Los puntos fuertes que colocan a Inditex por delante de H&M y Uniqlo en sostenibilidad

La compañía matriz de Zara, uno de los componentes del Índice SOCIAL INVESTOR, se ha marcado nuevos objetivos para 2023

El sector de la distribución textil siempre está en el punto de mira de las cuestiones vinculadas a la ESG (Environmental, Social & Corporate Governance). No sólo por ser una de las industrias intensivas en el uso de materias primas -como el agua, clave en sus procesos de producción-, sino también por fabricar gran parte de sus prendas en mercados donde los derechos sociales y laborales no están tan consolidados como en otros países occidentales. Puntos fuertes que ya han llevado a la compañía a convertirse en un valor obligatorio del Índice SOCIAL INVESTOR.

No en vano, en los últimos días empresas como Hennes & Mauritz (la matriz del grupo sueco H&M) han estado en el ojo del huracán. Su tienda online ha sido vetada de algunas de las principales plataformas online de China (como JD.com o Tmall) después de que la multinacional sueca comunicara que va a dejar de usar algodón de una región del país por el supuesto uso de trabajo forzoso en su recolección. 

Y, en este contexto de supervisión de la industria textil, el grupo español Inditex sale mejor parado que sus principales rivales en lo que a calificaciones ESG se refiere. Además, la matriz de Zara, es una de las cotizadas del Índice SOCIAL INVESTOR con mejores calificaciones.

Está por delante de Hennes & Mauritz, que no sólo comercializa prendas bajo la enseña H&M, también cuenta en su cartera con cadenas como COS, & Other Stories o Arket. Y de la multinacional japonesa Fast Retailing, la compañía detrás del gigante Uniqlo, que en los últimos años ha avanzado en su implantación en España.

Un somero análisis de las calificaciones ESG de estas tres compañías pone de relieve que Inditex tiene mejores notas tanto por parte de MSCI, como de Sustainalyctics y S&P. Estas tres firmas son las que se tienen en cuenta a la hora de configurar el Índice SOCIAL INVESTOR, dado que sólo forman parte de él las nueve grandes cotizadas españolas que obtienen las calificaciones más altas por parte de estas tres compañías. Precisamente, la primera revisión del índice se llevará a cabo este miércoles, con el cierre del primer trimestre de año.

En cuanto a las notas en sí, MSCI otorga a Inditex la nota AAA, mientras sus rivales sueco y nipón se quedan en AA. Esta firma considera que ni Inditex ni Fast Retailing están rezagadas en ninguna materia vinculada a la sostenibilidad tanto medioambiental como social. Y, en el caso de la compañía gallega, considera que ocupa puestos de liderazgo en ámbitos como su huella de carbono, la seguridad química de sus productos, la protección de datos y el uso de materias primas.

En cambio, H&M sí está rezagada en una cuestión: el gobierno corporativo. Es decir, en cómo gestiona aspectos que puedan estar ligados a conductas poco éticas (sobornos, fraudes, etc.); aunque MSCI no desvela la razón de este toque de atención. Por otra parte, las tres grandes de la distribución textil presentan bajo riesgo ESG, según las calificaciones de Sustainalytics; y, en cuanto S&P, la matriz de Uniqlo se queda rezagada respecto a sus rivales y no logra medalla ESG.

¿Qué información sobre sus fábricas dan los tres gigantes del ‘retail’?

Las compañías de distribución tratan de ser cada vez más transparentes en cuanto a cómo es su modelo de producción, aunque no todas informan ni al mismo ritmo ni con los mismos detalles. 

La multinacional sueca, por ejemplo, dio el salto en 2019, cuando comenzó a publicar, a través de su web corporativa, un desglose de dónde fabrica sus prendas. En él, indica quiénes son sus fabricantes, en qué países están esas factorías, pero no detalla qué volumen de prendas o artículos dependen de ellas. 

Inditex hace ese desglose en su informe anual. El último publicado es el de 2019 (a la espera del de 2020). En él, indica que en ese año compró prendas a 1.985 proveedores. De ellos, más de la mitad, en Asia.

Además, el grupo español apunta en esa misma memoria anual que realiza auditorías periódicas, para supervisar el cumplimiento de su código de conducta. Por ejemplo, en ese 2019 realizó más de 12.200 auditorías. De ellas, casi 1.400 fueron de trazabilidad, con el objetivo de comprobar que la producción de sus artículos se realiza en fábricas debidamente declaradas y autorizadas por la multinacional española.

Mientras, la matriz de Uniqlo no detalla en su web corporativa cómo distribuye por países su producción, pero sí que los principales mercados donde tiene proveedores son China, Vietnam, Indonesia, Bangladesh y Turquía. 

Fast Retailing, como Inditex, también desglosa algunas conclusiones de las auditorías que realiza. Por ejemplo, indica que en el último ejercicio realizó más de 600 y que, de los casos de incumplimiento que encontró, más de un 30% estaba ligado a la seguridad laboral y un 20% a los horarios laborales. 

Nuevos objetivos de sostenibilidad de Inditex a 2023

En este contexto, que convierte al sector de la distribución de moda en uno de los que más información pública aportan sobre su modelo de producción, Inditex acaba de confirmar sus nuevos objetivos de sostenibilidad para 2023. 

En su presentación de resultados de 2020, la compañía presidida por Pablo Isla marcó como metas, a dos años vista, la consecución de cero residuos en sus instalaciones, el uso (100%) de fibras celulósicas sostenibles, la eliminación del 100% del plástico de un solo uso; y la reutilización y reciclaje del 100% del material de embalaje en su cadena de suministro.

Cuatro objetivos que llegan después de que dé por superados sus objetivos de sostenibilidad para 2020. Para el año pasado se planteó lograr un 65% de energía renovable en sus instalaciones, pero ha alcanzado el 80%.

Además, da por cumplido el objetivo de que todas sus tiendas cuenten con contenedores de reciclaje, la eliminación de las bolsas de plástico en todos los formatos y que más de la cuarta parte de las prendas que comercializa (iba a ser el 25%, pero ha logrado que sean el 35%) corresponden a la línea Join Life, fabricada con materiales reciclados o materias primas consideradas sostenibles.

De esta forma, la compañía de Arteixo no ha pisado el freno en su estrategia de sostenibilidad, a pesar de la complejidad financiera de 2020. Un año en el que su beneficio neto se recortó en casi un 70% (a 1.106 millones de euros), como consecuencia del cierre de tiendas por la pandemia; y registrar una caída de ventas del 28% (20.402 millones de euros).

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