Las 1001 controversias de Alibaba

El gigante del comercio electrónico llega a su junta de accionistas de este viernes con una estructura de gobernanza débil, en máxima tensión con China, y con sus acciones severamente castigadas

El gigante del comercio electrónico llega a su junta de accionistas envuelto en la polémica. La segunda empresa del sector en el mundo -valorada en más de 440.000 millones de dólares y solo superada por Amazon– celebra su reunión anual el 17 de septiembre.

Fallos de gobierno corporativo, investigaciones a un ex ejecutivo por presuntos abusos sexuales, la complicada relación con el gobierno chino y su mala evolución en bolsa, se conjugarán en la reunión de este viernes, donde someterá a votación apenas tres elecciones de consejeros y la del auditor.

El grupo mantiene la misma estructura de gobernanza desde su salida a bolsa

Sin embargo, este corto orden del día no ha sido suficiente para esquivar los reproches de algunos asesores de voto. Glass Lewis lanzaba hace pocos días una alerta de ‘controversia’, enfatizando los problemas de gobierno corporativo que pesan sobre el gigante desde hace años y que le alejan mucho de las mejores prácticas.

Con una doble cotización -en China y con ADR en Estados Unidos– Alibaba mantiene la misma «estructura de capital y de gobernanza que desde su salida a bolsa en 2015», señala el proxy.

The Alibaba Partnership, integrada por el histórico fundador del grupo –Jack Ma- y otros 35 miembros, entre ellos varios consejeros (J. Michael Evans, Joseph C Tsai, Maggie Wei y Daniel Yong) y representantes de su filial Ant Group, ostenta el derecho de dominar la mayoría del consejo, aunque su posición en el holding sea minoritaria.

El primer accionista del grupo, SoftBank Group, con casi un 25 por ciento del capital sería líder de la sindicatura. Jack Ma ocuparía el segundo lugar, con un 2,59 por ciento del capital.

Las advertencias de los ‘otros’ accionistas

A pesar del modelo de gobernanza de Alibaba, su estructura de capital no es muy diferente a la de las grandes cotizadas. El tercer accionista por peso es Vanguard, y le siguen BlackRock y Norges, con participaciones del 2,51 y del 2,15 por ciento, el primero y el segundo; y del 1,9 por ciento, el tercero.

Y es el fondo soberano -que es bastante escrupuloso con la gobernanza– el que ha adelantado que se opondrá a la elección como consejero de Joseph C. Tsai, que no solo forma parte de The Alibaba Partnership, sino que se sienta en el comité de retribuciones y de nominaciones de la compañía con sede en las Islas Caimán. Una posición que no parece la mejor dada su posición de ‘insider’.

Glass Lewis también recomienda rechazar la elección de Börje E. Ekholm. El consejero delegado del gigante del comercio online es también CEO de Ericsson y en total formaría parte de tres consejos de administración. Una particularidad «excepcionalmente rara», insiste el proxy.

«De acuerdo con el 2020 Spencer Stuart Board Index, mientras que el 39 por ciento de los CEO del S&P 500 forman parte de algún otro consejo de administración, solo el 2 por ciento del S&P participan adicionalmente en dos consejos de administración», apunta Glass Lewis.

Otro inversor con perfil ESG –Ontario Teachers– también ha avanzado que no respaldará la elección de Börje E. Ekholm, porque duda de su dedicación justo por su presencia en otros consejos.

Y no será la primera junta en la que Alibaba se encontrará con la oposición de una parte de las acciones. En la de 2020, el 19,7 y el 18,58 por ciento del capital se opuso a la elección de Maggie Wei y Kabir Misra, respectivamente.

El tira y afloja con el gobierno chino

Más allá de la controvertida estructura de gobernanza, Alibaba mantiene una relación bastante tensa con el gobierno chino. En diciembre de 2020, las autoridades de competencia iniciaron una investigación para descubrir si la compañía violaba la normativa antimonopolio.

Se había publicado que el gigante presionaba a los vendedores para que utilizaran su plataforma, aunque también se relaciona el escrutinio gubernamentales con las intervenciones públicas de Jack Ma cuestionando la regulación china.

En octubre, la Bolsa de Shangai había suspendido la salida a bolsa de su filial Ant Group, que controla Alipay; que es el sistema de pagos que utiliza la propia Alibaba.

La Bolsa de Shangai suspendió en octubre de 2020 la salida a bolsa de Ant Group

Estas investigaciones dieron lugar a una multa de 2.800 millones de dólares, pero las tensiones no se han solucionado tras cerrarse este caso. China ha dado ahora nuevos pasos en contra de los intereses del grupo.

Esta semana, Financial Times adelantaba que el gigante asiático estaría planeando trocear Alipay y forzar a la compañía a incluir los datos financieros de sus clientes en una nueva empresa, en la que el estado chino tomaría una participación.

Esta nacionalización limitaría la capacidad de la Alipay y de Ant para aplicar sus criterios de forma autónoma a la hora de fijar las condiciones de los créditos que concede.

En medio de estos dos conflictos, el grupo, además, se ha visto salpicado por un presunto caso de violación que acaba de cerrarse. Las autoridades han señalado que no puede probarse que un ex ejecutivo de Alibaba hubiera cometido este delito dado que se habría producido tras una cena en la que se habría ingerido alcohol. La decisión ha creado mucha polémica en el activismo civil contra los abusos en cuestiones de género.

Todo este contexto está dejando cicatrices muy importantes en la cotización de Alibaba, que ya cede un 30 por ciento este año.

El único consuelo es que algunos expertos creen que ahora Alibaba podría ser una oportunidad. Según Morningstar, es una de las acciones que cotiza más barata en el conjunto de los mercados mundiales.

«A unos 173 dólares por acción, Alibaba, que cotiza en Nueva York, tiene un precio significativamente por debajo de su valor razonable de 302 dólares», señala.

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