De la implicación del consejo a la doble materialidad, los pasos para integrar la sostenibilidad en las cotizadas

PwC y Women Action Sustainability (WAS) recomiendan darle más protagonismo en materia de retribución y ligarla a una serie de métricas concretas

La sostenibilidad y los compromisos ESG están ganando altura dentro de los pesos pesados de la bolsa española. Una veintena de empresas del IBEX ya cuenta con una comisión específica de sostenibilidad en su consejo de administración, pero es previsible que la lista vaya a más en el futuro; para adaptarse a la demanda de los grandes inversores, que exigen que sea una responsabilidad que dependa de la primera línea ejecutiva.

Contar con una comisión de sostenibilidad, se considera una ‘buena práctica’ y, a pesar de su crecimiento en los últimos años, impulsar su posición continúa siendo una recomendación habitual entre las consultoras.

De hecho, es el número uno entre las que plantean PwC y Women Action Sustainability (WAS) en su último informe en esta materia titulado «Sostenibilidad en los Consejos y en la Alta Dirección. Cómo se tratan los asuntos ESG en la gran empresa española».

Su primera clave para impulsar la sostenibilidad es justo colocarla en la primera línea de fuego del consejo. «El Código de Buen Gobierno de las Sociedades Cotizadas aprobado por la CNMV ya recomienda que las organizaciones empresariales promuevan la adopción de políticas adecuadas en materias medioambientales y sociales como responsabilidad indelegable del Consejo de Administración», recuerdan.

La CNMV recomienda que sea la Comisión de Auditoría la que asuma las funciones de supervisión del proceso de elaboración y de la integridad de la información no financiera, así como de los sistemas de control y gestión de riesgos no financieros.

Es necesario contar con un consejero con experiencia y que todo el consejo tenga una formación mínima

«No existe un modelo único viable», apuntan PwC y WAS, «pero la sostenibilidad debe estar representada en el Consejo con al menos un consejero con experiencia y formación en la materia, y todos los consejeros deben tener una formación mínima en la materia, integrando la sostenibilidad en el perfil de todos los componentes del Consejo, de la misma forma que ocurre con otras materias como la financiera», valora.

Este enfoque, de hecho, está muy alineado con las ‘exigencias’ que están lanzando los grandes inversores. En las especificaciones posteriores a la carta de Larry Fink, BlackRock, por ejemplo, citaba específicamente al responsable de sostenibilidad y exigía conocimientos en la materia al conjunto de consejeros.

Del ‘top’ al ‘down’ corporativo

La visibilidad de la responsabilidad de los consejos en materia ESG, sería solo la punta del iceberg de cómo la sostenibilidad debe integrarse en el conjunto de la corporaciones.

PwC y WAS apuntan que el segundo paso necesario es que el Comité de Dirección esté integrado en este desarrollo. «Es necesaria una Dirección de Sostenibilidad que concentre esta función, coordine todos estos aspectos en la organización y esté presente en el Comité de Dirección, porque la sostenibilidad debe estar presente en las mesas donde se toman las decisiones», insiste.

El apoyo corporativo a los ejecutivos envueltos en esta materia debería ser, asimismo, explícito. «Los profesionales que la impulsan
en los distintos ámbitos de la empresa deben ser mucho más visibles y participar en los procesos estratégicos de las organizaciones, sintiendo un apoyo claro por parte de la Alta Dirección», recomiendan.

Evidentemente, para que pueda ser efectiva, también es necesario que cuente con recursos técnicos, humanos y económicos suficientes, que garanticen «la integración de la sostenibilidad en la estrategia y en la toma de decisiones de la organización», recoge el estudio, que insta también a la capacitación técnica de todos los que se vean envueltos en esta materia.

La doble materialidad, la ‘contabilidad’ sostenible deseable

Los esfuerzos de las compañías por avanzar en sostenibilidad deben buscar una vía de comunicación útil. Siempre centrada en objetivos de largo plazo, PwC y WAS consideran imprescindible que el impacto se mida de acuerdo a criterios de doble materialidad.

Este ‘modelo’, que refleja el impacto de la empresa en el medioambiente y la sociedad y a la vez los riesgos que hechos como el cambio climático o problemas sociales pueden tener en las cotizadas, es el que está ganando terreno en el debate sobre cómo reflejar -por ejemplo- los riesgos medioambientales.

También es una vía útil para comparar empresas de distintos sectores, aunque todavía no se ha logrado una estandarización que permita a las cotizadas emitir una información que sea fácilmente interpretable por todos los actores del mercado.

Estos esfuerzos tampoco serían útiles sin la utilización de KPIs, pero con racionalidad. «Elevar la sostenibilidad requiere necesariamente contar con estas métricas pero es también importante seleccionar una muestra de no más de 15-20 que formen parte del cuadro de mando de la compañía, y que permitan evaluar de forma periódica por parte del Comité de Dirección y del Consejo el desempeño ESG de la compañía», señala el informe.

Por supuesto, este comportamiento tiene que formar parte de la política retributiva de las empresas; y hacerlo en un porcentaje significativo y que estos objetivos «estén marcados por la estrategia, definiendo indicadores vinculados a métricas previamente definidas y que puedan ser medidos de forma consistente en el tiempo», recomiendan PwC y WAS.

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