuda con el ‘rating’ ESG bajo presión

Sustainalytics acaba de empeorar su valoración del perfil de riesgo del grupo. Los analistas de GVC Gaesco y de Banco Sabadell valoran positivamente la estrategia en bonos sostenibles de la española

Antonio Brufau y Josu Jon Imaz, presidente y CEO de Repsol

Repsol inicia este lunes su ‘roadshow’ para presentar a los inversores su estrategia de financiación sostenible. Lo hace en un momento donde la deuda ligada a los objetivos ESG está en el foco. 

Sobre todo, con las petroleras en el punto de mira por cómo va a ser su transformación hacia las renovables, tal y como ha quedado patente en las tensas juntas de accionistas que este año han vivido gigantes como Total o Exxon. En el caso de Repsol, además, con su rating de riesgo ESG, el que mide Sustainalytics, con una revisión a peor en las últimas semanas.

La compañía dirigida por Josu Jon Imaz ha definido una nueva hoja de ruta de financiación sostenible que, básicamente, abarca tanto instrumentos enfocados en la financiación de proyectos específicos, como son los bonos verdes y de transición; como ligados a compromisos en sostenibilidad para el conjunto de la multinacional española (‘Sustainability Linked Bonds’ o SLN). 

Unas herramientas de financiación que, de entrada, son positivamente recibidas por los inversores, a la espera de conocer las cifras finales que baraja.

Una estrategia “positiva y necesaria”

“Nos parece muy interesante ya que Repsol necesita realmente realizar inversiones concretas en reducir el impacto ambiental de algunas de sus actividades y activos como refinerías, ya que además de las obligaciones legales, tiene un compromiso de reducción del CO2 muy concreto”, explica a SOCIAL INVESTOR, Víctor Peiro, director de Análisis de GVC Gaesco.

“En el caso de Repsol, los objetivos son más ambiciosos ya que ha incrementado su objetivo de reducción de CO2 en 2030, desde el -20% al -25%; y desde el -40% al -50% en 2040, para alcanzar la neutralidad en emisiones en 2050”, resume.

En cuanto a las necesidades de inversión, recuerda que Repsol invierte entre el 30% (en 2020) y el 40% (en el primer trimestre de este año) en proyectos de bajas emisiones de CO2, que incluye no solo renovables, sino mejoras en plantas de refino y otras actividades como movilidad limpia. “Por ello, si emite bonos ligados a conseguir esos objetivos, nos parece que tiene todo el sentido”, resume.

En una línea similar, Antonio Martos, analista de Banco Sabadell, valora como “necesario y acertado” que la compañía haya optado por incorporar tanto instrumentos destinados a proyectos concretos, como para todo el grupo.

“Esta estrategia de financiación sostenible está alineada con el Plan Estratégico 2021-25. Y decimos esto, porque a diferencia de hace unos años, actualmente Repsol encara una mejor situación para poder financiarse con bonos verdes, transición y ligados a la sostenibilidad”, indica Martos. Un plan estratégico que está enfocado en la transición energética y donde tiene pendiente decidir si sacará a bolsa o si buscará un socio para su actividad renovable.

Respecto a estas metas, Banco Sabadell apunta que las inversiones previstas por Repsol para esos cinco ejercicios alcanzan los 18.300 millones de euros pero, en iniciativas bajas en carbono, sería el 30% de ese total, alrededor de 5.500 millones. Con un objetivo de alcanzar los 7,5GW en renovables en 2025; y 15GW, en 2030.

Total, la otra petrolera con emisiones ligadas a objetivos verdes

Precisamente, sobre los ‘Sustainability Linked Bonds’, Ahmed Ben Salem, analista de Oil & Gas de ODDO BHF, recuerda que este tipo de productos normalmente no suelen estar enfocados a objetivos medioambientales o de emisiones en sectores ligados a la actividad de refino o de exploración o vinculados a algunas penalizaciones si no se consiguen esas metas.

De esta manera, el sector del petróleo está dando pasos -lentos aunque sostenidos- hacia la descarbonización y la transformación de sus carteras. Por ejemplo, Ben Salem, como comparación, apunta que el grupo francés Total Energies realizó una emisión de bonos híbridos en febrero de este año, por importe de 3.600 millones de dólares.

“Creemos que es positivo para la compañía y para el sector en su conjunto y que va a acelerar la transición, a través de la movilización de los recursos financieros necesarios”, resume. 

Además, el analista de la firma franco-alemana recuerda que en 2017, Repsol ya se inició en deuda verde con la emisión de un bono a cinco años, por importe de 500 millones de euros, que ayudó a reducir las emisiones de CO2. Aunque el momento no era similar y hoy el enfoque ESG es mucho más exigente.

Pendientes de la decisión sobre su filial

Repsol llega a su ‘roadshow’ de deuda sostenible con la exigencia de dar más detalles sobre su hoja de ruta hacia la descarbonización a mitad del presente siglo.

Además, esta coincide con la salida a bolsa de Acciona Energía que, a diferencia de lo ocurrido con la empresa presidida por Antonio Brufau, sí se ha decidido a sacar ya a cotizar su filial de energía verde. 

En el caso de la petrolera, se ha dado más meses para decidir y aún tiene otro año por delante para aclarar si la colocará en el parqué, buscará un socio con vocación de permanencia en el capital; o una solución que combine ambas medidas.

De esta forma, alarga en el tiempo esa decisión -una pregunta habitual en todos sus últimos encuentros de resultados financieros con analistas- que también ha sondeado en plena corrección del mercado. Hay que recordar que Acciona ha visto ‘evaporarse’ casi un tercio del valor de su filial renovable desde que se iniciaron las conversaciones con inversores cualificados.

Sustainalytics revisa su ‘rating’ de riesgo ESG

Y Repsol llega a este momento, también, con una reciente revisión de su ‘rating’ de riesgo ESG por parte de Sustainalytics.

La firma de calificación -una de las tres, junto a S&P y MSCI que se tienen en cuenta para la inclusión en el índice SOCIAL INVESTOR– valoraba a mediados de marzo el riesgo ESG de Repsol en 22,2. 

Este 11 de junio, la agencia de calificación lo ha elevado a 24,6. Sigue estando en ‘riesgo medio’, el que incluye a aquellas compañías entre 20 y 30; pero con un paso atrás. 

La firma de análisis deja claro en sus análisis que el sector del petróleo es uno de los que más riesgo presenta porque, pese a este riesgo medio, Repsol está en el ‘Top 10’ de mejores empresas petroleras en riesgo ESG. 

En concreto, es la sexta compañía de un abanico de 282 empresas petroleras. Sin embargo, Sustainalytics también apunta su riesgo ligado a emisiones de carbono y a sus propias operaciones. 

En cuanto a otros ‘rating’ y a la espera de ver si este ‘roadshow’ impulsa sus calificaciones, Repsol cuenta con una AA por parte de MSCI -que mantiene desde julio de 2017- y, de momento, no logra ‘medalla’ (oro, plata o bronce) por parte de S&P. Un requisito que ‘debe’ alcanzar para llegar al Índice SI.

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