Amadeus, un ejemplo de los límites del activismo

Casi dos tercios del capital votaron en la junta en contra de las remuneraciones en 2020 de la compañía que lidera Luis Maroto, pero su rechazo no tendrá consecuencias sobre la política salarial

Luis Maroto, consejero delegado de Amadeus

La temporada de junta de accionistas de 2021 concluida hace sólo unos días, a la que puso el broche Inditex, va a quedar en el recuerdo por el creciente rechazo a las políticas de retribuciones de las grandes compañías del IBEX.

Una oposición al alza que ha sido perceptible en los ‘blue chips’ y en empresas con positivas calificaciones ESG. Pero el caso más significativo -y que pone en el foco los límites del activismo accionarial y su poder de presión en las juntas- es el de Amadeus

La compañía tecnológica ligada al sector turístico simplemente vio como sus accionistas rechazaban de forma mayoritaria el informe de retribuciones de 2020. Un voto en contra que, sin embargo, tiene un alcance limitado y que deja en manos de la compañía la libertad de adoptar o no alguna decisión.

Fuentes cercanas a Amadeus confirman a SOCIAL INVESTOR que la compañía del IBEX «toma nota».

Un voto sin consecuencias prácticas

El informe de retribuciones recoge sueldos ya devengados y su votación solo tiene un carácter consultivo. En el caso de Amadeus, votó en contra el 61,4% de los accionistas que acudieron a la junta de Amadeus, que sumaban más de 213 millones de títulos. A favor, el 38,2%, más de 132 millones de acciones. Y sólo se abstuvo un 0,2% de los inversores.

Es decir, el rechazo queda patente, el desencuentro entre la estrategia salarial del consejo de administración y sus accionistas es visible. Pero, formalmente, esa disparidad de criterios no supone ninguna consecuencia práctica.

Amadeus cuenta con un accionariado atomizado, sin claros accionistas de referencia. El primero, con algo más de un 6% del capital es el gigante de la inversión BlackRock.

Por detrás, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el fondo de inversión MFS Investment Management, que roza el 5%; además de FMR, T Rowe y Capital Research, que superan la barrera del 3%. 

Malestar por la gestión en el año de la pandemia

Detrás de este rechazo estaría, sobre todo, el malestar de los inversores por la evolución de la compañía en el ejercicio 2020 y la gestión por parte de la dirección.

Un año que el grupo tecnológico cerró con significativos números rojos, más de 505 millones de euros, en un año donde la pandemia se llevó por delante la actividad no sólo del sector turístico, también del aéreo -el principal motor de negocio de Amadeus- dadas las restricciones a la movilidad en todos los mercados.

El año previo a la pandemia, Amadeus ganó 1.100 millones. Sin embargo, en 2020, sus ingresos se hundieron un 61%, desde los 5.570 millones de euros de 2019 hasta los 2.174 millones de euros en 2020.

Una evolución financiera que motivó una rebaja de sueldos, que no ha sido respaldada por el accionariado.

En concreto, el órgano de dirección aprobó una reducción de la remuneración fija del 15% y dejó la retribución conjunta del órgano de dirección en los 5 millones de euros. También aprobó una rebaja del bonus.

Con esas medidas, la retribución de su consejero delegado, Luis Maroto, se situó en 3,6 millones de euros, un 31% por debajo de los 5,28 de 2019. En su caso, su salario base fue de 917.000 euros; y su bonus anual se redujo en un 20%, a 880.000; dejando el variable en 2,4 millones.

Para este año, la compañía también aprobó a principios de este año congelar el salario base, dejándolo en 940.750 euros.

Y esos números, pese a que no fueron aprobados por la junta en la votación consultiva, siguen adelante. 

¿Un castigo puntual?

El motivo es que la compañía sí logró el respaldo para su política de retribuciones para los consejeros para el periodo 2022-2024, con un respaldo del 88%. Ese voto sí es clave.

Al haber votado a favor, explican desde la CNMV a SOCIAL INVESTOR, Amadeus podrá seguir adelante con su actual política de retribuciones, vigente para este 2021, a pesar del voto en contra. Y, a partir de 2022, seguir con su nuevo modelo de remuneraciones.

En cambio, si esa política salarial a partir del próximo año hubiese sido rechazada, Amadeus tendría que haber presentado en la próxima junta ordinaria una nueva estrategia respecto a los sueldos actuales y a futuro de su más alta dirección.

En cuanto a la votación en contra sobre las remuneración, “Amadeus respeta plenamente este hecho y toma nota de que varios accionistas e inversores no estaban totalmente de acuerdo con este punto”, según confirman desde Amadeus a SOCIAL INVESTOR.

Lo circunscribe a “a algunas decisiones específicas de retribución adoptadas por la compañía como respuesta a la crisis del Covid”. 

En cambio, apunta que “la nueva política de remuneración de los consejeros”, a partir de 2022, “fue apoyada con un 88% de votos a favor, lo cual es una buena señal para los accionistas, el órgano de gobierno y la dirección”.

Diferencias de opinión en los asesores de voto

La estrategia salarial de 2020 ha estado bajo la lupa de las firmas de asesoría de voto, los ‘proxy’, pero sin que existiera un consenso entre las principales firmas. 

La firma europea Proxinvest recomendó el voto a favor en la citada junta, celebrada a mediados de junio; en cambio los ‘proxy’ estadounidenses ISS y Glass Lewis se decantaron por el voto en contra. 

En cuanto a la primera de estas tres firmas, según recoge en el informe de cara a la junta, optó por el voto a favor porque “las retribuciones abonadas tanto a los consejeros ejecutivos como a los no ejecutivos son razonables y en línea con los pares [los competidores] de Amadeus”.

Además, apunta que el consejo “los ha reducido en comparación con ejercicios previos a la luz de la crisis económica y sanitaria provocada por el Covid-19”. También destaca que la aportación al plan de pensiones de su CEO, el 20% de su salario base, es “razonable”, como indemnización por despido.

En cambio Glass Lewis no percibió como suficiente esa rebaja por la pandemia. “Reconocemos la necesidad de recompensar a los ejecutivos por su desempeño durante un momento complejo”, apunta esta firma, pero “tenemos preocupaciones con respecto a la decisiones tomadas por el consejo y la comisión de retribuciones en 2020”. 

Sin embargo, apunta que Amadeus no reveló suficiente información sobre los niveles de rendimiento objetivo y la ponderación de cada métrica utilizada para que los accionistas comprendan y evalúen el desempeño en pagos, según recoge en su informe.

Mientras, ISS apunta que su voto en contra se debe a que no ve coherente el bonus en un ejercicio como el pasado.

“El consejo propuso un bonus un 20% más bajo que el de 2019. Incluso siendo inferior, no refleja la situación de los accionistas, especialmente en un año en el que Amadeus tuvo que abordar problemas de liquidez, con una ampliación de capital de 750 millones y otros 750 en convertibles”, enfatiza ISS. 

“El proceso de establecimiento de métricas y objetivos carece de transparencia. Considerando la experiencia de los accionistas en 2020, las explicaciones de la empresa no lograron convencer”, concluye. 

Habrá que esperar 11 meses para comprobar si, en 2021, estas percepciones y opiniones cambian en función de la propia evolución financiera de Amadeus.

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