Arabia Saudí se aferra a las exportaciones de petróleo y esquiva el ‘boom’ de los activos limpios

Con la petrolera estatal Aramco como punta de lanza, el país ha recuperado sus ingresos exteriores prepandemia gracias al crudo y está lejos de dar el giro hacia las renovables

Desierto. Imagen de Unsplash

Un país asentado en un maná de petróleo. Arabia Saudí sigue aprovechando sus recursos naturales para impulsar su economía pero que sigue rezagado en materia ESG.

Lo hace gracias al tirón del crudo en los últimos meses y a pesar de la tendencia hacia la transformación energética a alternativas menos contaminantes. Una creciente presión que se percibe en la necesidad de venta de algunas petroleras de aquellos activos que se consideran más tóxicos desde el punto de vista medioambiental.

Sin embargo, la realidad saudí es que sus exportaciones se han disparado. En concreto, el valor de sus ventas de crudo hacia el exterior creció un 123 por ciento en el mes de junio, según los datos publicados este martes por el departamento de Estadísticas del reino saudí. 

Un dato que, sobre todo, está sustentando en el avance del crudo, que representa el 72 por ciento de todas las exportaciones del país durante ese mes.

Hay que tener en cuenta el parón que supuso para la economía global -también para la petrolera- el desplome en la actividad internacional en 2020, como consecuencia de la pandemia, que redujo las exportaciones saudíes de esta materia prima a prácticamente la mitad.

En el conjunto del segundo trimestre, sus ventas de productos petroleros se dispararon más de un 126 por ciento, hasta más de 96.500 millones de riales (el equivalente a 28.500 millones de euros) cuando el conjunto del país exporta, por todos los conceptos, alrededor de 120.000 millones, en moneda local.

China, su principal cliente

En sus estadísticas, Arabia Saudí no desglosa datos concretos de exportaciones de crudo por países. Sólo en la fotografía global, aunque hay que tener en cuenta que 8 de cada 10 riales que ingresa del exterior proceden de productos ligados al crudo, según datos semestrales.

En concreto, China representa casi el 20 por ciento de sus exportaciones. País al que siguen India y Japón (con cerca de un 9 por ciento). Un ‘Top 5’ que completan Corea del Sur y Estados Unidos. España no aparece entre sus diez primeros clientes, pero sí un Estado europeo, Países Bajos

Para saber cuánto importa España desde Arabia Saudí hay que acudir a las estadísticas del país de 2019. Es decir, prepandemia. Entonces, alcanzaron los 16.800 millones de riales, el equivalente a casi 4.000 millones de euros. Niveles muy similares a los de otros países europeos como Francia o Italia. 

El ICEX, en cambio, sí cuenta con datos de 2020. Ese año, las importaciones de petróleo se situaron en el entorno de los 1.700 millones de euros.

Aramco, la mayor OPV de la historia

En este contexto, el país encabezado por la dinastía Saud tiene en su haber la principal petrolera del mundo, Saudi Aramco, que aporta casi el 10 por ciento del suministro mundial de crudo.

La compañía, hace menos de dos años, protagonizó la mayor salida a bolsa hasta la fecha. 

Su OPV superó los 26.000 millones de euros (el equivalente entonces a 1,1 billones de riales), al superar los 25.000 millones que había obtenido el gigante chino de la distribución Alibaba. En su caso Aramco colocó el 1,5 por ciento de su capital. El resto está en manos del Estado.

La petrolera saltó al parqué a un precio de 32 riales el título y actualmente está por encima, pero solo un 6 por ciento, ronda los 34, lo que deja su capitalización en el equivalente a 1,5 billones de euros.

Durante la crisis del Covid su valor en bolsa llegó a tocar los 27 riales por acción. Hoy esa caída se da por superada. Y lo mismo sucede con sus ingresos.

En el primer semestre del año su volumen de ventas se situó en el equivalente a 47.000 millones de dólares (40.000 millones de euros), en niveles prepandemia. En 2020, su facturación se desplomó a prácticamente la mitad, 23.000 millones de dólares.

Ahora recupera sus ingresos, gracias a la demanda y a los precios del crudo -a pesar de los vaivenes de las últimas sesiones- y, a pesar de ser una petrolera, Aramco también se apunta a la tendencia del mercado de caminar hacia componentes ESG.

La estrategia sostenible del gigante petrolero

La compañía señala que está dando pasos para hacer sus operaciones más sostenibles, porque básicamente se centra en la E medioambiental de la ESG, aunque no cuenta con calificaciones por parte de las agencias de calificación del ramo.

En concreto, el gigante petrolero explica en su balance sobre sostenibilidad que busca reducir sus emisiones de gases con efecto invernadero a través de la innovación en sus procesos de producción y no tanto en derivar la producción de crudo a otros activos considerados más sostenibles. 

Por ejemplo, es una de las petroleras firmantes de la iniciativa ‘Zero Routine Flaring by 2030’ que impulsa el Banco Mundial y que está encaminada a mitigar la huella de emisiones de CO2, por ejemplo, a través de la captura de carbono. 

Además, apunta que una de sus prioridades es la gestión del agua. “Nacimos como una empresa de energía en una nación desértica y por eso hemos sido pioneros en la conservación de agua”, apunta la compañía al explicar su estrategia. 

En este sentido, asegura que su exigencia es el uso de recursos hídricos alternativos, agua de mar y residual tratada.

De momento, las renovables en el caso de Aramco están centradas en su incorporación a sus procesos de producción -lo que le ayudará a reducir sus emisiones de Scope 2– pero, a día de hoy, un giro de negocio hacia la energía ‘verde’ está lejos de ser prioritario para el gigante saudí.

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