El FROB se queda solo en su ‘castigo’ al plan de retribuciones de Caixabank

Menos del 18% del capital total del banco rechazó la propuesta en la junta. El organismo dependiente del Ministerio de Economía ostenta en solitario más del 16%

O negro o blanco. No hubo término medio el pasado viernes en la junta de Caixabank alrededor de la propuesta de retribuciones para la cúpula de la entidad en el periodo 2020-2022.

En un encuentro muy caldeado por coincidir con las negociaciones del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) posterior a la fusión con Bankia, la propuesta en materia salarial -especialmente criticada fue la ‘subida’ de sueldo de José Ignacio Goirigolzarri-, obtuvo el rechazo del 23% del capital presente o representado a la junta.

Teniendo en cuenta que el quórum fue del 75% del capital, visto ese porcentaje, la capacidad del FROB para sumar accionistas a su ‘castigo’ ejemplificador fue baja.

Así, la votación más polémica de la junta -el punto 12 del orden del día, titulado «Modificación de la política de remuneraciones de los consejeros»- acumuló 1.407 millones de acciones que votaron en contra.

En términos globales, sin atender al quórum, esa cifra representa el 17,46% del capital total del banco. Por lo que descontando la participación del FROB (del 16,12% según la información disponible en CNMV), solo otro 1,34% del capital de Caixabank se habría opuesto a la hoja de ruta en retribuciones presentada por el banco para los próximos años.

El mismo FROB, de hecho, habría sido mucho menos ‘duro’ en su oposición a otros puntos del día en los que se aprobaron diversas propuestas en materia de retribución; que fueron numerosas.

Además de la hoja de ruta para este y el próximo ejercicio, se sometieron a votación otras propuestas relacionadas con estas políticas, como el número máximo de acciones a entregar y ampliación del número de beneficiarios en el tercero ciclo del plan de incentivos anuales condicionados vinculados al Plan Estratégico 2019-2021; la entrega de acciones a favor de los consejeros ejecutivos como parte del programa de retribución variable; el nivel máximo de retribución variable para los empleados cuyas actividades profesionales inciden de forma significativa en el perfil de riesgo; o la votación consultiva del informe anual sobre las remuneraciones de los consejeros correspondiente al ejercicio 2020.

Excepto en el último caso, cuando se opuso un 1,426% del capital presente o representado en la junta; en el resto, la oposición fue inferior al 1% del capital; lo que hace anticipar que el FROB se abstuvo en el resto de materias relacionadas con las retribuciones, ya que en todas estas propuestas las abstenciones llegaron a superar el 20% de los votos.

Un ‘toque’ serio de atención

La necesidad política de llevar adelante un voto de castigo por parte del FROB, sin embargo, no es baladí. Aunque no haya contado con el apoyo de otros inversores institucionales o de Criteria -que irremediable votó a favor-, el ente público es un accionista muy relevante del banco.

El términos generales, de hecho, el grado de aceptación de las propuestas retributivas fue mayoritario. El polémico punto 12 que llevó al FROB a oponerse, obtuvo el respaldo de un 75,76% del capital presente en la junta.

No obstante, fue una cifra notablemente más baja que la lograda por los puntos del día no ligados a las retribuciones, donde el apoyo llegó al 99-98% del capital presente.

En su etapa como primer accionista de Bankia, al tratarse de una entidad que había recibido fondos públicos, las retribuciones estaban limitadas y, de hecho, el sueldo de José Ignacio Goirigolzarri era inferior al de otros presidentes de bancos del IBEX.

El sueldo de Goirigolzarri en Bankia estaba limitado al haber recibido el banco apoyo público

Tras la fusión, esa condición ha variado y el banco cuenta con libertad para fijar su política retributiva, pero el banco podría ser sensible a la ‘preocupación’ de su segundo principal accionista -para ello tendría que presentar una nueva política de retribuciones en su próxima junta-.

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank, durante la presentación de resultados del primer trimestre -que ya estuvo protagonizada por la polémica sobre los salarios de los banqueros- se mostró abierto a escuchar todas las propuestas.

El posicionamiento político del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos en esta materia es bastante claro y con la presión sindical en su punto máximo por el ERE -todavía no se ha llegado a un acuerdo aunque el banco defiende que esa es su intención-, incluso parece comprensible.

Los asesores de voto avanzaron antes de actual temporada de juntas, que iban a estar muy pendientes de que la política de retribuciones de las empresas cotizadas estuviera alineada con las propuestas que presentaban a la plantilla; que se habían visto golpeadas por las consecuencias de la COVID-19.

Con la sucesión de expedientes de regulación de empleo que acumula el sector, y los dividendos limitados por parte del BCE, no parece muy adecuado impulsar políticas de retribuciones de las cúpulas extremadamente generosas.

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