ESG y ‘cero emisiones’, dos mensajes estratégicos del Banco Santander y Ana Botín a los accionistas

La presidenta del banco coloca ambas temáticas en el centro de su intervención, en un momento en que los inversores reclaman al sector financiero compromiso climático

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, centró su intervención durante la junta de accionistas del Banco Santander este viernes en nueve bloques. Dos de ellos, y presentes en la parte central de su mensaje, estuvieron ligados con la ESG y los nuevos compromisos del banco en materia de descarbonización.

El sector financiero es uno de los que se ha quedado sin ‘storytelling’ en los últimos años de cara a sus inversores. Tras el golpe reputacional de la crisis financiera, los tipos negativos se llevaron por delante el ‘marketing’ del ROE (rentabilidad sobre sus recursos propios) y la COVID-19 terminó por poner punto y final a los intentos de los bancos por mostrar fortaleza pagando dividendos en efectivo.

Con el escenario económico lleno de interrogantes -solo la promesa de que cuando el Banco Central Europeo (BCE) levante las restricciones se recuperará la política de retribución previa (50% del resultado ordinario)-, la banca está encontrando en la sostenibilidad un nueva línea argumental sobre la que construir otra nueva ‘narrativa’, que además es necesaria para ir respondiendo a las exigencias de los inversores y de los supervisores.

La sostenibilidad da la oportunidad a la banca de construir un nuevo ‘storytelling’ en un entorno económico muy negativo

Botín, de hecho, recurriendo a una expresión que ya utilizó para referirse al papel del sector financiero en la canalización de ayudas a la economía en el arranque de la crisis del coronavirus, recuperó la idea de que la banca es «parte de la solución» al referirse al cambio climático.

Y con las manos atadas a la espera de cómo evolucione la crisis, participar en ese cambio, es una manera de demostrar que la entidad va hacia adelante aunque a nivel de negocio se encuentre a la espera de que las vacunas obren el milagro de relanzar la economía -y al sector financiero, muy cíclico, con ella-.

Estrategia de negocio o corporativa

Los periodistas solemos descartar aquellas partes de los discursos o de las intervenciones que nos suenan más ‘corporativas’; tal vez por eso se leyeron pocos titulares este viernes sobre el eje central del discurso de Botín, que colocó los compromisos con la sostenibilidad en el centro de su intervención.

La presidenta del Santander no anunció nada realmente nuevo, pero dedicó dos epígrafes de su intervención a los compromisos de descarbonización y a la ESG y lo hizo en la parte principal de su intervención.

La ubicación y la longitud de la temática parece indicar que para el sector financiero estas cuestiones están dejando de ser secundarias y ya no son relegadas a una ‘slide’ final en una presentación.

En el futuro se verá si la banca realmente convierte estos epígrafes en estratégicos; o si solo responden a la necesidad de cubrir una demanda creciente en el mercado y en los reguladores.

Fueron varios los mensajes que Botín lanzó en la junta de accionistas en esta línea, en un año en el que el activismo está presionando a las entidades financieras especialmente en materia climática.

Los resultados, bajo criterios ESG

La presidenta del Santander relacionó la evolución de la cuenta del resultados del banco con la gestión responsable. «Hemos conseguido estos sólidos resultados financieros al tiempo que hemos implementado las mejores prácticas medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG), para ser un banco más responsable cada día», señaló.

En esta línea insistió en que el banco está avanzando a buen ritmo en los 11 compromisos de banca responsable adquiridos en 2019 y recordó la financiación sostenible concedida en 2020 -15.000 millones de euros-; los avances en materia social (políticas de igualdad en la plantilla o concesión de microcréditos) y en gobernanza.

Para los críticos con la estructura corporativa del banco -donde la presidencia de Ana Botín es ejecutiva-, lanzó el mensaje de que siempre había contado con amplio respaldo por parte de los accionistas.

«Año tras año, nuestro gobierno corporativo cuenta con el total apoyo de nuestros accionistas, como se refleja en el hecho de que el 99,68% de los accionistas respaldaron la gestión del Banco en la pasada Junta ordinaria, y sólo un 0,32% votó en contra», señaló.

El Santander hizo públicos sus primeros compromisos de descarbonización de cartera pocas semanas antes de la junta

Otro punto desarrollado por Botín fueron son los compromisos con la descarbonización. Un aspecto sobre el que aportó pocos detalles adicionales a los publicados hace pocas semanas, cuando en febrero anunció que se comprometía a ser cero emisiones netas en 2050.

«Nuestros primeros objetivos de descarbonización son, que en 2030 habremos dejado de prestar servicios financieros a los clientes que obtengan más del 10% de sus ingresos del carbón térmico; y, además, para ese año reduciremos a cero nuestra exposición a minería de carbón térmico en todo el mundo», recordó Botín durante su intervención.

Una hoja ‘obligatoria’ en 2023

El Santander ha dejado para más adelante aportar nuevos compromisos en materia de descarbonización para otros sectores. «Para septiembre de 2022, estableceremos objetivos de descarbonización en otras industrias, incluyendo petróleo y gas, transporte y minería y metales», explicó.

Será un paso que veamos dar a muchos bancos –BBVA también ha avanzado ya sus primeros compromisos-, porque no solo lo están exigiendo los grandes inversores, sino que será obligatorio por ley. Si la Ley de Cambio Climático se aprueba en los términos en los que ha entrado para su tramitación al Congreso, todos los bancos tendrán que publicar compromisos en 2023.

Para Botín, ese cambio no solo es una forma de gestionar el riesgo del cambio climático, sino que también es una oportunidad de negocio para la cartera de crédito. «Podemos ayudar a que los hogares sean energéticamente eficientes, financiar la instalación
de paneles solares, vehículos eléctricos y contribuir a una agricultura baja en carbono», enumeró.

Por el momento, el Santander ya se ha comprometido a facilitar 120.000 millones en financiación verde para 2025, que aumentará a 220.000 millones de euros en 2030.

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