Dónde falla la banca española en la difusión de información no financiera

El Banco Santander, BBVA, Bankia, Bankinter, Caixabank y el Banco Sabadell se centran únicamente en el impacto ambiental y climático

Los principales bancos españoles se quedan todavía cortos a la hora de difundir el impacto de su actividad en el medio ambiente, según un reciente informe del Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA).

“La divulgación de información no financiera en materia ambiental es fundamental para entender cómo la banca gestiona los riesgos climáticos y los impactos ambientales procedentes de sus servicios financieros. Sin embargo, la información no financiera divulgada por los seis bancos analizados en este informe (Banco Santander, BBVA, Bankia, Bankinter, Caixabank y Banco Sabadell) no es suficiente con respecto a su actividad financiera”, afirma Quentin Aubinaeu, abogado de esta organización sin ánimo de lucro (declarada de utilidad pública en 2001).

Específicamente, la Ley 11/2018 (que supone la transposición de la Directiva 2014/95/UE al ordenamiento jurídico español) exige que las grandes compañías informen “sobre los efectos actuales y previsibles de sus actividades en el medio ambiente, y, en su caso, la salud y la seguridad, el uso de energía renovable y/o no renovable, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el consumo de agua y la contaminación atmosférica”.

En concreto, la regulación establece cinco categorías sobre las que las compañías deben incluir información: contaminación; economía circular, prevención y gestión de residuos; uso sostenible de los recursos, cambio climático y protección de la biodiversidad.

En base a este requerimiento, los bancos deberían informar, por ejemplo, sobre contaminación y medidas para reducirla pero Bankinter, Caixabank y Santander esquivan estos datos en sus Estados de Información No Financiera y afirman que la contaminación “no es material para el grupo“, de acuerdo con las conclusiones de IIDMA.

Bankinter, Caixabank, Santander, BBVA o Sabadell no informan sobre temas como la contaminación

Por su parte, BBVA y Sabadell ni tan siquiera aluden a este tema y solo Bankia lo aborda.

Los bancos españoles, en cambio, sí informan sobre la gestión de los residuos, consumo de agua, energía o papel.  

Si bien, IIDMA se queja de la interpretación restrictiva que las entidades realizan sobre toda esta información, al incluir únicamente la que procede de sus edificios y no aquella que se genera en el desarrollo de su actividad (o de sus inversiones).

Lo mismo ocurre con las emisiones de efecto invernadero. La información que aportan las entidades no incluye “las emisiones que son resultado del uso de bienes y servicios por parte de los bancos”, una falta que la organización critica abiertamente.

Poca visibilidad hacia la ruta ‘cero emisiones’

En cambio, las entidades se explayan a la hora de informar sobre su alineamiento con los objetivos del Acuerdo de París pero luego “no detallan las medidas que adoptan para conseguirlo” salvo en el caso de BBVA, que informa de “la incorporación de un precio interno para las emisiones de CO2 a partir de 2020”.

Gran parte de las entidades se extienden sobre su alineamiento de los objetivos del Acuerdo de País

También Santander hace una mención a este tema, al afirmar que “publicará objetivos específicos para cada sector, basados en escenarios para alinear las carteras con los objetivos del Acuerdo de París”.

Pero el silencio es la norma en el resto de entidades. “La información es muy limitada y no hace referencia a las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a la actividad financiera de la banca”, advierte el informe que, asimismo, se queja de la ausencia de información relativa a la financiación de negocios de combustibles fósiles.

La financiación de proyectos petrolíferos

Solo Caixabank explica que la exposición a este tipo de activos representa en torno al 2% del total de la cartera de activos financieros -el peso del BBVA sería del 1% según avanzó durante la presentación de resultados de 2020-.

Esto destaca si tenemos en cuenta que entidades como Banco Santander y BBVA financiaron proyectos basados en combustibles fósiles por 25.736 y 17.452 millones de dólares respectivamente en 2019 (según el informe), a pesar de que ambos se han adherido a iniciativas internacionales para alinearse con los objetivos del Acuerdo de París.

Por último, solo BBVA avanzó medidas para preservar la biodiversidad, mientras que el resto de bancos se limitaron a explicar que es un área que no les afecta por su tipo de actividad.

Si bien, desde la organización aseveran que “esto no se ajusta a la realidad” pues la banca puede invertir en actividades que deterioran la biodiversidad a través de la deforestación, la degradación o el cambio de uso de la tierra.

Por todo ello, la organización asevera que la información divulgada por los bancos españoles también desoye las recomendaciones de Bruselas en este sentido, que específicamente detallan que los bancos deben ofrecer información sobre los impactos ambientales y climáticos de sus edificios, pero también de sus productos financieros.

“Estos seis bancos omiten datos esenciales para comprender la situación económica de las empresas, dado que no incluyen información completa relativa a los impactos que generan en el medio ambiente, el cambio climático y los riesgos a los que están expuestas”, concluye el informe de la organización.

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