Naturgy convierte los EEUU de Biden en la piedra angular para virar su negocio hacia las renovables

Tras la compra de una ‘megacartera’ de proyectos, con el objetivo puesto en 2030, rebajará el peso del gas en su negocio

Un cambio de rumbo a sólo unas semanas de presentar al mercado su nuevo plan estratégico para los próximos años. Eso es lo que ha hecho Naturgy este viernes, al anunciar su desembarco en Estados Unidos con la compra de una ‘megacartera’ de proyectos renovables.

Una operación que llega tan sólo unos días antes de que Joe Biden tome posesión como nuevo presidente y ponga así en marcha una nueva estrategia económica, donde la lucha contra el cambio climático y la apuesta por la energía verde serán dos de sus principales prioridades.

Y, para entender este movimiento, es necesario ver la fotografía global: en qué posición se encuentra Naturgy, por qué se ha fijado en Estados Unidos y qué factores son los que están impulsando este cambio de estrategia.

Cambio de foco de actividad

En cuanto a esa primera cuestión, Naturgy está, simplemente, haciendo virar su modelo de negocio, para reducir el peso de su actividad del gas y elevar el de las renovables.

Ese será sin duda una de las claves del nuevo plan estratégico que anunciará en el primer tercio de este ejercicio, cuando presente sus resultados anuales de 2020.

Un año que ha sido complejo para la compañía, porque la crisis provocada por la pandemia del coronavirus le ha conllevado tener que negociar sus contratos de gas y ha hecho mella en sus resultados financieros. En los nueve primeros meses del ejercicio, su beneficio neto se recortó más de un 45% (se situó en 490 millones de euros).

Y la compañía encabezada por Francisco Reynés ya ha dado pistas. Su Nuevo Plan de Política Ambiental Global se fija tres metas: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), reducir la intensidad de CO2 en la generación de electricidad y aumentar la capacidad de generación procedente de fuentes renovables.

Busca crecer en renovables en mercados estables, como Estados Unidos o Australia

Por eso, diversificar su negocio es necesario, también en cuanto a países y la búsqueda de renovables en aquellos mercados -con estabilidad económica- donde este segmento energético va a estar más desarrollado.

Así lo está haciendo, por ejemplo, en Australia, donde hace sólo un mes anunció el desarrollo de su quinto parque eólico. En este caso, no va sola porque se trata de un proyecto a desarrollar a través de Global Power Generation (GPG), de la que Naturgy controla el 75% del capital y Kuwait Investment Authority el restante 25%.

En las antípodas, Naturgy contará con una capacidad renovable de 700 MW y ya ha anunciado que tiene intención de convertirse en uno de los principales actores en renovables del país. No es la única empresa española que se ha fijado en ese mercado, porque Iberdrola avanza por un camino similar después de cerrar en 2020 la compra de la australiana Infigen.

¿Por qué apuesta por Estados Unidos?

Avanza en Australia y desembarca, casi al mismo tiempo, en Estados Unidos. Un país que se perfila como el puntal de la compañía energética en esta nueva estrategia ligada a las renovables.

En este caso, con la compra de proyectos a futuro. Es decir, construyendo una cartera de proyectos que irán desarrollándose a lo largo de la próxima década, en la que será clave la nueva estrategia de Biden, que persigue convertir al país en el abanderado de la lucha contra el cambio climático y romper así con la estrategia de Donald Trump, que ha ido en la dirección contraria, por ejemplo, sacando a Estados Unidos del Acuerdo de París.

En esta primera operación en Estados Unidos, Naturgy ha adquirido la cartera de proyectos de Hamel Renewables. En total, 8 GW solares y 4,6 GW de proyectos de almacenamiento de energía ubicados en nueve Estados.

En el mercado norteamericano prevé tener 25 proyectos en marcha en el año 2026

De ellos, 25 proyectos -menos de la mitad de la cartera que adquiere- estarían operativos en 2026. De esta forma, sería ese año, cuando Estados Unidos tome peso relativo en el conjunto de la operativa internacional del grupo energético español.

Además, ha llegado a un acuerdo con Candela Renewables para desarrollar proyectos solares y de almacenamiento.

En total, Naturgy señala un volumen de inversión de 1.800 millones de euros en Estados Unidos durante los próximos cinco años. Es decir, durante todo el conjunto del mandato de Biden y el inicio, además, de la siguiente legislatura.

Hay que tener en cuenta que el plan climático del nuevo presidente demócrata es a largo plazo. Durante la campaña electoral prometió una inversión de dos billones de dólares, a lo largo de las tres próximas décadas, para impulsar tanto la energía solar como la eólica y lograr reducir las emisiones de cara a 2050.

Esa megainversión y esos planes de energías ‘limpias’ además, conllevarían la transformación de otros sectores, como el automovilístico, acelerando la producción de coches eléctricos, el impulso del hidrógeno verde y la infraestructuras de estaciones de recarga. Un círculo virtuoso que ahora se tiene que traducir en una nueva legislación y en planes concretos, una vez llegue a la Casa Blanca.

El nuevo plan de renovables de Biden contempla un volumen de inversión de hasta 2 billones de dólares

La otra energética española que aspira a beneficiarse de este cambio de modelo energético en Estados Unidos es, de nuevo, Iberdrola, que en octubre anunció la compra de PNM Resources (que opera en Texas y Nuevo México) por algo más de 4.300 millones de dólares y que unirá a su negocio local, que desarrolla a través de su filial Avangrid.

¿Qué factores impulsan la transformación de Naturgy y de todo el sector energético?

Y detrás de esta nueva estrategia, tanto de Naturgy como de Iberdrola, no está solo la voluntad de crecer en mercados con potencial y con estabilidad financiera a medio o largo plazo, como son Estados Unidos o Australia.

Ambas compañías (como también le ocurre a Repsol, por ejemplo) están dejando a un lado la apuesta por la energía más tradicional, la basada en combustibles fósiles. Así lo exigen tanto los inversores como las nuevas regulaciones.

A este lado del Atlántico, la Unión Europea ha acelerado los objetivos de reducción de emisiones y ultima el desarrollo de su taxonomía. En este momento trabaja en el listado definitivo de las actividades que se considerarán «sostenibles».

Y, si el gas se queda fuera de esa lista (como también puede pasar con otro tipo de energías como la nuclear) puede conllevar un golpe a las vías de financiación de las empresas que basan su negocio, entre otros, en los combustibles fósiles.

La nueva taxonomía de sostenibilidad de la UE puede afectar a las empresas gasistas

Sin olvidar que algunos relevantes inversores internacionales (especialmente nórdicos, como el fondo de pensiones sueco AP2 o Swedbank Robur) ya hayan anunciado que dejan de invertir en empresas de estas industrias si no ven voluntad de cambio.

En este escenario, los inversores tienen opiniones duales respecto a cómo puede avanzar las acciones de Naturgy. Según la información recogida por Bloomberg, firmas como Mirabaud o GVC Gaesco apuesta por la compra de sus títulos, mientras que Barclays o Sabadell recomienda su venta.

La previsión más alcista es la de GVC Gaesco que marca un precio objetivo de 24,5 euros la acción, cuando este viernes se situaba en el entorno de los 20 euros. La próxima cita con los inversores será la presentación del plan estratégico y, entonces, se verá cómo reacciona el mercado a sus metas para los próximos años.

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