La normativa blinda a Repsol frente al activismo minorista

Follow This, que ha presionado cambios medioambientales en las juntas de BP o Shell, reconoce a SOCIAL INVESTOR que las limitaciones legales en España le impiden aplicar su estrategia en la compañía del IBEX

Antonio Brufau y Josu Jon Imaz, presidente y consejero delegado de Repsol.

Repsol es una de las grandes petroleras que ha logrado esquivar la presencia en su capital de accionistas ‘activistas’ que fuercen la transformación de la compañía hacia una estrategia de reducción de emisiones de gases con efecto invernadero que, no siempre, tiene que estar alineada con los intereses del consejo de administración. 

Y lo ha logrado porque la legislación española exige tener una participación mínima en el capital para poder introducir cuestiones o propuestas, en forma de puntos en el orden del día de las juntas de accionistas de las cotizadas. 

En concreto, se debe alcanzar un 3 por ciento del capital, lo que dificulta la presencia de estos inversores disonantes. Una participación mínima que en otros países, como Estados Unidos, no es un requisito necesario.

Así lo reconoce a SOCIAL INVESTOR Follow This, la firma activista que, en la temporada de juntas de este 2021, ha puesto en jaque a gigantes petroleros como Shell o BP.

Umbral mínimo

“Follow This no tiene planes para perseguir una estrategia en Repsol debido al umbral de acciones que se requiere para presentar resoluciones en España”, indica el accionista activista de origen holandés.

“A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos o EEUU, España requiere tener, al menos, un 3 por ciento de las acciones para presentar una resolución, lo que es relativamente alto”, justifica la firma.

Le quedaría otra opción: ir de la mano de otro accionista, que sí cuente con ese porcentaje del capital y que le ‘cediera’ su capacidad de preguntar en junta. Una opción que, de momento, tampoco está sobre la mesa.

“Si hay un accionista, o un grupo de accionistas, que puedan reunir ese necesario 3 por ciento de las acciones para presentar esa resolución, entonces, una votación por parte de los accionistas podría impulsar a Repsol a mejorar su estrategia climática”, afirma. 

“Follow This no está, actualmente, en una posición de sumar ese 3 por ciento”, reconoce. 

“Este año, ya hemos presentado iniciativas en 11 grandes petroleras, en la Unión Europea y en Estados Unidos”, asume la firma activista. “Quizás si nuestra capacidad aumenta en el futuro sumemos a Repsol en nuestra estrategia, pero no está en nuestro foco, en este momento”, resume a este medio.

Estrategia por escalones 

Hay que recordar que lo que buscan los activistas no es el movimiento directo de cambiar la hoja de ruta de una compañía; sino influir en varias etapas. 

Por un lado, introducir iniciativas en el orden del día de las juntas para que así sean analizadas por los asesores de voto, los ‘proxy’, que realizan sus propuestas en cuanto al sentido o dirección de esas votaciones. Por otro, arrastrar a otros accionistas a definirse y así sumar respaldos.

“Cuando votan una resolución sobre cuestiones climáticas, los accionistas dejan claro a la compañía cuáles son sus expectativas en cuanto a la estrategia de transición, por lo que hasta que la resolución no es presentada y votada, Repsol no es plenamente responsable ante sus accionistas”, argumenta.

“No obstante creemos que hay margen para que Repsol avance en su estrategia si quiere continuar en una posición de liderazgo entre las grandes petroleras comprometidas con acelerar la transición energética”.

Apoyo con matices

De esta forma, Follow This respalda la estrategia que está siguiendo la compañía dirigida por Josu Jon Imaz, que se ha marcado la meta de alcanzar las cero emisiones netas en 2050. Aunque lo hace con reservas. 

La firma holandesa señala, a favor de Repsol, que sea una de las compañías que sí ha tomado medidas para alinearse con los objetivos marcados en el Acuerdo de París. “Sin embargo, existen brechas significativas en su estrategia actual que deberían abordarse”. 

“El problema más urgente son las emisiones [de CO2] de sus productos”, ahonda en referencia a su producción ligada al crudo que compra.

“Muchos de sus pares europeos ya han cruzado el Rubicón, pero las ambiciones de Repsol siguen rezagadas. Hasta que no reconozcan las emisiones de Alcance 3 en sus objetivos de reducción, no pueden pretender ser líderes en la transición”, resume.

Una previsión que podría cambiar en apenas un mes, el próximo 5 de octubre, cuando Repsol tiene previsto llevar a cabo su ‘Low Carbon Day’ ante los inversores. Una cita donde puede ahondar en esa estrategia de descarbonización de su cartera de productos pero también en su giro de negocio hacia las renovables.

En los últimos meses, la compañía presidida por Antonio Brufau ya ha dejado claro que busca o bien sacar a bolsa su división de bajas emisiones o buscar un socio financiero; o ambas variables al mismo tiempo.

El objetivo es reducir los costes de capital de un negocio que deberá ser el pilar de su transformación en los próximos años. Decisión que tiene que tomar antes de mediados de 2022, según los plazos que ha ido publicando. 

¿Qué es Follow This?

Ese eje de negocio es bien visto por Follow This que tiene detrás a Mark van Baal quien se ha ido labrando un papel en el activismo accionarial a base de una estrategia de ‘crowdfunding’ de acciones. 

Busca inversores comprometidos con el cambio climático que sólo compren una acción de las compañías petroleras donde hace activismo; y la cendan a Follow This para que esta firma introduzca puntos en el orden del día.

Los primeros pasos los dio con la petrolera angloholandesa Shell y fue en 2016 cuando entró en la junta de ésta para exigir un voto respecto a un nuevo modelo de negocio que se enfocara hacia las renovables. Entonces sólo logró un 3 por ciento de votos a favor de su resolución y otro 3 por ciento de abstenciones.

Esos porcentajes quedan lejos de los alcanzados este año en BP, donde el activista holandés instó a votar para endurecer los objetivos de reducción de emisiones de la petrolera británica. Propuesta que fue rechazada, pero que sumó más de un 20 por ciento de votos a favor. 

Recomendaciones de compra

En cuanto a Repsol, hay que recordar que tiene entre sus principales accionistas a Sacyr, en proceso de salida, con un 8,2 por ciento del capital, además de inversores institucionales como JPMorgan o BlackRock, con casi un 7 y un 5,1 por ciento del capital, respectivamente. 

Además, la petrolera sigue concentrando recomendaciones de compra por parte de los analistas, en un ejercicio donde la compañía se va a ver beneficiada -si no cambia el rumbo- por la evolución al alza del crudo. Una tendencia que le permite mayores márgenes con los que, a su vez, tiene que financiar su estrategia hacia la descarbonización que exige Bruselas. 

En concreto, un 52,9 por ciento de los accionistas que recoge el consenso de Bloomberg aboga por comprar sus títulos, frente a un 41,2 y un 5,9 por ciento que instan a mantener y a vender, respectivamente. Mientras, su precio objetivo a doce meses se sitúa en 12,15 euros por acción, cuando al cierre de este miércoles cada título está en los 9,515 euros.

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