Los pesos pesados del sector energético se hacen fuertes en el Índice SOCIAL INVESTOR

Cinco de los nueve valores del selectivo de la élite de la ESG están vinculados a la transformación energética: Enagás, Endesa, Iberdrola, Naturgy y Red Eléctrica

Más de la mitad de las compañías que componen el Índice Social Investor (SI), el primer selectivo español integrado por los valores con mejores notas en sostenibilidad, comparten una característica común: pertenecen al sector energético.

Una situación que, a priori, puede parecer una paradoja dado que las compañías energéticas, tradicionalmente, han estado vinculadas a algunas actividades industriales y al uso de materias primas consideradas, sin lugar a dudas, como contaminantes. Entre ellas, por ejemplo, el petróleo, el gas o el carbón.

Sin embargo, estas mismas compañías tienen los deberes más adelantados en una de las letras que integran la ESG, la E de ‘Environmental’. Es decir, de los tres componentes de estas siglas ligadas a la sostenibilidad medioambiental, social y de buen gobierno, las compañías energéticas han avanzado más rápido en los últimos años en esa transición hacia una economía más libre de emisiones contaminantes y más ligada a las renovables.

No lo han hecho de forma altruista, sino porque la nueva regulación y las exigencias medioambientales que marcan las grandes Administraciones para los próximos años hacen a las compañías avanzar en esa dirección.

En cuanto al Índice Social Investor en sí, esos cinco componentes ligados a la energía están integrados por dos gestores de redes (gas y electricidad) y tres compañías productoras y distribuidoras de energía. Entre estas últimas están Iberdrola, Endesa y Naturgy. Y, entre los primeros, Enagás y Red Eléctrica. Este último, con una participación estratégica por parte del Estado (del 20%) a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Los puntos fuertes de las energéticas en el proceso de transición ‘verde’

Hay que recordar que para ser un integrante del Índice SI hay que cumplir una serie de requisitos. En concreto, conseguir las mejores notas en materia de ESG otorgadas por las principales agencias de calificación internacionales.

En concreto, todas las empresas que integran el recién estrenado índice SI deben lograr la calificación ESG más alta otorgada por MSCI (o bien AA o bien AAA), que las posiciona como líderes de sus respectivos sectores. 

Además, deben presentar al mercado una exposición media o baja en cuanto a los diferentes riesgos en materias ligadas a la ESG, según el análisis que realiza, Sustainalytics.

El tercer aspecto que deben cumplir es conseguir una de las tres medallas ESG que otorga S&P y que, como en todo medallero, pueden ser de oro, plata o bronce en función del diferencial que tengan con otras compañías de sus respectivos sectores. 

Estas cinco energéticas presentan valoraciones significativamente diferentes por parte de las tres grandes agencias de califición en función de las que se construye el Índice SI. Por ejemplo, MSCI concede la ‘Triple A’ en ESG a tres de estas cinco compañías: Iberdrola, Naturgy y Red Eléctrica. Sin embargo, estas tres compañías obtienen ‘medalla de plata’ según las calificaciones de S&P, que concede la de oro únicamente a Enagás.

Detrás de estas calificaciones, en muchas ocasiones, están motivos y argumentaciones que no están al alcance del gran público. Por ejemplo, esta última agencia de calificación, S&P, no desvela las premisas y prioridades ESG que tiene en cuenta a la hora de conceder una u otra valoración. 

En cambio, MSCI sí que perfila algunos de los que considera puntos fuertes o débiles en la gestión de sostenibilidad medioambiental, social o de buen gobierno, pero sin entrar en excesivos detalles a la hora de argumentar esas valoraciones. 

En este sentido, esa citada ‘triple A’ de Iberdrola y Red Eléctrica otorgada por MSCI valora especialmente aspectos como la biodiversidad, la gestión de emisiones tóxicas, el desarrollo del capital humano y las oportunidades en renovables. Mientras que en Naturgy destaca su gobierno corporativo o la seguridad laboral en el trabajo de su plantilla. 

En otro ámbito, el de gestión de riesgos, la cotizada del Índice SI que sale mejor valorada en los análisis de Sustainalytics es Red Eléctrica, donde esta firma de análisis ve riesgos nulos y, en su caso, valora especialmente aspectos como el gobierno corporativo, la gestión de producto, las relaciones comunidades donde opera y la seguridad laboral. 

Pero más allá de las notas, la relevancia de estas calificaciones ESG que impulsa a las energéticas para estar presente en este índice de ESG, que da cabida a la élite de la sostenibilidad en España, es el propio contexto político con el objetivo de la transformación económica hacia una economía descarbonizada. 

Tanto en Europa como en Estados Unidos, el impulso a la reducción de emisiones va a conllevar un alza de las renovables y, ahí, las empresas españolas más experimentadas pueden sacar provecho, no sólo económico, sino también en el desarrollo de sus propias estrategias corporativas y de transformación ‘verde’. Así puede ocurrir tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea con la energía fotovoltaica; y, en Reino Unido, con la eólica, con el foco puesto en la eólica marina.

En ese marco global, todas las grandes eléctricas están inmersas en megaproyectos de inversión y de transformación de su propio modelo de negocio, dejar de lado los combustibles fósiles y elevar la dependencia de las renovables. Iberdrola, por ejemplo, tiene prevista una inversión de 150.000 millones de euros a lo largo de la presente década; o Endesa, que centra su negocio en España, acaba de presentar al Ministerio para la Transición Ecológica, proyectos con un capex estimado en 3.600 millones. 

Las nuevas del índice también pueden ser energéticas

Al margen de las empresas que ya están en el selectivo SI, tres de las seis grandes cotizadas que se han quedado a un paso de entrar en el índice también son energéticas.

De esta forma, parece factible que, en el momento que haya una actualización del Índice Social Investor, con ella pueda elevarse la presencia de este sector. 

Hay que recordar que la redacción de Social Investor revisará el Índice al cierre de cada trimestre, es decir, a 31 de marzo, 30 de junio, 30 de septiembre y a 31 de diciembre. Además, llevará a cabo pruebas de deterioro mensuales. De esta forma, si a finales de cada mes, una compañía es degradada en calificación ESG por dos firmas de análisis será expulsada del índice.

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