Lo social salta a la primera línea del activismo en las últimas grandes juntas del año

Microsoft celebra el 30 de noviembre su encuentro anual y los accionistas han forzado la votación de informes relacionados con la diversidad racional o la discriminación y acoso sexual

Los criterios sociales ganan cada vez más peso entre el activismo en las cotizadas de Wall Street.

Temas como la brecha racial o de género o las medidas contra el acoso sexual se están haciendo un hueco entre las peticiones de los inversores. Estados Unidos es especialmente sensible tras el auge del movimiento Black Lives Matter.

Fiel reflejo de ello es la futura junta de accionistas que celebrará uno de los mayores gigantes de la bolsa norteamericana: Microsoft

El próximo 30 de noviembre, el gigante tecnológico de Bill Gates celebra su encuentro con sus accionistas y son numerosos los puntos del orden del día que a petición de los accionistas se votarán relacionados con temática social.

Este movimiento, por ejemplo, ha forzado la introducción de cinco puntos en el orden del día de la junta: la votación de la presentación de un informe sobre brecha salarial por género y etnia; la votación de la puesta en marcha de un informe sobre efectividad de las políticas anti acoso sexual; una tercera propuesta para impedir que se vendan sistemas de reconocimiento facial, otra propuesta para la introducción de una propuesta de ‘negocio justo’ y otra petición -esta más relacionada con la gobernanza- instando a que publique un informe en el que explique si las actividades de lobbying están alineadas con las políticas de la empresa.

El consejo de Microsoft recomienda votar en contra de todas, pero los proxy no le respaldan en todos los casos. Glass Lewis, por ejemplo, aconseja apoyar la presentación del informe sobre medidas antidiscriminación y anti acoso sexual.

Lo hace con el reproche de que es una promesa incumplida por la compañía, que en 2019 se comprometió a presentar un informe sobre acoso y discriminación sexual tras denuncias de sus trabajadores.

Un losa que pesa sobre el gigante estadounidense desde hace años.

El largo periplo de Microsoft tras las denuncias por acoso sexual

El gigante tecnológico de Bill Gates lleva años en el foco por denuncias sobre acoso sexual. Entre 2010 y 2016, la compañía acumuló más de 230 denuncias de acoso y discriminación sexual, lo que provocó que hace tres años un grupo de empleados presentara una demanda colectiva al considerar que no se dio solución al aluvión de denuncias.

En abril de 2019, una cadena de correos electrónicos internos, filtrada a los medios, reveló una decena de quejas por discrimación y acoso laboral. 

“Estoy decepcionado tras escuchar cualquier comportamiento en nuestros lugares de trabajo que no estén a la altura de la cultura inclusiva que nos esforzamos por crear”, dijo entonces Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft.

El propio directivo anunció que se realizaría un informe anual sobre estadísticas de las quejas presentadas al departamento de recursos humanos.

Pese a ello, el último episodio que enturbió la reputación de Microsoft llegó el pasado octubre, cuando otra cadena de correos -filtrada desde mayo de este año- reveló nuevas quejas de trabajadoras en relación con la brecha de género o la desigualdad salarial, aspectos que han ido tomando mayor relevancia entre los consejos de las cotizadas.

Con todo, las acciones de Microsoft han escalado este año más de un 50 por ciento hasta cotizar actualmente en máximos históricos en el Nasdaq. El índice es precisamente uno de los mercados que más apuesta por un enfoque hacia la sostenibilidad.

La guía de criterios del Nasdaq

En 2017, el Nasdaq elaboró su primera ESG Reporting Guide, una metodología que recoge una serie de actuaciones para ayudar a las empresas en la transición hacia ESG. 

Dos años después, los gestores del mercado referencia del sector tecnológico publicaron una revisión de la guía para tratar de atraer a un mayor número de cotizadas hacia la inversión sostenible y este mismo año ha aprobado forzar a sus cotizadas al menos a explicar las razones que le impiden contar con diversidad racial o de género en el consejo.

“Estos datos se han convertido en herramientas esenciales, no solo para inversores, sino para las empresas que tratan de aumentar la eficiencia operativa”, dijo Nelson Griss, presidente del Nasdaq.

“Tiene como objetivo alentar a las compañías a abordar los asuntos críticos de ESG, como la estrategia de los inversores o la supervisión y responsabilidad”, dijo Evan Harvey, director de sostenibilidad del Nasdaq, que apuntó que el equipo directivo está “totalmente comprometido a asumir un rol de liderazgo en la facilitación de prácticas ESG”.

En otros mercados de Wall Street también se percibe. Por ejemplo, en el S&P 500, que mejoró en un 8 por ciento la puntuación ESG de sus cotizadas en la primera mitad del año, según datos revelados en un informe del propio índice.

Disney: otro ejemplo más del peso de los temas sociales

La mayor importancia que ha adquirido la cuestión social se percibe también en los propios códigos internos de las compañías.

Ejemplo de ello es Disney, salpicado por varias denuncias de discriminación racial en los últimos años y que se ha visto obligado a publicar una guía anual sobre sus principios de inversión sostenible.

“Como empresa global que opera en muchas industrias y geografías, debemos considerar un conjunto amplio ESG. Nos relacionamos con frecuencia con partes interesadas en un diálogo continuo para ayudar a definir los problemas”, explica Bob Chapek, director ejecutivo, en el informe del año pasado, el más reciente.

“Este compromiso con la responsabilidad social es una prioridad para nuestra empresa y para mí personalmente”, afirma el directivo.

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