Indra, un golpe a la regla de oro de la gobernanza

El castigo contra el valor en bolsa no afloja, después de que la polémica sobre el cese de Abril-Martorell esté poniendo en tela de juicio la independencia del consejo

Fernando Abril-Martorell, presidente (hasta el momento) de Indra

El cuestionado cese de Fernando Abril-Martorell como presidente de Indra está dejando importantes cicatrices en la cotización de la compañía tecnológica española.

Desde que Indra reconociera que el principal accionistas del grupo -la SEPI– quería promover un cambio en la presidencia ejecutiva del grupo, sus títulos no han dejado de caer -ya ceden más de un 13% o 191 millones en capitalización-; en lo que parece un castigo tanto a la incertidumbre como a las sombras que el relevo está dejando sobre la independencia del consejo. Algo que puede considerarse un pecado capital en términos de gobernanza.

Y no son caídas anecdóticas porque están viniendo acompañadas de un fuerte volumen de negocio. Las del viernes, cuando los títulos se dejaron casi un 8%, se registraron con un incremento del volumen del 600%. Si ese aumento era insuficiente; el descenso del lunes -de un 4,72%- se produjo con un aumento de las transacciones de títulos del 50% sobre la sesión anterior.

Las últimas tres sesiones han sido las de mayor volumen de negocio en todo mayo

El martes, los números rojos, ya más moderados -las acciones cerraron con un caída del 1,05%-, no aflojaron, sin embargo en volumen, regresando a los niveles del viernes. Estas tres tres sesiones han sido las más activas en intercambio de títulos en todo mayo.

El coste de la reputación

La reputación en gobernanza de Indra puede quedar tocada, dado que, tal como se habrían producido los acontecimientos, la SEPI no solo habría impulsado el cese de un presidente, sino el nombramiento de otro; sin que la comisión encargada hubiera tenido la iniciativa.

En su comunicado del viernes, Indra reconocía que «el principal accionista ha trasladado a la compañía su voluntad de promover un relevo en la presidencia, ostentada por D. Fernando Abril-Martorell Hernández, cuyo mandato finaliza este año, así como de su deseo de dar inicio a una nueva etapa en la presidencia de la compañía. El consejo no ha adoptado todavía ninguna decisión sobre ese posible relevo», insistía.

A cierre de esta información, no había trascendido la decisión tomada por la comisión de retribuciones y nombramientos, pero tal como se han producido los acontecimientos, parece complicado que la propuesta de Marc Murtra, de ser aprobada, parezca una designación motivada desde la independencia y tras un proceso competitivo entre varios candidatos. El consejo ya va a quedar cuestionado.

La comisión de nombramientos está presidida por Alberto Terol

Al frente de la comisión de nombramientos de Indra se encuentra Alberto Terol, que forma parte del consejo con categoría de independiente. Está acompañado por Antonio Cuevas (dominical, a designación de la SEPI); Ignacio Martín (independiente); Santos Martínez-Conde (dominical, a designación de Corporación Financiera Alba) e Isabel Torremocha (independiente).

Si realmente existe tensión interna, no se puede descartar alguna dimisión.

La junta, pospuesta hasta el 30 de junio

El cambio del primer ejecutivo de Indra puede ser una cuestión interesante de cara a la junta de accionistas. Por el momento, la cita se ha retrasado hasta el 30 de junio, ya que debería ser allí donde se ratificará la designación del nuevo primer ejecutivo y ver los apoyos que obtiene.

A priori, los asesores de voto suelen ser contrarios a apoyar la concentración de poder en un único ejecutivo; por lo que ya se podría cuestionar que Muntra tomara el testigo de Abril-Martorell exactamente con las mismas atribuciones.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la SEPI cuenta con un 18,75% del capital; pero Fidelity y Corporación Financiera Alba, que ostentan un 9,8 y 9,99% del capital, respectivamente, contarían de forma conjunta con más acciones.

Además, otros accionistas relevantes serían Norges, Santander Asset Management y T. Rowe Price, que ostentan algo más de un 3% del capital cada uno de ellos. El sentido de su voto también sería importante para que la elección contara con suficientes apoyos.

En la junta de 2020, el quórum superó ligeramente el 70%. Aunque con esa asistencia, el peso en el voto de la SEPI ronda el 26%, necesitaría del apoyo de otros accionistas para sacarlo adelante con la actual estructura de una acción; un voto.

En la junta del año pasado hubo bastante consenso alrededor de las propuestas. Ninguna obtuvo menos de un 70% de aceptación.

La gobernanza y el valor de Indra

El análisis fundamental clásico apuntaría que, tras las caídas, se podría estar abriendo una oportunidad de compra en Indra. De hecho, exactamente ese es el consejo que están lanzando algunos analistas.

De acuerdo con ‘Bloomberg’, las últimas firmas que han revisado su recomendación sobre Indra –Bestinver, JB Capital, GVC Gaesco y Mirabaud– habrían aconsejado retener o comprar títulos.

Sin embargo, la inclusión de la ESG en el modelo puede poner algunos matices al respecto. Los inversores con este perfil empiezan a considerarlos en sus modelizaciones -la ‘mala’ gobernanza es un factor de riesgo- y podrían realizar valoraciones distintas, aunque, por el momento, estas puntualizaciones no trascienden habitualmente en los precios objetivos.

Aunque existe poca visibilidad sobre el peso relativo de estos intangibles en las valoraciones, el auge de la ESG podría poner en ‘barbecho’ la capacidad de Indra de atraer inversores si se cuestiona la independencia de su consejo.

La independencia no solo es un factor clave en decisiones de este tipo, sino también en las de negocio. Unos movimientos que sí tienen un reflejo claro en el cálculo de las estimaciones de flujo de caja.

No obstante, los inversores ya estaban sobre aviso de que la ‘calidad’ de gobernanza de Indra no era de las más altas. De acuerdo con el índice que realiza ISS, su nota en gobernanza es de 6; dentro de una escala del 1 al 10; donde el 10 es el peor posible. La nota de la media de sus competidores también es mejor; al situarse en los 4,43 puntos.

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