Indra vincula el variable de sus CEO a cumplir con la taxonomía de la UE antes de 2023

La nueva política de retribuciones de la compañía controlada por la SEPI incluye cinco objetivos ESG

Indra vivirá a finales de este mes una de las juntas de accionistas más relevantes de los últimos años. Lo será por el cambio en su modelo de dirección tras el relevo en la presidencia, que ya ocupa Marc Murtra, y la cesión del poder ejecutivo de este cargo, que pasa a ser de sus dos consejeros delegados, Ignacio Mataix Entero y Cristina Ruiz Ortega.

Un cambio de estructura de poder que el consejo de administración decidió tras la crisis reputacional y de buen gobierno corporativo motivada por la sustitución de Fernando Abril-Martorell por decisión de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y las sombras que esta medida vertió sobre la independencia del consejo de administración.

Finalmente, el órgano de dirección optó por una solución intermedia, manteniendo el relevo en la presidencia pero cediendo el poder ejecutivo a dos directivos con amplia experiencia en la compañía tecnológica que, además, han sido en los dos últimos años, la ‘mano derecha e izquierda’ de Abril-Martorell. 

Su nombramiento, como el de Murtra, tendrá que recibir el visto bueno de la junta de accionistas del próximo 29 de junio.

El presidente no ejecutivo de Indra, Marc Murtra

Pero ese cambio en la cúpula no será el único punto en el orden del día que centre la atención. Además, sus inversores tendrán que dar el visto bueno a la nueva política de retribuciones de la compañía para los ejercicios comprendidos entre 2021 y 2023. 

Las tres claves de la nueva política de retribuciones

Esa nueva política salarial para el órgano de dirección de Indra abarca, principalmente, tres puntos. Por un lado va a “adecuar” la retribución fija de cada uno de los consejeros delegados, que pasa de 550.000 a 600.000 euros “para reflejar el mayor alcance en su responsabilidad derivado de la nueva distribución de funciones”.

En el pasado ejercicio, la retribución fija de Abril-Martorell, según marcaba la política salarial en vigor hasta este año, se situaba en los 775.000 euros.

Y, precisamente, por ese cambio en el concepto de la presidencia y la pérdida del poder ejecutivo, Indra redefine los conceptos por los que será remunerado su presidente y los importes aplicables. 

Además, revisa al alza el importe máximo de la retribución a medio plazo, que pasa del 133% al 150% del importe ‘target’ y incluye cinco conceptos ligados a la ESG.

Como máximo, el conjunto de consejeros de Indra podrán percibir 2,6 millones de euros.

Los nuevos objetivos de sostenibilidad de sus CEO

Esta nueva política de retribuciones, para los dos consejeros delegados de Indra, los dos únicos miembros del consejo con carácter ejecutivo, tendrá un marcado componente ligado al elemento medioambiental de la ESG.

En concreto, Indra se marca cinco metas sostenibles. Una de ellas es novedad dentro de las retribuciones de las empresas del IBEX, porque conlleva la “aplicación de la Taxonomía UE a las actividades de Indra de forma sistemática antes del 2023”.

Además, liga el variable, que se medirá una vez concluya 2023, al establecimiento y aprobación por parte de SBTi [en referencia a los ‘Science Based Targets’ y comunicación pública de los objetivos de reducción de emisiones basados en la ciencia para los Alcances 1, 2 y 3, con horizonte temporal 2030 y 2040.

Quiere cumplir, matiza la compañía en su informe a la junta, con la meta de reducir en un 20% las emisiones GEI (Gases Efecto Invernadero) para los Alcances 1 y 2 vinculados al consumo energético en los centros de trabajo en 2023 tomando como año base las emisiones registradas en 2019.

Así como un objetivo del 5% de reducción de emisiones GEI para el Alcance 3 en 2023, de emisiones vinculadas a la cadena de valor de la compañía en ese año y, de nuevo, tomando 2019 como referencia. 

El quinto objetivo está ligado al “incremento del porcentaje de energía renovable adquirida hasta alcanzar un 100% en España en 2023”.

En cuanto al peso de estos criterios, Indra indica que el logro de tres de los cinco objetivos ESG determinará un nivel de pago del 50%; el de cuatro de ellos, del 100%; y el de cinco, del 150%. “En caso de logro únicamente de dos objetivos ESG no se abonará incentivo”, puntualiza.

Y la nueva retribución de Murtra como presidente

En cuanto a la nueva política de retribución de Indra, hasta 2023, para su nuevo presidente no ejecutivo establece una remuneración fija de 550.000. Es decir, lo que hasta ahora cobraban los dos directores generales de la compañía, Ignacio Mataix Entero y Cristina Ruiz Ortega, antes de llegar a ser consejeros delegados.

A ella se podrán añadirse otras remuneraciones por su posible pertenencia a alguna Comisión del Consejo.

Además, Murtra podrá ser beneficiario de un complemento en efectivo o en especie en concepto de beneficios sociales (incluyendo seguro de vida y accidentes y de asistencia sanitaria), desglosa la compañía. 

La multinacional española explica en la documentación que somete a la junta que, para fijar este importe, su Consejo de Administración ha considerado, entre otros, y previo informe de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones, “el perfil de la persona, el alcance de las funciones asignadas al cargo y los datos retributivos de mercado sobre presidentes no ejecutivos en el IBEX 35 y en otros países europeos”.

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