Los ‘proxy’ cuestionan la retribución de Goirigolzarri en Caixabank

La entidad celebra el próximo 14 de mayo su primera junta tras la integración de Bankia y con el foco puesto en su modelo de retribuciones tras las críticas de la ministra de Economía

El viernes 14 de mayo se celebra la primera junta de accionistas ordinaria de Caixabank tras la integración de Bankia con un punto del orden del día que concentra toda la atención: el modelo de retribuciones de su alta cúpula.

Un modelo salarial en entredicho, tras las críticas realizadas por la ministra de Economía y vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, quien lo cuestionó y puso en el foco, por coincidir las altas retribuciones con un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para casi 8.000 trabajadores.

Un esquema salarial, sobre todo en lo relativo al nuevo presidente ejecutivo de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, que también está bajo la lupa de las firmas de asesoría de voto, los ‘proxy’ quienes realizan recomendaciones en diferente dirección de cara a la junta.

Por un lado, las firmas estadounidenses ISS y Glass Lewis recomiendan el voto a favor de las propuestas del Consejo en todos los puntos del orden de la junta -retribuciones incluidas- aunque ponen el acento en determinados aspectos.

Por otro, la española Corporance, que recomienda el voto en contra de esa política salarial a futuro.

Las claves de los nuevos sueldos

En cuanto a la propuesta en sí, Caixabank someterá a la junta el nuevo sueldo de Goirigolzarri, como reemplazo al anterior presidente de la entidad, Jordi Gual, aunque este último no tenía carácter ejecutivo.

En concreto, los accionistas deberán aprobar que la retribución fija en metálico del presidente ejecutivo, cargo que ocupa desde este mes de marzo, se sitúe en 1,65 millones. Mientras, la del consejero delegado, Gonzalo Gortázar, se mantendrá en los 2,26 millones de euros, el mismo importe de 2020.

La cifra de Goirigolzarri está un 65% por encima de lo que percibía Gual y es el triple de lo que cobraba como presidente Bankia.

Como comparación, su homólogo en Banco Sabadell, Josep Oliu, percibirá un salario fijo de 1,5 millones de euros, aunque, en su caso, su cargo ha perdido carácter ejecutivo en favor del CEO, César González-Bueno.

Además, la propuesta que se somete a la junta contempla un variable para Goirigolzarri, denominado ‘bonus target’ por prestación de servicios, de hasta 200.000 euros. En el caso de Gortázar, este variable se sitúa en  708.800 euros. 

Sin objetivos explícitos en ESG

En el caso de Caixabank, estos variables no recogen aspectos ligados a la evolución de la compañía en criterios ESG (Environmental, Social & Corporate Governance). Al menos no de forma explícita.

Se trata de una política de variable donde casi la mitad de los objetivos no están marcados en esta estrategia de retribución que se somete a la junta, sino que queda vinculada a retos personales por definir.

El otro 50% son aspectos financieros, como el ratio de eficiencia, la variación de activos problemáticos o el rendimiento patrimonial (ROTE). Una de las críticas que, precisamente, enfatizan los ‘proxy’.

En este sentido, Alicia Prieto, analista de gobierno corporativo de Corporance, explica que este asesor de voto se opone a la “política de retribuciones de Caixabank por varios motivos”. En primer lugar, porque la mitad del bonus depende de condiciones / KPIs no reveladas con antelación, que se explican una vez cobrado el bonus”,

Prieto considera que “es indispensable saber de qué depende el incentivo a corto plazo para saber si se alinea con las necesidades de los accionistas. También nos preocupa que el Consejo tenga el poder de discrecional de variar el incentivo a corto plazo en un 25%”.

«Además, a pesar de que la subida de sueldo del presidente ejecutivo del 65% esté justificado porque pasa de haber un presidente no ejecutivo a uno que sí lo es, estamos a favor de que los roles de poder y control estén separados: lo que significa un presidente no ejecutivo”, indica en referencia a Gual.

Además, respecto al consejo de administración en sí, Prieto señala que “salvo por el punto del presidente ejecutivo”, el nuevo órgano de dirección “tendrá un nivel más alto de independencia” [en referencia a un 60% de consejeros independientes), y más bajo de dominicales [20%]. “Además, contará con 6 mujeres, adelantándose a la nueva recomendación del Código de Buen Gobierno de tener un 40% de mujeres para el 2022″.

ISS y Glass, a favor de todos los puntos de la junta

En cambio, los dos principales asesores de voto estadounidenses están a favor de la nueva estrategia salarial para los primeros ejecutivos de Caixabank.

ISS señala en su informe de cara a la junta que el nuevo “paquete de remuneración” del expresidente de Bankia es “justo”.

“La política de retribuciones de la entidad busca asegurar que la retribución fija total y los beneficios sociales sean altamente competitivos”, resume ISS, «basándose en la capacidad de la entidad para atraer y retener talento en estos dos componentes retributivos”, en referencia la parte fija y variable de las retribuciones.

Un presidente mejor pagado que en la competencia

En cambio, Glass Lewis pone el foco en que el sueldo de Goirigolzarri va a estar por encima de lo que abona la media de su sector.

“El presidente ejecutivo va a ser el segundo mayor sueldo” de la entidad, apunta en su informe, en referencia al salario base de 1,65 millones de euros.

En este sentido, indica que esa cifra va a estar por encima de la media de las entidades que considera comparables (entre las que cita ABN AMRO, Commerzbank o UniCredit, entre otras); y que sitúa en 1,26 millones. 

Glass Lewis apunta que suele considerar unos salarios fijos altos “con escepticismo, ya que dicha remuneración no está directamente relacionada con el desempeño”. Además, puede desincentivar la actuación de los primeros directivos.

“En este caso, consideramos que el bonus objetivo para el presidente ejecutivo, establecido en 200.000 euros, es significativamente más bajo que el de los ejecutivos de empresas pares, lo que mitiga nuestras preocupaciones”.

“Si bien creemos que los accionistas deben ser conscientes del alto salario fijo, considerando el contexto de la fusión transformadora que ha hecho que la compañía se convierta en el banco más grande de España, no creemos que este tema justifique una actuación de los accionistas”, en referencia a un voto en contra, concluye.

De momento, lo que es una incógnita es el voto del FROB en la junta, tras la críticas de Calviño. La Autoridad de Resolución Ejecutiva controla el 16% de la entidad y Gonzalo Gortázar, esta semana, se mostró favorable a escuchar la opinión de todos los accionistas de referencia, Estado incluido.

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